[Abril 2012] The Commodore, Cecil Scott Forester [1945, 271p.] Había oído de Forester pero hasta ahora nunca había leído nada suyo. En este género, de novelas sobre el mar y la guerra en la era napoleónica, hace ocho o diez años sí que me leí, “de tacada”, las veinte novelas de la serie de Patrick O’Brian protagonizada por el capitán Jack Aubrey y su compañero de aventuras, el médico cirujano, y espía, Stephen Maturin. O’Brian es totalmente adictivo y su calidad literaria universalmente aceptada.

Forester (nacido Cecil Lewis Troughton Smith, en Egipto en 1899) es en cierto modo un predecesor de O’Brian. La serie de Forester termina al fallecer éste en 1966. La primera novela de O’Brian, “Master and Commander”, es de 1969.

La serie de O’Brian la leí en el orden en que fueron escritas las novelas. En Forester he empezado, sin intención, por la novena de las once de su serie. Con un único protagonista, Horatio Hornblower (“soplacuerno”, buen apellido…), ya maduro, se desarrolla en el Mar Báltico y su mayor parte se ocupa del sitio de Riga por las tropas napoleónicas y la defensa por rusos e ingleses con el fin de cortar el paso de Napoleón hacia San Petersburgo. La novela es casi más “terrestre” que “naval” y tal vez por ello puede decepcionar un poco a los aficionados.

Salvado ese factor, y aunque me sigue pareciendo que O’Brian tiene más calidad, Forester es, sin lugar duda, un escritor apreciable, que merece su fama. Maneja algunos aspectos de la guerra naval con maestría probablemente superior a O’Brian, como la descripción de las armas de la época o los fundamentos de la artillería. Pero en conjunto, el contexto político y militar, el tratamiento de personajes o el “suspense” de la navegación en condiciones difíciles está mejor desarrollado en O’Brian.

Obviamente O’Brian habría leído todo Forester cuando empezó a escribir. Así que Aubrey y Hornblower tienen sus paralelismos. Aubrey se baña desnudo en el mar lanzándose desde un mástil. Hornblower se ducha desnudo en cubierta haga el tiempo que haga. Ambos personajes comparten un cierto humor soterrado y un contagioso optimismo frente a las dificultades. Hasta el contraste entre la afición musical de Aubrey y la “sordera musical” (“tone deafness”) de Hornblower, es sospechoso…

En suma, aunque ya hayan leído a O’Brian, me atrevo a recomendar que también lean a Forester, aunque entiendo que hay cosas de mérito algo variado en su prolífica carrera como escritor. Y eviten la comparación permanente: ¡justo lo que estoy haciendo y tal vez no debería!

Hay varias versiones cinematográficas de sus novelas: “El Hidalgo de los Mares” (con Gregory Peck como Hornblower), basada en “The Happy Return”. La estupenda “The African Queen” de John Huston y “The Pride and the Passion” de Stanley Kramer. E incluso hay, para los que se enganchen, una “C.S.Forester Society”. Si yo viviera en Inglaterra no sería difícil que me uniese a ella…

Aquí va una ampliación sobre las biografías comparadas de ambos escritores

(ver también “The Man in a Yellow Raft”)

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