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Salí el día de Navidad por la mañana, una excepción soleada a las últimas jornadas de lluvia persistente. Esperaba cruzarme con algún papá jugando con un coche de radio-control mientras su hijo le reclamaba que el juguete era suyo, con niñas en sus primeros pasos sobre patines… pero la calle me pareció la escena de una novela de Saramago. ¿Saben de ésa en que el mundo entero se queda ciego? Pues yo me imaginé algo semejante: ¡no había niños! El mundo eran todo personas ancianas paseando perritos. Al volver a casa puse la televisión: efectivamente, estaban desapareciendo los niños, que eran sustituidos por perritos. Al principio no nos habíamos dado cuenta, pero cada vez iban naciendo menos, las maternidades habían ido cerrando, sobraban colegios. Y los ancianos vivían cada vez más, el negocio del futuro era criar chihuahas… Pero bueno, como era Navidad me pegué un lingotazo de coñac y parece que se me pasó la alucinación.

Pero anoche lo vi claro. Escuché en la radio a la señora Margarita Delgado, que es una doctora en sociología, especialista en demografía, que trabaja para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Habla sobre fecundidad y trayectoria laboral de las mujeres. Me hace entender que no alucino, que de verdad está pasando, que los niños desaparecen. En pocos minutos suelta unas pocas referencias clave:

• En 1985, un tercio de los niños eran terceros hijos. En 2006, menos del 10%. Lo que todos sabemos, donde era típico que las parejas tuviesen tres o cuatro hijos, hoy son uno o dos. O ninguno.

• España está en la cola de Europa en ayuda a la familia y a la maternidad, junto a Grecia e Italia.

• Con 29,4 años de edad media, también estamos en la cola en cuando a primeras maternidades, junto a Grecia, Reino Unido y Suiza.

• Tenemos una tasa de fecundidad de algo menos de 1,4 hijos por mujer. Aunque ha repuntado algo desde 1,2 de hace diez años, seguimos por debajo de la reposición.

La señora Delgado propone tres frentes de actuación:

1. Más ayuda estatal. Reconociendo la crisis, el crecimiento demográfico está en la base de la economía del futuro. Si no reponemos, nos caemos.

2. Más ayuda de la empresa: fomentar las bajas paternales. Que las empresas, y los hombres, acepten que es natural que “ellos” tomen la baja para cuidar de los hijos y permitir que las mujeres no sufran tanto en su desarrollo profesional.

Conciliación

3. Más ayuda en el seno de la familia: que los hombres participen más en las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, algo en lo que seguimos por detrás, también, de los países con mayor fecundidad.

No quiero apropiarme más de las conclusiones de la señora Delgado, pero las dejo explícitas, porque me parece que tienen un montón de sentido.

No cita, en la radio al menos, que nos quedan algunos pequeños problemas adicionales a resolver, como el desempleo juvenil, que mal pueden muchos jóvenes plantearse la paternidad si no tienen trabajo o seguridad en el mismo. O el de la vivienda, con el que pasa cosa parecida, cómo vas a formar un hogar si no tienes casa.

A partir de todo ello, podría meterme en honduras, como la coincidencia de esta cuestión, que es grave, con políticas oficiales sobre el aborto, cuyas cifras se disparan, el sexo juvenil o la distribución de preservativos con cargo a los presupuestos, pero la verdad es que no me apetece. Al fin y al cabo es domingo por la mañana y estoy aquí escuchando a Nat King Cole. Y además tengo que salir a pasear al perro…

“Venezuela caerá en manos de una multitud de tiranuelos demasiado pequeños para hacerse notables y pertenecientes a todos los colores y a todas las razas” (Simón Bolívar en su lecho de muerte, diciembre de 1830)

Desembarcamos del Serpa Pinto en La Guaira una mañana de marzo. Mi madre disgustada, porque un aduanero no le había dejado pasar a sus dos canaritos, que se quedaron a bordo con el cocinero. El único canario de nuestra familia que consiguió desembarcar fui yo. Nos golpeó el trópico de la costa del Caribe. Yo tenía siete años y todo me pareció nuevo y fascinante. Entramos en un bar y me pusieron delante una botella de Pepsi Cola. La tapa de hojalata me pareció el gran invento, a tal punto que mi pandilla y yo conseguimos más tarde una colección de algún millar de ellas. Al día siguiente, en Caracas, fuimos a un supermercado estilo americano, con congeladores llenos de helados, largos estantes abarrotados y… carritos de la compra, los mismos que he llegado a odiar. Por la tarde, a un lado de la Autopista del Este, desde el Chrysler de la familia vi mi primer anuncio luminoso: “Mira, Admira, Admiral”…

¿Qué es la televisión?

Nunca antes había visto, ni sabido que existiesen, ninguna de esas cosas, ni Chrysler, ni autopista, ni anuncio luminoso, ni televisión, ni carrito del super, ni botella de Pepsi… ¡Venezuela era El Dorado!

El 1 de enero de 1958 se levanta en armas la base de la fuerza aérea de Maracay y sus “camberras” amagan el bombardeo del Palacio de Miraflores. Ya se imaginan… tampoco había visto fuego antiaéreo ni tanques por las calles… A partir de ahí se inicia una democracia de cincuenta años que confiemos que no acabe como el “gallo de morón”. No han tenido suerte con la política, con los políticos, los venezolanos tampoco. Y ello pese que algunas cosas les juegan a favor, como una prensa que ha sabido ejercer su independencia y un pueblo que todavía cree que el debate político sirve de algo.

Anteayer murió Rafael Caldera, dos veces presidente del país. Muchos piensan que uno de los pocos políticos bienintencionados que ha habido por allí, aunque para algunos cargue con la amnistía de Chávez. La historia dirá quién se salva: ¿Medina Angarita, Rómulo Bethancourt, Leoni, el propio Caldera? Pero frente a ellos, caudillismo y golpismo dejan un balance dudoso para el siglo XX. A ver cómo les va en el XXI.

Venezuela y su gente se merecen algo mejor. A Hugo Chávez le han votado, pero si se entretiene en juegos de guerra con su vecina Colombia, en amistades peligrosas con Fidel o Ahmadineyad o en sembrar la división social en su propio país, es comprensible que muchos piensen que su hoja de ruta es fatal.

“¿Hasta cuándo podrá durar este festín? Hasta que dure el auge de la explotación petrolera. El día en que ella disminuya o decaiga, si continuamos en las condiciones actuales, habrá sonado para Venezuela el momento de una de las más pavorosas catástrofes económicas y sociales”. El párrafo es de “El Festín de Baltasar” de Arturo Uslar Pietri, que siempre se preocupó por la economía petrolera, y ya en 1936 defendía que había que utilizar el petróleo no para pagar más importaciones, sino para buscar nuevas fuentes de ingreso para el país y crear fuentes de producción que contribuyesen a un desarrollo sostenido. ¿Les suena esto?

Porque, después de todo, Venezuela no es El Dorado.

Ranchos de Petare

…canoero del rio Arauca,
no sea malo páseme pal` otro lao
canoero del rio Arauca,
no sea malo páseme pal` otro lao
que me viene persiguiendo el gavilán colorao
gavilán pío pío, gavilán tao tao
gavilán pío pío, gavilán tao tao…
——————————————————————————————————-
Venezuela produjo en 2008 2.394.000 barriles de petróleo crudo por día, aproximadamente el 3,2% del total mundial. Pese a su riqueza petrolera, puede aceptarse que para un país de 25 millones de habitantes el ingreso fiscal derivado del petróleo no es la solución universal a todos sus problemas. Pero también es cierto que otros países viven sin él. Y que con petróleo o sin él, Venezuela sigue siendo un país que no ha conseguido resolver sus desigualdades sociales y económicas. Con un índice de Gini de 48,2, se encuentra en el pelotón de los países con peor distribución de la riqueza. Aunque debe decirse que otros doce países latinoamericanos están aún peor.

“Cuando yo era niño, la luz del árbol de Navidad, la música de la misa del gallo, la dulzura de las sonrisas daban del mismo modo todo su esplendor al regalo de Navidad que yo recibía.

-Los hombres de tu país –dijo el principito- cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín… y no encuentran en él lo que buscan…

-No lo encuentran… respondí.

-Y, sin embargo, lo que buscan podrían encontrarlo en una sola rosa o en un poco de agua…

-Desde luego –respondí.

-Pero los ojos están ciegos: hay que buscar con el corazón” (Antoine de Saint-Exupery, El Principito)

Contrastes.

“Bajo la luna, en un viejo depósito abandonado, los niños duermen… Vestidos de harapos, sucios, semifamélicos, agresivos, mal hablados, fumadores de colillas, eran los dueños de la ciudad, a la que conocían totalmente, a la que amaban totalmente, eran sus poetas” (Jorge Amado, Capitanes de la Arena).

Contrastes.

Por encima de la barrera de papel de regalo miro a cómo vivimos la Navidad. Y no es que quiera amargarle a nadie el mazapán. La Navidad, que es una fiesta cristiana, ha derivado hacia una serie creciente de costumbres banales, mezcla de consumo superfluo y buenos deseos hacia nuestro círculo inmediato, pero que olvida la gran necesidad que existe en el mundo por parte de quienes deberían ser sus primeros beneficiarios: los niños.

Ah! Si yo fuera rico…

Contrastes.

El Violinista en el Tejado cantaba en la Rusia zarista que quería ser rico para ser respetado, hacerse una bonita casa, dedicarse a rezar todo el día y tener una esposa con doble papada… La música es simpática y sus deseos nos hacen gracia como algo anacrónico, pero no están lejos de los de unos u otros de nosotros, que cuando pensamos en ser ricos, a ver si nos toca la lotería la semana próxima, por cierto…, escondemos deseos egoístas semejantes a los de Tevye. Aunque en lo de la doble papada, no sé, no sé… Y rezar no basta.

Me merece más respeto el dictum del millonario Andrew Carnegie: to spend the first third of one’s life getting all the education one can; to spend the next third making all the money one can and to spend the last third giving it all away to worthwhile causes (gastar el primer tercio de tu vida consiguiendo toda la educación que se pueda, el segundo ganando todo el dinero que se pueda y el tercero entregando todo ese dinero a causas que lo merezcan). Carnegie no era un hombre religioso, pero su ideario, y sus hechos, porque repartió toda su inmensa fortuna, son una buena aproximación al “déjalo todo y sígueme” que casi nadie practica.

Contrastes.

Ahora que estamos en tiempo de buenos propósitos, aunque sepamos que nadie puede arreglar el mundo solo, tal vez baste con que pensemos que todos los niños tienen derecho a su Toy Story. Pero para ello tienen que cubrir sus necesidades básicas, lo que es más complicado de lo que lo pinta el oso Baloo. Tal vez queramos hacer algo con el corazón un día de estos. Entre figurita y figurita de mazapán y aunque no nos toque la lotería…

¡Feliz Navidad!

Simpático, pero historia

Al poco de llegar a Inglaterra en 1977 me tuve que examinar para poder conducir. Yo ya tenía carnet desde 1965 pero la ley allí establecía que, si ibas a residir en el país, a los seis meses de estancia debías remplazarlo por uno indígena. No tenía mucho sentido, porque lo probable es que la bofetada te la pegases precisamente en esos primeros meses, al entrar en el primer roundabout con eso del lado cambiado. Pero como soy un chico disciplinado me apunté a una academia. Me vino a recoger un tal señor Taffarelli, con un Morris 1100 que tenía el eje del volante mirando al centro del coche y la palanca de cambios a la zurda, claro. Le dije con suficiencia que yo llevaba doce años conduciendo y tenía miles de kilómetros en mis neumáticos. Me pidió que condujese alrededor de la manzana. Cuando nos detuvimos le pregunté: ¿qué tal, eh? ¿a que lo hago todo bien? Me contestó algo así como “tutto sbagliato”: ¡lo hace usted todo mal!

Bueno, la cuestión es que tomé doce clases, me examiné, me suspendieron, me volví a examinar y finalmente aprobé. Mi mujer, que estaba en el mismo caso que yo, aprobó a la primera, lo que en casa me ha servido de recordatorio intermitente de la pobre base de la arrogancia masculina en eso de conducir.

Todo esto va a cuento de que de los varios exámenes de conducir con que me enfrenté el siglo pasado se me han quedado un par de cosas grabadas, aparte de lo de no soltar el embrague de golpe. Una es la de mirar siempre bastante por delante. En parte es instintivo pero es bueno ejercitarse en ello. La otra es lo de la visión periférica. Todos la tenemos, pero conviene tener un cierto método en su uso, que es por lo que me suspendieron los ingleses. Los examinadores son maniáticos con los retrovisores y les tienes que demostrar que miras, antes, durante y después de la maniobra. No vale aquello de, “sí cariño, ya lo había visto”.

Cosas que serían de utilidad para el debate este económico que tenemos ahora. Lee el resto de esta entrada »

Esto

Una calleja de Huesca, 1866. Un zagal de 14 años, aprendiz armado de martillo de remendón y escarificador, arregla unos zapatos, mejores para tirados que para remendados. Es un chico fuerte y diestro, rebelde y no muy buen estudiante, seguro que un buen zapatero en el futuro. Pero tiene la cabeza en otro sitio y no parece que se va a conformar con ese modesto oficio.

Calle Valverde, Madrid, 1897. Santiago Ramón y Cajal lee su discurso de ingreso en la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Ya es catedrático de Histología en Madrid y doctor honoris causa por la Universidad de Cambridge. En 1906 vendrá el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.

¿Hablamos de la misma persona?

¿Qué ha sucedido entremedias? Pues baste afirmar que los treinta años que separan una y otra calle son prueba innegable de la voluntad de aprender, el afán de superación personal y la inclinación a hacer el bien a través de la ciencia.

Su discurso lo recoge Cajal en Los Tónicos de la Voluntad, que me he releído al alimón con El Arte de Aprender, de su contemporáneo Marcel Prévost, un pequeño clásico de la pedagogía. Al final mi vieja reserva de la Colección Austral me va a servir de algo.

Dirán ustedes que por qué estoy leyendo estas cosas en fin de semana. Lee el resto de esta entrada »

Poster-pursuithappynessConfieso que cuando se decidió que las Olimpíadas de 2016 no fuesen en Madrid me alegré secretamente. No lo dije mucho así en caliente pero ahora que la cosa se ha enfriado creo que ya toca opinar con claridad.

Por una parte el rendimiento económico de los Juegos es más que dudoso. Difícil es echar las cuentas y fácil por tanto inclinar la hipotética balanza económica hacia donde más le interesa a cada uno. Pero me quedo con la sensación de que, en general, los Juegos Olímpicos cuestan más dinero del que producen. Vale que no consigues notoriedad y no te queda el “legado olímpico” y cosas así, pero sobre todo, deseaba que no se realizasen aquí por otro motivo: el coste de oportunidad. Nos íbamos a pasar unos años distraídos con obras olímpicas, medios de comunicación machacando el tema y el público más distraído aún.

Así que bien. Porque en lo que toca trabajar en Madrid no es en el deporte sino en los negocios.

Esta semana pasada el ruido ha venido aquí de la llamada Ley Beckham, que por su apodo cuenta naturalmente con la correspondiente resonancia. Por una vez doy la razón al Gobierno. Lee el resto de esta entrada »

Mallorca

Tragedias urbanas

De vez en cuando se cae una casa y mata a alguna pobre gente. No suele ocurrir en los mejores barrios, sino en los de gente modesta, en cascos antiguos de casas abigarradas Tal vez se ha hecho alguna obra, en la propia casa o la de al lado y se ha tocado algo que no se debía tocar o las lluvias del otoño le han dado el empujón mortal a una estructura debilitada. No es inusual que la casa venga quejándose durante años. que sus suelos se inclinen o sus paredes se agrieten y los vecinos lo vean. Pero como los arreglos valen dinero, y de eso no hay, se deja correr la cosa por ellos o por los dueños, en la confianza de que no pasará nada. Hasta que una noche pasa.

No debería de pasar.

Así que cuando sale el concejal de turno diciendo que no se conocía ningún problema, que no había denuncia y otras excusas de manual y luego políticos de alto rango acuden al funeral y todo el mundo se lamenta, no puedo evitar pensar en el pecado de omisión. Lee el resto de esta entrada »

Me llamo Jorge y no soy alcohólico. Y tampoco soy abstemio. Pero he llegado hasta hoy sin pasar la raya roja y creo que ya no la voy a pasar. Otros no tendrán esa, digamos suerte.

Hace un par de años que tengo entre mis papeles la publicación Planning, Managing and Policing Hospitality Zones, A Practical Guide, del Responsible Hospitality Institute. En castizo: cómo controlar el “botellón”. Se trata de un trabajo realizado con el no sorprendente respaldo de Diageo.

El negocio del alcohol a nivel mundial es enorme y las cifras para 2008 de las dos empresas en la cumbre de su particular ranking así lo reflejan:

• La británica Diageo, facturación £ 10.643 millones (€ 11.696 millones), beneficio neto £ 1.597 millones (€ 1.755 millones).

• La francesa Pernod Ricard, facturación € 7.203 millones, beneficio neto € 1.846 millones.

Más rentable la francesa, que ha duplicado su facturación en cinco años y le va ganando terreno a los ingleses, pero en cualquier caso ambas negociazos con pinta de estar aguantando bien la crisis.

¿Y por qué una empresa como Diageo se mete a subvencionar un estudio sobre el control de las zonas de consumo nocturno de alcohol? Pues yo creo que simplemente porque sabe que si la relación entre alcohol y juventud se va de la mano, les puede repercutir negativamente con legislaciones más restrictivas, mala prensa o carga fiscal creciente. Promueven, en definitiva, lo que dan en denominar “consumo responsable”.

Pues en España sí que se nos está yendo de la mano, definitivamente. Lo del “consumo responsable” lo tiene la juventud poco claro entre promoción publicitaria y otras influencias grupales, así que va a haber que enfrentarse al problema con pragmatismo y sin pretender eliminarlo de golpe. Habrá que controlarlo y poco a poco, erosionar su prevalencia actual. Eventos como el FIB Heineken de Benicassim que atrae a 200.000 jóvenes o el Monegros Desert Festival -40.000- llevan patrocinios de cervezas, vodka o whisky que tal vez no tendrá que llevar a prohibirlos, pero sí a buscar cómo se reconduce la imagen pareja de alcohol y diversión. O sea que además de basureros del día después deberíamos enviar a psicólogos y sociólogos a buscar causas y proponer soluciones. Y entre otras, que los chavales se recojan su basura, digo yo.

España es uno de los grandes consumidores mundiales de alcohol, con 11.68 litros de alcohol puro por persona mayor de 15 años (2003) y sin duda el alcohol está detrás de muchas cuestiones, como la enfermedad y el absentismo laboral, de grave incidencia económica. Es causa del 7,4% de las muertes en la Unión Europea, muchas tempranas, con accidentes de tráfico incluidos y está en el trasfondo de problemas tales como la violencia doméstica o la desestructuración familiar.

Pero creo que la línea que resulta más urgente perseguir es la eliminación del alcoholismo juvenil, en un marco de hedonismo escapista que en nuestro caso está preocupantemente unido al fracaso escolar, al 42% de desempleo entre los jóvenes y al bajo rendimiento académico.

“Todos los niños y adolescentes tienen derecho a crecer en un medio ambiente protegido de las consecuencias negativas asociadas al consumo de alcohol y, en la medida de lo posible, de la promoción de bebidas alcohólicas”. El párrafo forma parte de la Carta Europea sobre el Alcohol que expone las conclusiones de la Conferencia Europea Sobre Salud, Sociedad y Alcohol, que se celebró en París en diciembre de 1995. Me temo que si los chicos sevillanos supieran de la existencia de esa conferencia ya hilarían alguna expresión sobre París y el Arco del Triunfo…

Esto parece más sano, aunque no sé bien cómo acaba el día

Esto parece más sano, aunque no sé bien cómo acaba el día

Sobre el Vertical Drinking: a) De pie se bebe más (sencillo, no hay donde dejar el vaso y uno lo vacía más rápido). b) La música de alto volumen favorece la bebida (no puedo hablar…luego bebo).

Y atención a Internet: “Amigo Lobo, este festival se celebra en toda la red las noches de luna llena y cualquiera con una conexión puede introducirse en cada concierto, interactuar con el grupo desde su guarida…y aullar al ritmo de los mejores grupos”. Internative Festival. Patrocina Vodka Eristoff. Cosas de chiquillos, uno piensa, pero el vodka sin duda no lo es.

Palabras, palabras. La frase no es de aquí, ya lo deducen. Es de George H. W. Bush (el padre) en su campaña presidencial de 1988. Ganó y, naturalmente, mintió. Acabó subiendo los impuestos para reducir el déficit, en buena parte por la presión del partido demócrata que controlaba Congreso y Senado. Pero ya había ganado las elecciones. Luego Clinton aprovechó su falta de credibilidad para ganarle en las elecciones siguientes. Y Clinton no hizo causa de la rebaja de impuestos, sino de la disciplina fiscal. Con su impulso a la educación y el saneamiento de las cuentas nacionales (se marchó dejando un superávit fiscal de más de 500.000 millones de dólares), Clinton ha sido sin duda uno de los buenos presidentes de aquél país.

Las elecciones se ganan con palabras, pero las ideas claras y la disciplina son los grandes valores de un gobernante. Yo llevo unos días irritado por la talla de quienes representan al gobierno o al PSOE hablándonos de Economía. Me parece una falta de respeto a la ciudadanía que sea la número tres del partido quien nos ilustre sobre si la UE tiene o no razón en su predicción sobre el no crecimiento de España, las razones de la subida de impuestos o nos diga que nos podemos comparar con Francia y Estados Unidos en cómo vamos a salir de la crisis. Palabras, palabras. Interesarían más algunos números, hechos y compromisos. ¿Por qué no habla y explica, y se moja, la Ministra de Economía, que es quién debe y cuando deba, en un tema de tanto calibre?

El Sr. Obama (el del acontecimiento histórico, ya saben), también tiene sus problemas presupuestarios en USA. Serios. Su empeño en impulsar una reforma sanitaria que parece justa y que ya Clinton por cierto intentó sacar adelante sin éxito, es muy costoso. Las energías renovables son igualmente costosas, al menos en el corto plazo, aunque el país claramente tenga que enfrentar la reducción de su factura petrolera. Si va a conseguir financiar todo ello sin tocar según él a los contribuyentes con rentas inferiores a 250.000 dólares es una buena incógnita. Aunque ya me daría yo con un canto en los dientes en lo de los $ 250.000 que “casi” seguro no me pilla…

Christina Romer ha sido hasta ahora profesora de Economía en Berkeley y Obama la ha nombrado hace unos meses directora del Council of Economic Advisers, un puesto anteriormente detentado por Alan Greenspan o Ben Bernanke, por ejemplo. Tiene rango de ministro así que se puede decir que es una de las principales personas que le “sopla al oído” sobre Economía a Obama. La Sra. Romer ha escrito (junto a su marido que también es economista, así que la autoría del trabajo es Romer and Romer) un sesudo estudio sobre la relación entre fiscalidad y crecimiento desde la crisis de 1929, llegando entre otras conclusiones a que los incrementos de impuestos se deben:

• A la intención de contrarrestar otras influencias sobre la economía
• A tener que pagar por el incremento de los gastos del gobierno
• A intentar reducir un déficit fiscal heredado o
• A intentar promover el crecimiento a largo plazo

Con todas las limitaciones que los científicos suelen añadir a este tipo de estudios, los Sres. Romer concluyen:

1. Que una subida de impuestos tiene efectos de gran escala: un incremento exógeno de impuesto del 1% del PIB rebaja el mismo entre un 2% y un 3%. En España estamos hablando de una subida del 1,5%, así que hagan números.
2. El principal efecto de las rebajas fiscales en el Presupuesto del Estado es inducir subsiguientemente nuevas subidas en los impuestos. No sé si les suena esto en relación con lo de los 400 euros y otras rebajillas.

Por ello la Sra. Rosen aboga claramente por aislar las causas por las que se propone una subida de impuestos y afirma que la subida de impuestos tiene un efecto negativo sobre el PIB por su fuerte impacto sobre la inversión y lo que los inversores piensan sobre la temporalidad de la medida.

El que se pretenda proteger a las clases más desfavorecidas está muy bien, pero no es suficiente. Resulta crucial que el Gobierno, con su Presidente y su Vice-Presidenta Económica a la cabeza, sean capaces de darnos confianza en que pueden dominar la situación con ideas y controlar el gasto con disciplina.

Y sobre cómo resuelven los americanos su problema, Obama verá. Me quedo 100% con su frase: …At the same time, we also must restore fiscal discipline, making sure that we invest in what works and do not waste taxpayer dollars on programs that do not work or are duplicative.

Parece que sobre esto de nuestra crisis no hay nada a hacer y no procede otra cosa que discutir vanamente la culpabilidad sobre la misma y enfrentarnos a su inevitabilidad. De una parte cualquier artículo que desarrolle lo que está haciendo el gobierno, personificado en su presidente, atrae ríos de tinta que fluyen y refluyen entre la confrontación ideológica, en general simplista, el insulto, ¡y tú más!, entre comentaristas y la relación entre la energía solar y los muertos de la Guerra Civil. Y de otra está el informe de los chicos de Variant, que da bastante repelús porque suena como cierto. Pero la verdad me aburre todo un poco, porque ni encerrar al culpable va a resucitar al muerto ni en este mundo hay nada inevitable, salvo la muerte, claro, ya que vamos de novela negra.

Porque sigo creyendo firmemente que nos enfrentamos únicamente a dos hechos indiscutibles:

1. España, los españoles, llevamos años viviendo por encima de nuestras posibilidades económicas. Consumiendo a base de endeudarnos.

2. Sólo los españoles, la sociedad española en su conjunto, es capaz de salir del atascadero. Y habrá que hacerlo con ayuda del gobierno, sin ella o contra ella.

Ayer me tropecé con una historia antigua y conmovedora. En la British Library, como pueden imaginar, se conservan algunos libros magníficos. Hay algunos fuera de concurso, como el Codex Sinaiticus del año 300 y pico, el original de la primera traducción al griego de la Biblia. Junto a ellos hay otros más modestos pero preciosos, como el manuscrito de Lewis Carroll de Alicia en el País de las Maravillas. Pero el que quiero destacar es A Curious Herbal,

Un remedio siempre útil

Un remedio siempre útil

un tratado sobre 500 plantas medicinales que escribió y dibujó Elizabeth Blackwell entre 1737 y 1739 y lo vendió en entregas semanales. ¿Saben para qué? Pues para sacar a su marido de la debtor’s prison, o sea la cárcel para los deudores, que entonces se aplicaba en Inglaterra y que era como un Asnef pero a lo bestia.

La pena de prisión para los que no pagan sus deudas ha sido abolida en general. Una de las razones para ello ha sido el que impedía a los propios deudores trabajar para poder pagar. Como tal no era una buena solución, pero en cambio sí sirve para demostrar que la necesidad engendra imaginación y ganas de trabajar. No sé si el libro de la señora Blackwell existiría en otro caso.

Y así estamos, no todavía en la cárcel de los deudores, pero con riesgo de estarlo si hacemos caso a gente como Variant. Es probable que sea hasta bueno que nos veamos en estas apreturas. Pero eso será cuando nos despertemos de la anestesia de los 420 euros y nos demos cuenta de que no estamos… en el País de las Maravillas.

...the hot day made her feel very sleepy and stupid...

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