[Diciembre 2010] Cartero, Charles Bukowski [1976, 192p] Segunda relectura, lo que delata mi adicción. Algo así como un libro para tener en una cajita de esas de las alarmas de fuego, junto a la mesita de noche: “en caso de depresión, rómpase el cristal”. Pese a su lenguaje soez y costumbres disolutas del protagonista, Hank Chinaski, Bukowski tiene la habilidad de aparecer totalmente expuesto y auténtico al lector, lo que hace el libro muy atractivo porque literalmente “te metes dentro” de la piel de un trabajador aburrido por un trabajo rutinario. No puedes evitar simpatizar con Chinaski. Como además la obra es auto-biográfica, simpatizas a su vez con Bukowski. Hace reír, cae bien, no deseas que se acabe. La he leído en español porque es la edición que tengo por casa de Anagrama. La tercera relectura será en inglés, porque seguro que me he perdido algo.

He conocido a un aficionado serio a las carreras de caballos. Bukowski, que era un buen entendido, explica con cierta minuciosidad el tema, lo que resulta un añadido curioso en el libro.

Muy recomendable.

“…Al empaparse los calzoncillos resbalaban hacia abajo, se iban abajo y más abajo deslizándose por las nalgas, se quedaban colgando en la entrepierna del pantalón. La lluvia hacía que corriese la tinta de algunas de las cartas, los cigarrillos no conseguían seguir encendidos, Tenías que buscar continuamente revistas en la saca. Era el primer viaje y ya estaba agotado. Mis zapatos estaban empastrados de barro y pesaban como botas. Cada dos por tres pisaba algo resbaladizo y estaba a punto de caerme…
…Otra vieja cotorra, tratando de ser amable, me preguntó:
-¿Le gustaría entrar y tomarse una taza de té mientras se seca?
-Señora, ¿no se da cuenta de que no tenemos tiempo ni para subirnos los calzoncillos?…”

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