La autopsia dirá si vive“”¿Cómo meterías a cinco millones de judíos en un 600? En el cenicero””. Cito la cita, de ahí el entrecomillado del entrecomillado, que no sé si vale.

La polémica esta de Guillermo Zapata (nuevo concejal de cultura y deporte del Ayuntamiento de Madrid, para quienes lo ignoren) y su “twittoteca” tiene un punto interesante. Dice este señor que no dijo lo que parece que dijo, sino que citó algunos chistes del llamado “humor negro” en un debate sobre los límites del humor. Dice también que la velocidad causa accidentes  y que como es un apasionado de Twitter, que es fácil cometer algún error. Pero que en cualquier caso, se diga lo que se diga, que si ello se hace como parte de una expresión del tal humor negro, que vale. O sea una especie de teoría extendida del “Je suis Charlie”.

Me ha hecho rebuscar en mi colección de libros y revistas humorísticas. Sabía que tenía este librito del mexicano Carlos Dzib –el de la imagen-, de 1980. Efectivamente Dzib explora –y resuelve exitosamente- los límites que yo creo que existen entre el humor negro -con irreverencia añadida-, el mal gusto y la perversidad. No son límites fáciles de definir ni de entender y cada persona tiene que asumir los suyos propios, compleja mezcla de principios éticos y morales, sentido del humor, escalas y culturas. Es por lo que hay personas a las que no les gusta dicho humor negro. A mí sí me gusta, pero creo tener claros mis límites.

El señor Zapata sostiene, sin embargo, que no, que no hay límites. Dice, siguiendo la extendida opinión de que todo está permitido en aras de la libertad de expresión, que la frase del principio sobre el holocausto judío –entre otras de mal gusto- está justificada por tratarse de un chiste. Discrepo. Y no ya por la xenofobia simplemente, que puede tener muchas expresiones. Discrepo porque la escala de sufrimiento y perversidad relacionados con el holocausto judío no permiten el chiste. Están más allá del límite. Como el señor Zapata es concejal de Cultura me permito recomendarle un par de autores, que por su cita del chiste sospecho que no conoce y confío en que le harán cambiar de opinión:

Vasili Grossman, que fue corresponsal del diario ruso “Estrella Roja” durante la segunda guerra mundial y uno de los primeros periodistas en entrar en el campo de concentración de Treblinka. En su obra maestra, “Vida y Destino”, hay unas páginas conmovedoras sobre las cámaras de gas. Aquéllas en particular en que se aniquilaban juntos a las madres e hijos pequeños. Lea, lea, aunque sólo sea eso.

Primo Levi, autor de “Se questo è un uomo” sobre su tiempo en Auschwitz, sobrevivió y resulta esclarecedor leerle. Entre sus muchos testimonios, tiene una pequeña historia corta “Desafío en el Gueto” (Il Fabbricante di Specchi. Racconti e saggi”): “A una distancia de cuarenta años y en un mundo cada vez más inquieto, no queremos que se olvide la resistencia de los insurgentes del Gueto de Varsovia. Han demostrado que incluso cuando todo está perdido, se le permite al hombre salvar, junto a su propia dignidad, la de las generaciones futuras”.

Y de paso, léase “El Diario de Ana Frank“…

Cuando haya leído estas cosas, si es que ello sucede, le reto a seguir justificando chistes como los que justifica.

Y sobre la velocidad…

Aconsejaría moderarla. A todos. A los que escriben y luego dicen que se arrepienten y a los que hacen los nombramientos. Me llama la atención la ascensión de este señor a un puesto de esta relevancia en relación con la cultura. Tal vez me pierdo algo, pero haber dirigido dos cortos y trabajado de guionista en la serie Hospital Central no me parece suficiente equipaje. A este paso, vamos a acabar con un grafitero de director del Museo del Prado, un rappero del Teatro Real y un twittero de la Real Academia de la Lengua.

Al tiempo.

clownicCreía que había terminado con esto de la basura. Pero esta semana una pequeña noticia me ha vuelto a empujar a alcantarillas y vertederos. ¡Maldita sea!

“Bad wipes”, les llama un periódico gratuito para ingleses del norte de la Costa Blanca. Habla de los “wet wipes”, las toallitas húmedas que llevo años viendo por casa cuando a alguno de mis nietos le cambian el pañal y que poco a poco han ido ganando popularidad general. Y no sólo para culitos pequeñitos. Se lamentan en Jávea de que les están apareciendo en la playa, porque las toallitas esas que arrojamos a la taza del WC son recalcitrantes, o sea no se biodegradan, o lo hacen muy lentamente, sobreviviendo a su paso por las alcantarillas hasta aparecer en lugares insospechados. O no aparecer, que no se sabe qué es peor. Dicen que el costo para las compañías que gestionan agua y alcantarillado en España es de entre € 500 y € 1.000 millones al año.

Efectivamente, los “wet wipes” se han convertido en un serio problema medioambiental. Otro. Los ingleses ya han bautizado como “fatbergs” las acumulaciones de toallitas húmedas, grasa –”grasa amarilla” por el aceite de cocina usado y grasa marrón por “FOG” o “fat, oils and grease”- y otras porquerías que bloquean sus alcantarillas. Con algún caso de récord, como el fatberg de 15 toneladas que sacaron en Londres en 2013. Y hace unos días Thames Water se ha topado con otro de 40 metros de largo y 10 toneladas, con un coste de reparación para la tubería de € 600.000 euros. Empiezo a explicarme lo que dicen en Jávea. O sea que mientras los icebergs encogen en el océano los fatbergs crecen bajo nuestras casas. Vaya panorama. Y lo dejo ahí.

Pero como estaba por la zona (la perineal, no la de Jávea) me he puesto a pensar en los pañales desechables. Como padre y abuelo confieso con toda humildad y cierta contrición que me he librado de cambiar pañales durante más de cuarenta años. Sólo recuerdo haber cambiado tres. El último hace poco, a mi nieto pequeño, que esperó a que la abuela me dejara solo con él para obsequiarme y requerir mis servicios de higiene, para los que ya entienden que carezco de la más mínima experiencia. Por mucho que quieras al bebé, no me parece una cosa precisamente grata. Hoy he hablado de ello con mi esposa, que calculo que habrá cambiado algo más de 36.397 pañales (unos 27.300 a sus tres chicos y otros 9.100 por lo que le ha tocado de sus cinco nietos, menos mis 3…). Con nuestros dos primeros hijos los pañales desechables no existían. Los descubrimos en 1976. O sea que llevan por ahí unos cuarenta años. Quería yo contrastar el problema medioambiental de los pañales desechables con su conocimiento experto en el uso de pañales de ambas clases. Le he dicho que los desechables, entre plástico y celulosa, tardan hasta 500 años en biodegradarse y que se acumulan en los vertederos. Que la materia fecal que contienen se va filtrando y contamina los acuíferos. Que consumen en su producción más del doble de agua de la que se gasta en lavar un pañal reutilizable. Que los desechables contienen poliacrilato de sodio, una materia superabsorbente cuyos posibles efectos nocivos se siguen discutiendo. Que pueden tener dioxinas (otra vez las dioxinas), originadas en la fabricación de la celulosa y que para la misma se gastan un montón de árboles. Que son caros: casi € 2.000 euros por niño (9.100 pañales a unos 20 céntimos la unidad, más o menos cuatro veces lo que los reutilizables en coste de agua, electricidad y detergente). Me ha contra-atacado con las rozaduras, el olor, las manchas en los pañales, el lío de las lavadas o las fugas por las juntas. Todo lo cual seguro que tendrá remedio, pero exige recuperar una nueva cultura sostenible en este tema y asumir que el rollo de los pañales reutilizables da más trabajo pero es más razonable para nuestra especie. Pero dudo que la mayoría de progenitores estén dispuestos a asumirlo. ¿Teniendo una solución más o menos fácil por qué complicarnos la vida? Unos pocos pañales más no serán tanto problema. Bueno, unos pocos no, algunos más. Como estimación, en Estados Unidos se venden 27.400 millones de pañales desechables cada año, de los que el 92% acaba en vertederos. Pese a que los pañales reutilizables han cambiado, las lavadoras y secadoras funcionan, los detergentes son buenos, etc., soy bastante escéptico -y en casa además no tengo ninguna autoridad- en que se solucione esta cuestión. Mucho esfuerzo de re-educación haría falta y no tengo claro quién puede acometerlo. ¿Los fabricantes de lavadoras o detergente, tal vez?

¿Qué mal, no? Pues prepárense: en Japón el negocio de los pañales desechables para adultos superó al de los infantiles hace ya cuatro años. Vale que son líderes en baja natalidad y tienen una esperanza de vida cada vez mayor, pero en España les seguimos de cerca en ambas cosas y hasta podríamos adelantarles. Ahora sí que me estoy empezando a preocupar.

Total, que tengo que rectificar: lo de “Wall-e” es un cuento y efectivamente no se parece a la realidad, por lo menos a la de nuestro mundo “desarrollado”. Bueno, en lo único que se parece es en que seremos todos –casi todos- gordos. De resto, no navegaremos por el universo en una nave fantástica. No. Surcaremos la Tierra sobre un océano de basura compuesta de restos de comida, grasa, pañales usados y wet wipes, confiando en no chocar contra un fatberg y hundirnos. Mientras toca la orquesta.

Y sí, ya sé que me ha quedado esta historia un poco apocalíptica. Es que lo de los pañales para adultos me ha desestabilizado…

Wall-E7Me había pasado inadvertida, lo que es imperdonable. Pero este año, gracias a mis nietos, he descubierto la película “Wall-E”. “Waste Allocation Load-Lifter, Earth-Class”. O sea un robot basurero. La deberían pasar en los colegios y que fuera parte de las enseñanzas clave a nuestros chicos. Pero sobre todo nos la deberían hacer ver a todos los “no chicos”. A esos que creemos que tenemos uso de razón, mientras a base de ignorancia, inconsciencia y hedonismo nos dedicamos a destruir el planeta.

En “Wall-E” el planeta Tierra ha sido abandonado, la vida se ha extinguido –sólo queda una cucaracha- y nuestro mundo es un desierto polvoriento cubierto de basura, en el que después de 700 años siguen funcionando los anuncios luminosos gracias a… la energía renovable. Lo que queda de la especie humana surca despreocupada el Universo en la nave “Axiom”, a base de tumbonas electrónicas –la obesidad les impide caminar- y viendo televisión todo el rato mientras sorben comida líquida, que así no hay que masticar. La película es magnífica y se ríe uno, mucho, gracias al robot sentimental y su compañera Eve –Extraterrestrial Vegetation Evaluator- y bueno, una pequeña planta nos devuelve la esperanza. Pero en el fondo da miedito, miedito. Miedo. Porque aquello de “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia” aquí no es cierto. Demasiadas coincidencias.

BASURA Y EMISIONES.-

He estado rebuscando en esto de la basura. No es un tema fácil en cuanto a estadísticas, porque los criterios sobre lo que se considera desecho, su clasificación y la evaluación de su daño ambiental varían por países o regiones. La EPA, -la Environmental Protection Agency de Estados Unidos- tiene una herramienta, el modelo WARM, -por Waste Reduction Model- que ayuda a evaluar el impacto potencial de diferentes iniciativas relacionadas con los grandes grupos de basura que se producen en su país. Tomando California como ejemplo, sus ciudadanos -37 millones en 2009- arrojaron ese año 12,5 millones de Tm de basura a sus vertederos, de los que el 10% era alfombra, el 31% papel, cartón, plástico, aluminio y otros metales, el 10% madera y el 49% restos de comida. WARM permite calcular que el adecuado tratamiento de esos materiales (reciclaje, compostaje, etc.), permitiría reducir las emisiones de GHG –greenhouse gases o gases de efecto invernadero- en 29,5 MTCO2e –millones de toneladas de CO2 equivalente-. De los que el 32% por las alfombras, el 41% por el papel, plástico y metales, el 7% por la madera y el 20% por los restos de comida. El gran problema es la falta de discriminación: la basura llega a los vertederos toda mezclada y no es económicamente viable separarla. Solución: enterrarla.

Por las cifras de arriba parece que los californianos tienen un problema con sus alfombras: tratar el 10% de su basura les ahorraría el 32% de sus emisiones y buscar soluciones –probablemente a través de la propia industria de las alfombras- parece una buena apuesta. Pero en cuanto al resto, es la comida la que complica la cosa, porque aunque supone prácticamente la mitad de la basura (en California), el ahorro en emisiones es proporcionalmente bajo. Y además la discriminación no está, en su mayor parte, en manos de la industria sino de los individuos. O sea en nuestras manos. Y de la misma forma que, quienes tenemos algo de conciencia sobre el tema, vamos diligentemente a los contenedores de vidrio, cartón, plástico o metal, luego nos acercamos al contenedor general y echamos una bolsa con contenido variopinto de restos de comida y todo lo inclasificable, cuyo único denominador común es que nos sobra en casa.

EL VERTEDERO.-

Pasa el camión y se lo lleva a un vertedero. Alguna vez una inoportuna huelga hace que se acumulen las bolsas junto al contenedor y ¡uy qué malotes! los basureros. ¡Está esto lleno de olores, insectos y otras alimañas…! Pero si la basura acaba en el vertedero está todo perfecto.

Si en Estados Unidos las estadísticas sobre basura tienen sus dificultades, en Europa sospecho que el problema es mayor. Esta tabla

Waste_generation_by_economic_activities_and_households,_2012_(thousand_tonnes)_YB15

con todo el respeto a Eurostat, tiene para mí algunas incongruencias, como que el desecho de la construcción y demolición sea casi diez veces más en Francia que en España. O que los daneses generen casi un 50% más de basura por persona que los españoles. Tal vez sea, pero lo que sospecho es que lo que los franceses, daneses o españoles llamamos basura no es exactamente la misma cosa.

En cualquier caso, en medio de la barahúnda estadística queda alguna cosa medio clara:

1. Los 505 millones de habitantes de la UE-28 generamos, directa o indirectamente, casi 5 Tm de residuos por persona al año. Según Eurostat (2012), 4.985 kilogramos para ser exactos

2. De esa cantidad, la mayor parte corresponde a construcción y demolición (33%) y minería y canteras (29%), cosas en la que los individuos poco podemos hacer, aparte de tomar conciencia e intentar influir en las normativas. Intentar.

3. La basura doméstica supone 213 millones de Tm (21,2 millones en España), a razón de 423 kilos por persona (453 en España, kilo y cuarto al día).

EL GAS DE VERTEDERO Y EL METANO.-

¿Qué sucede con la parte de todo esto último que acaba en vertederos? Pues que esa masa de variados productos y sustancias (50% de todo ello comida, según los californianos), distribuida en capas cubiertas de tierra, se va descomponiendo, biodegradando, a diferentes velocidades y con múltiples reacciones químicas –la digestión anaeróbica-, produciendo como uno de sus resultados lo que se denomina “gas de vertedero” (LFG o “landfill gas”) que lenta pero inexorablemente va encontrando su camino a la atmósfera. El LFG es básicamente metano -CH4- (40% al 60%) y el resto CO2, con algunos condimentos bastante indeseables como azufre, benceno, tolueno, cloro, flúor o bromo. Todo eso se suma al aire que respiramos. Y el metano es, además un gas con un potente efecto invernadero, porque su capacidad de atrapar calor es más de veinte veces superior a la del CO2. Es por ello que pese a su relativa corta vida en la atmósfera es considerado un “forzador climático a corto plazo”.

O sea que hay que cargarse el metano de los vertederos. El gas de vertedero, aunque menos calorífero que el gas natural, que es básicamente metano, también arde. Pues otra solución: se hinca un tubo gordo, se recogen los gases en profundidad, se pone un mechero, una chimenea alta y se quema el gas -el que se captura, que no es todo ni mucho menos-, con o sin aprovechamiento de energía. Claro que ello puede traer algunos problemas. Algunos fatídicos para las pobres aves rapaces que se posan en la chimenea sin saber que hay un mechero al acecho (vertederos atraen roedores, roedores atraen rapaces). Otros menos evidentes, como que en la combustión del LFG, si no hay un buen proceso de filtrado previo a la combustión, en la misma se producen las llamadas dioxinas y furanos, compuestos químicos proclives a regresar a la cadena alimentaria y que definitivamente no queremos encontrarnos en nuestra sopa.

LA DIFÍCIL MEJORÍA.-

O sea que mal. Lo de la basura es un mal rollo y con una solución complicada a menos que los políticos y sobre todo los individuos nos impliquemos. California, que se fijó como objetivo reducir sus emisiones por vertederos de 427 MTCO2e en 1990 a 85 MTCO2e en 2050, estaban en 478 MTCO2e en 2008. O sea que para atrás en lugar de mejorar. A nivel global, las emisiones de metano hasta 2030 se teme que aumenten hasta un 45%. También para atrás.

Una propuesta principal de la EPA en Estados Unidos es reducir la cantidad de comida que va a la basura y fomentar las redes de compostaje, para la descomposición aeróbica de los restos que lo permitan (vegetales, frutas, cáscaras de huevo, etc.). Sus estudios van indicando que resulta en conjunto más económico discriminar lo que tiramos a la basura y fabricar compost con buena parte de ello que llevarlo al vertedero. Y además los empleos que se crean están mejor pagados que otros en esa industria.

PROPÓSITO.-

¿Y usted y yo, qué hacemos? Asumiendo que haya leído hasta aquí… Bueno, yo, como pista, he optado por una compostera clandestina, en plan “moonshining” inverso. Y así espero producir un par de cientos de kilos de compost al año, lo que será menos basura en mi vertedero, que no sé dónde está, menos metano, menos dioxinas y cosas así. Y de paso me toca caminar hasta el escondite, a ver si así consigo no acabar como los pasajeros del Axiom… Por ahora el Seprona no me ha localizado, pero cuando lo haga seguro que vamos a tener una interesante charla.

P.S. Y en esta apasionante campaña electoral que nos amenaza ¿alguien ha oído a algún político hablar de estas cosas?

Les dejo con, “Down to Earth”, por Peter Gabriel:

MetropolisWarren Buffett –Forbes #3, $72,9 B- y George Soros –Forbes #26, $24 B- tienen ambos 84 años. Parece que se les podrían haber quitado las ganas de seguir ganando dinero, pero insisten. Carlos Slim –Forbes #2, $78,9 B-, un chaval de 74 años, les sigue. Les sigue en lo de andar por España de compras. Qué coincidencia, ¿no?

Nadie dudará de que estos señores sepan lo que es ganar dinero. Y en el inmobiliario y sus vecindades, comprar cuando muchos quieren vender es parte de la sencilla filosofía de la gente que se hace rica. Vender cuando muchos quieren comprar es más discutible. Hay quien sostiene lo de “nunca vender” –“always buy, never sell” o ”to have and to hold”-. Si la deuda lo permite, claro.

Sobre la oportunidad de las compras en este momento en España, un primer dato: Carlos Slim va a adquirir el 25,6% de FCC por poco más de € 500 M. En diciembre 2006, Luis Portillo pagó a Acciona por su 15,06% de esa misma FCC, € 1.534 M. Acciona ganó € 1.000 M. O sea que Slim está comprando al 20% del precio de hace ocho años. Aunque la empresa se haya deteriorado, puedo entender que Slim no se pueda resistir. Detrás de esta venta: la elevada deuda de FCC.

Y hace un par de días leí lo de la dación en pago de Sacyr a Sareb por la deuda de Vallehermoso. Me ha hecho pensar en aquello de “quién te ha visto y quién te ve…”, porque Vallehermoso, fundada hace más de sesenta años, fue en su momento la mayor empresa del sector, con casi justos € 4.000 M en activos al 31-12-2001. La memoria de Sacyr al 31-12-2013 ya ni la nombra. Y ahora los activos de la empresa en el “banco malo”, lo que me quedaba por ver. Detrás de esta venta: la elevada deuda de Sacyr.

Parece claro que comprar cosas a gente muy endeudada es una oportunidad que los que pueden no desperdician. Como esto tiene tanta relación con nuestros últimos años del sector inmobiliario, creo que es interesante desmenuzar el cómo hemos llegado hasta aquí.

PRECALENTAMIENTO.-

España había entrado en la Unión Monetaria Europea en 1999. Llega el Euro y los tipos de interés descienden notablemente. La venta de viviendas va en aumento. A partir de 2002 se producen algunos movimientos de empresas significativos pero todavía discretos, aunque la OPA de Metrovacesa por Gecina ya se sale de esta categoría. Siempre me ha quedado la curiosidad de qué movió a los analistas de Santander y BBVA a “salirse” del sector, lo que ambos bancos materializaron con pocos días de diferencia. Se desata la guerra en Metrovacesa a raíz de la OPA de la italiana Caltagirone.

  • Mayo 2002, SCH, hoy Banco Santander, vende su 24,5% en Vallehermoso a Sacyr por € 568 M. Plus valía del Santander, € 300 M. En diciembre 2002, Fernando Martín compra el 6,7% de Vallehermoso que vende en junio de 2005, tras mucha disputa por el poder en la inmobiliaria, con una plus valía estimada de € 100 M
  • Junio 2002, BBVA vende su 23,9% en Metrovacesa a Bami (Joaquín Rivero), por € 545 M. Plus valía del BBVA € 369 M. En 2003 el endeudamiento de Metrovacesa pasa del 42% al 88% de su pasivo.
  • Febrero 2003, OPA hostil de Caltagirone sobre Metrovacesa, que no prospera tras la incorporación de nuevos socios a esta última, en particular la familia Sanahuja (Sacresa).
  • Marzo 2005, Metrovacesa compra el 30% de la francesa Gecina a AGF y Azur, y lanza una OPA por el 100% en una operación valorada en € 5.500 M.

EL AÑO EN QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE.-

En 2006 la promoción y venta de pisos ya está desbocada. Hacemos “surfing” sobre olas de diez metros. Se suceden, a más de OPV’s, las compraventas -y OPA’s en su caso- de grandes inmobiliarias, todas a cual mayor y más apalancada. Liquidez abundante. Euribor al 2,5%. Banesto y La Caixa venden sus inmobiliarias “just in time”. Lo mismo hacen Manuel Jové con Fadesa, Mario Losantos con Riofisa y Ferrovial con la suya. Como los hechos demostrarán, los vendedores fueron los listos. Aunque la venta de Colonial a Luis Portillo resultó, pese al beneficio para La Caixa, más que desafortunada en su resultado final.

  • Mayo 2006, OPV de Astroc (Enrique Bañuelos), empresa basada exclusivamente en la urbanización de suelo –hasta 17.400.000 m2-. Amancio Ortega (Inditex), entra de accionista. Llega a valer en bolsa hasta € 9.000 M.
  • Junio 2006, La Caixa vende su 39,37% en Colonial a Inmocaral (Luis Portillo), por € 1.481 M. Plus valía de La Caixa, € 680 M.
  • Julio 2006, Domingo Díaz de Mera, Nozar, Reyal y Alicia Koplowitz entran como accionistas de Inmocaral/Colonial.
  • Julio 2006, Banesto vende su 50,26% en Urbis a Reyal (Rafael Santamaría) por € 1.667 M. Plus valía de Banesto € 1200 M. OPA de Reyal por el 100% de Urbis.
  • Julio 2006, OPA de Constructora San José sobre Parquesol, € 917 M por el 100%.
  • Septiembre 2006, Manuel Jové vende su 54,6% en Fadesa a Martinsa (Fernando Martín), por 2.209 M. OPA de Martinsa por el 100% de Fadesa.
  • Diciembre 2006, Ferrovial vende su división inmobiliaria a Habitat (Bruno Figueras y socios), por € 2.200 M. Plus valía de Ferrovial € 770 M.
  • Diciembre 2006, deuda de Metrovacesa € 12.064 M.
  • Enero-Junio 2007, Colonial compra Riofisa por € 3.761 M al culminar su OPA por el 100%, tras acordar la adquisición del 50,01% de la familia Losantos por € 2.000 M.
  • Abril 2007, desplome en bolsa del 70% de Astroc de la que Nozar también es accionista.
  • Junio 2007, OPV de Realia, valorada en € 1.803 M, sufriendo por el desplome de Astroc semanas antes.
  • Diciembre 2007, deuda de Colonial € 9.000 M.

Casi todas las operaciones se consiguieron mediante apalancamiento casi total. La deuda de inmobiliarias y constructoras al final del período se acercaba al medio billón de euros, el 50% del PIB de España. Buena parte del importe de esa deuda otorgada por la banca la obtuvo ésta, a su vez, endeudándose en el exterior.

Después del verano de 2007 resultó patente que el sistema se había bloqueado, las ventas a particulares se frenaron y todos comprendimos, en retrospectiva y aunque algunos lo siguieron negando, que la dinámica que el sector había tomado era ya insostenible. Esto se ha caído. Empieza la depresión.

La pregunta que más me hacían: “¿cuánto crees que va a durar esto, hasta que mejore? ¿dos años, tres años?”

Continúa con “Una Filosofía Sencilla (2): El Estallido, La Resaca”.

Save the Children

“Ah, the children. It’s always the innocents who suffer” (Juego de Tronos)

Otro año la amenaza de molicie navideña me ha puesto a pensar, por contraste, un poco más allá de la comida y los regalos. No lo puedo evitar. Quisiera tener el oído selectivo ese de unas ranas chinas, o australianas, que sólo oyen lo que les resulta interesante, eliminando biológicamente todo el ruido de fondo. O sea que oyen al macho o hembra por aquello de perpetuar su especie, o la cercanía de cualquier otro animal que coma ranas –por lo mismo-, pero no la cascada cercana u otras cosas que les son indiferentes. Nosotros no podemos, por más que lo intentemos. Una pena, porque ruido hay mucho.

Sobre todo porque la Navidad, más allá de una celebración cristiana, se ha ido enredando con tradiciones festivas –anglosajonas, escandinavas- y un profuso mercantilismo que las ha convertido en un totum revolutum con lucecitas de colores que se extiende desde el “Black Friday” hasta las rebajas. No me llamen aguafiestas. Respeto la religión y creo que el cristianismo tiene toda la razón y derecho de celebrar estos días. Y me gusta la vida en familia, ver a mi gente y compartir la felicidad de los niños, que es mi mayor felicidad. Y recibir noticias de amigos de los que no sé hace tiempo, aunque anda eso de la amistad epistolar un poco depreciado con tanta informática, que a veces no sabes si te felicita Javier o Hal 2000.

Pero me remuerde la conciencia. La mía. Me remuerde por tanto plan de qué comemos y qué compramos cuando sigue tanta gente por ahí pasándolo mal. Este año me he fijado, y no me lo quito de la cabeza, en lo de los sirios rescatados en el Mediterráneo por un barco científico español. Barco siriosCasi doscientas personas, de las cuatrocientas que se apiñaban en la bañera oxidada que surcaba en mar, entre ellas 61 niños, que fueron desembarcados, afortunadamente sanos y salvos, en Sicilia. Para acabar en un campo de tiendas de campaña, sospecho que sin arbolito de navidad ni juguetes. Los musulmanes, si es que estos lo son, porque en Siria había bastantes cristianos, no celebran la Navidad, pero seguro que a sus niños les gustan igual los juguetes, la comida, el calorcito. Como de tantas tragedias de ese cariz, para Nochebuena ya no se hablará de ellos. Ya no se habla de ellos. No sabemos quiénes son, no sabemos dónde están, no sabemos qué será de ellos, no sabemos bien qué drama estaban tratando de dejar atrás. Seguro que no nos deja indiferente cuando vemos las noticias, pero no sabemos cómo resolverlo.

Resolverlo no, pero algo sí podemos hacer. Yo este año he decidido acudir al antiguo método del “sablazo”. Te encuentras a un amigo o conocido por la calle y sin aviso le espetas: “oye, ¿tú me prestarías veinte euros? Tienes que decir que es un préstamo, aunque tu amigo sepa que no se lo vas a devolver. La verdad es que veinte euros no llegan muy lejos hoy en día. Si no nos toca el reintegro del décimo de la lotería de ahora mismo tampoco nos va a matar el disgusto. Así que tu amigo te acaba dando los veinte euros. Tal vez pierdas un poco de su estima. Es un riesgo que hay que correr. Así que daos por sableados: “oye, ¿tú me prestarías veinte euros?

¿Sí? Bueno, pues no me los des… envíaselos a Save the Children.

Aquí están sus cuentas:

Santander: ES13 0049 0001 5224 1001 9194

Caixa Bank: ES89 2100 1727 1202 0003 2834

BBVA: ES83 0182 5502 5800 1002 0207

Bankia: ES81 2038 1004 7168 0000 9930

Espero conservar tu estima. ¡Feliz Navidad!

BuitreHoy leo el comentario de un amigo a propósito del grupo de “gastadores black”. Dice algo así como que “ya que los gastos se contabilizaban por la Caja en quebrantos, sus autores deberían ser sometidos a la acción de los quebrantahuesos” (Gypaetus barbatus, especie de ave accipitriforme de la familia Accipitridae, es un buitre que recibe su nombre por su costumbre de remontar huesos y caparazones hasta grandes alturas, para soltarlos, partirlos contra las rocas y poder ingerirlos para alimentarse). Me ha hecho pensar. Está bien el juego de palabras pero, aparte de que la pena que propone es totalmente impracticable, porque no disponemos de suficientes ejemplares de este buitre en peligro de extinción (y alguno añadirá aquello de que, además, “buitre no come buitre…”), no responde al criterio de proporcionalidad, que es lo que me preocupa.

Así que he resuelto desempolvar mi ejemplar de “De los Delitos y las Penas”, obra de Cesare de Beccaria publicada en 1764, esencial para estos casos. Veo por la contraportada que lo compré cuando no había yo cumplido los veintidós años. Me sigue interesando el tema. La primera página describe los tormentos ordinarios -para que el reo confiese- y extraordinarios -una vez que lo ha hecho- y en particular el llamado “de los borceguíes”, consistente en sujetar fuertemente las piernas del reo entre cuatro tablas e introducir cuñas a martillazos de forma que los huesos saltaran por la presión… Leer sobre los tormentos y mutilaciones infligidos en nombre de la ley, todavía en el siglo XVIII, da escalofríos. Afortunadamente la cultura y la civilización han eliminado esas barbaridades, pero siempre es saludable reflexionar sobre la forma de mejorar la justicia.

A Beccaria le preocupaban, entre otras cosas, la prontitud, la proporcionalidad y la eficacia: “para que toda pena no sea violencia de uno o de muchos contra un particular ciudadano, debe esencialmente ser pública, pronta, necesaria, la más pequeña de las posibles en las circunstancias actuales, proporcionada a los delitos, dictada por las leyes”.

Sin exculpar a priori a ninguno, me parece que en este contingente de ochenta y tantas personas relacionadas con las “tarjetas black”, hay de todo. Desde aprovechados puros que han sacado el mayor partido de unas circunstancias favorables (y creo que el Sr. Blesa es uno de ellos), a gente que ha trabajado y, además, se ha aprovechado. Movidos por la ambición y la vanidad, casi todos se han rendido a una tentación en la que es fácil caer para luego habituarse y darlo por natural: el gusto por todo lo bueno. Y más si es gratis y tax-free. Y asumirlo como un derecho adquirido. “I have the simplest tastes. I am always satisfied with the best” (“Tengo gustos sencillos. Siempre me satisface lo mejor”). La frase es de Oscar Wilde, aunque también se la atribuyeron a Winston Churchill. Qué fácil resulta acostumbrarse al buen vino, al cuero fino, a la suave seda, la buena mesa, los zapatos de anca de potro, el mejor whisky. Yo lo volvería a hacer fácilmente, que algo olvidadas tengo muchas de esas cosas. Les comprendo, pero tendrán que pagar.

Y ahí vamos a lo de la proporción y la eficacia. ¿El dinero? Que lo devuelvan, sí, pero casi ninguno de ellos va a tener problema en hacerlo. Duele, pero no tanto frente a otros riesgos. ¿La cárcel?, improbable. La proporción real se satisfaría aplicando una pena de verdad redentora, que les corrija de su ambición y vanidad. No hace falta mucha imaginación. ¿Comidas en Zalacaín? Hay uno que leo que se ha gastado cien mil euros en restaurantes, pues diez años sirviendo comidas, y cenas, en un asilo de indigentes. Ese señor necesita saber lo que es la miseria y la caridad. ¿A la de la Fundación que era responsable de la obra social? ¿Cuántos años dice…?: pues los mismos años trabajando con los servicios sociales que ayudan, por ejemplo, a las mujeres maltratadas. Yendo a sus casas, viendo a sus niños. Para que sepa lo que es la obra social de verdad. Al que le gusta la caza y los animales, pues a limpiar perreras de perros abandonados, que es una noble y gratificante causa. Aprendería sobre la bondad y la lealtad. Y así. Seguro que se nos ocurren más cosas.

”El fin, pues, no es otro que impedir al reo causar nuevos daños a sus ciudadanos y retraer a los demás de la comisión de otros iguales. Luego deberán ser escogidas aquellas penas y aquél método de imponerlas, que guardada la proporción hagan una impresión más eficaz y más durable sobre los ánimos de los hombres, y la menos dolorosa sobre el cuerpo del reo”.

Y pronto.

No sé.

Les dejo con Los Bravos: “Black is black, I want my baby back…”. Gran tema, máxima actualidad.

Entrenamiento Dirty Dozen: entrega de una Visa Oro

Entrenamiento Dirty Dozen: entrega de una Visa Oro

– Me voy a las Malvinas.
– ¿A dónde?
– A las Islas Malvinas, las Falklands…
– ¿Y dónde queda eso?

Hablaba yo con un cliente en mi despacho del banco en Londres, mientras él intentaba sobre la marcha que le consintiera un descubierto, que para comprar combustible para los tractores de la granja que tenía en Surrey.

Creía este señor que era una buena oportunidad para comprar una finca grande con ovejas en aquellas remotas islas cuya existencia yo hasta entonces, honestamente, ignoraba. Existía, me dijo, la posibilidad de que las islas pasaran a manos argentinas y con ello, según él, se revalorizaría mucho todo aquello. Y se fue.

Por unas semanas –corrían los principios de 1982- no supe nada ni, la verdad, pensé mucho en él. Hasta que el 2 de abril, desayunando con la BBC, me entero del desembarco de los argentinos. Inmediatamente me vino el hombre a la cabeza, claro, pero en las semanas que duró ese conflicto –una de las últimas guerras entre ejércitos regulares del siglo XX- no escuché noticia alguna. El Reino Unido se paralizó. La gente canceló sus vacaciones y todos andábamos pendientes del “parte de guerra” diario, televisado por todos los canales, que a menudo se iniciaba con un flemático “I have bad news”, del portavoz del Ministerio de Defensa. Porque, no crean, los argentinos, que llegaban apenas con sus aviones desde las bases en tierra, les hicieron pupa a los británicos, les hundieron 8 barcos y derribaron bastantes aviones. Pero los británicos al final ganaron, y ahí sigue ese conflicto latiendo en aquellas inhóspitas aguas. De hecho, después de arrancar estas líneas, leo que un equipo del programa de la BBC2 “Top Gear” ha tenido que “salir por piernas”, o sea dejando los coches, porque en la Pampa argentina, donde rodaban, se han encontrado una hostilidad más que manifiesta.

Acabó la guerra y un día de verano volvió a aparecer mi cliente por el banco. Naturalmente me sorprendió y complació saberle sano y salvo, pero además se me presentó una oportunidad, casi única en la Inglaterra de entonces, de escuchar de primera mano algo de lo que había acontecido por allí. Los argentinos le habían hecho prisionero, creyendo al principio que era un espía. Tras muchas explicaciones –hablaba español perfectamente- acabaron enviándole en un Hércules a tierra firma, libre. Opinaba sobre la poca inteligencia de la junta militar argentina de entonces. Porque por lo que él pudo constatar, muchos granjeros de aquellas islas se hubieran ido a Australia, felices o casi, si les hubieran comprado sus granjas y sus ovejas, compensado con unos cientos de miles de libras de propina y ofrecido algo simétrico en tierras australianas. A las ovejas que se quedaban en las islas siempre les podrían decir luego que ellas habían sido “argentinas de toda la vida”. Me hizo pensar. ¿O sea que con dinero estas cosas se pueden resolver…?

Yo creo que el dinero no se maneja con suficiente soltura en estos conflictos. Ya hay un precedente interesante en la compra de Alaska por Estados Unidos en 1867. Nada de guerra ni de misiles (no había). Unos millones y resuelto todo pacíficamente. Dicen los americanos que a lo mejor no fue tan buen negocio, pero seguro que menos les gustaría tener a los rusos ahí pegados en su lado del Pacífico.

Y si no compras las granjas, o los países, compras a las personas. Lo de comprar acuerdos, voluntades y silencios, sobre lo que en España tenemos competencia demostrada, debería aprovecharse mucho más en la resolución de conflictos.

Ahora mismo tenemos algunos graves aquí cerca, a los que se están aplicando los recursos convencionales, como en las Malvinas hace treinta años, o sea bombas y misiles. Con el problema de que enfrente no hay ejércitos convencionales y la destrucción a lo bruto es complicada y con muchos daños colaterales.

Yo lo resolvería con tarjetas de crédito. Echen cuentas. Nos vamos a Ucrania y Oriente Medio y repartimos, digamos, un par de miles de Visas Oro. Con 500.000 euros para gastar cada una. O sea 1.000 millones. Nada. ¿Ustedes saben lo que vale un misil Tomahawk? (los “Block IV” € 1.100.000 cada uno, IVA incluido, para los curiosos).

Total, que localizamos a los líderes del Estado Islámico o de las milicias prorrusas y otros personajes influyentes en las zonas respectivas –políticos, sindicalistas-, y a cada uno ¡zas!, ¡una Visa Oro! Verías tú cómo se les quita rápidamente el extremismo, las ideologías y otras cosas molestas y se dedican a comprar Loewe, coches deportivos y buenas comidas. ¡Y encima todo opaco!

Naturalmente queda una parte que ustedes pensarán que es complicada. ¿Quién es el guapo que se va por esas tierras a entregar las tarjetas?

También lo tengo resuelto. Un comando como el de “Doce del Patíbulo” pero de españoles expertos en el uso de tarjetas opacas y otras formas de corrupción: el “Comando Black Visa”. No tendremos Tomahawks (no sé si tenemos), pero sí gente para formar un grupo temible en eso de gastar. Por ejemplo, Bárcenas se puede ocupar de la financiación (a base de contabilidad creativa nadie llegaría a saber de dónde habían salido los mil millones), Carlos Fabra del transporte aéreo (seguro que monta un aeropuerto nuevo por allí antes de saber cómo viaja el comando, por si acaso), María Antonia Munar de los uniformes (de Dior, claro), Juan Antonio Roca de los caballos que nos pueden hacer falta (pura sangre) o Juan Antonio Trujillo de la logística encubierta. Isabel Pantoja podría entretener al comando (no es Marilyn Monroe, pero nosotros somos españoles, ¡qué caray!). Pero…falta un jefe, al estilo Lee Marvin. Yo creo que Jordi Pujol i Soley lo haría perfectamente. No se rían, no será Lee Marvin, pero no discutirán ustedes sus dotes de mando y capacidad para regañar y achicar al contrario (que a lo mejor no había ni que dar las tarjetas, les convencía sin más).

Seguro que se les ocurren muchos más nombres. Me estoy limitando a convictos o confesos, porque si me meto con los imputados termino formando un regimiento en lugar de un comando, que ya es mucho lío. Pero hay algún nombre más que no me resisto a incluir como banquillo, hasta que se sepa más.

Entrenamiento para Irak (río Eufrates)

Entrenamiento para Irak (río Eufrates)

Miguel Blesa podría ocuparse del transporte marítimo, fluvial y lacustre (piscinas incluidas), vadear ríos y así, en lo que tiene demostrada pericia (además de ser también experto en plástico) o José Antonio Moral Santín, uno de los creadores del Partido Comunista de los Pueblos de España, pro-soviético, que se ha gastado 456.500 euros con su tarjetón opaco de Caja Madrid. Este señor bien podría actuar de mediador en Ucrania (seguro que los prorrusos no leen la prensa española) e infiltrase para acabar entregándole al mismísimo Putin su correspondiente tarjeta oro (o platino, tal vez). A ver qué pasa. Think big!

Por cierto, con el comando habrá que asegurarse que las tarjetas las entregan, que no se las queden…, ¡que te conozco bacalao!

Yo creo que esta es una gran solución que no sé por qué no se les ha ocurrido antes. Menos Tornados, Rafales y F18s y más American Express, Cartes Bleus y Barclaycards…!

¡Igual hasta me dan el Nobel de la Paz!

Energy in Demand - Sustainable Energy - Rod Janssen

This article was written by George Marshall on the eve of the climate summit this week. He assesses how we internalise climate change and one of his points is particularly important: “So if we are to really mobilise action on climate change it is vital that we recognise that it exists in two forms: the scientific facts and the far more potent social facts of constructed narratives or deliberate silence.” Marshall is the founder of the Climate Outreach Information Network and author of Don’t Even Think About It: Why our Brains Are Wired to Ignore Climate Change. As he stresses, the UN is as enervated by the story of global warming as the public is: protest helps, but we need to reconstruct the narrative.

Why our brains are wired to ignore climate change and what to do about it

As world leaders meet today at the United Nations in New…

Ver la entrada original 1.055 palabras más

ToyStory3Wallpaper1280x1024Si me notan la letra temblona es porque me ha golpeado una “Onda Geo-Sen”, que es lo que utilizan Kiet y Lon para luchar contra el Mariscal Zorn, Sidmodius y otros malos. Leyendo sobre ello he tenido un corto en la tableta y se ha disparado una onda de ésas, que ha concentrado la energía Sen y me ha roto el equilibrio. El mental desde luego. Pensaría Kiet, hoy no me he afeitado, que soy un villano más. Menos mal que no ha sido “Fuego Sho-Sen” (que Kiet no domina pero Lon sí) porque igual le pegan fuego al sofá…

Andaba yo curioseando en lo de los dibujos animados. En mayo pasado le pedí un día a mi nieta mayor, seis años casi siete entonces, que me hiciera una lista de los que veían esa tarde, ella y su hermana dos años más pequeña. Salió esto: “La Abeja Maya”, “Peppa Pig”, “Caillou”, “El Asombroso Mundo de Gumball”, “Barbie”, “Dinofroz”, “Pokemon Negro y Blanco”, “La Brigada Mascota”, “Las Tortugas Ninja” y “Desafío Champion”. Luego las interrogué sobre sus gustos. Ganan “Barbie”, “La Brigada Mascota”, “Las Tortugas Ninja” y “Desafío Champion” -lo del principio…-. División de opiniones sobre “El Asombroso Mundo de Gumball”. Pierden “Dinofroz” y “Pokemon”. “La Abeja Maya”, “Peppa Pig” y “Caillou” eran favoritos pero han ido bajando con el tiempo. Ya sé que faltan muchos, “Pocoyo” o “Bob Esponja” por ejemplo, pero como encuesta me sirvió.

Este junio ha cumplido el Pato Donald ochenta años. Los personajes de Disney, “Tom y Jerry”, “El Oso Yogui” o luego “El Correcaminos” y el pobre coyote, acompañaron mi infancia. Pero yo nunca supe de la televisión hasta cumplidos los ocho años. Y los dibujos animados nunca ocuparon, del tiempo que no estaba en el colegio, más que una parte que en mi memoria me parece reducida. Seguramente porque la oferta, basada en artesanía de dibujantes que el viejo Walt se ocupó bien de mostrarnos, era limitada. Pero en los años setenta llegó la informática al cine. En 1979, George Lucas, que se estaba haciendo de oro con “Star Wars”, recluta a Ed Catmull para formar la Lucasfilm Computer Division. En 1983 se une John Lasseter. En 1984 el programa informático de “Pixar”, “Renderman”, es ya clave para la segunda parte de “Star Trek” y a partir de ahí el ordenador va robando protagonismo a la cámara en la producción de películas: “Terminator”, “Batman Returns”, “Parque Jurásico”, “El Rey León”, “Entrevista con el Vampiro”, “Jumanji”, “Spiderman”, “Harry Potter” y así hasta cientos, no sé si miles, de producciones que se apoyan en ese programa. En 1986 Steve Jobs compra el negocio y se forma “Pixar” como productora. Aparece una nueva generación de películas, divertidas y técnicamente perfectas, empezando -sólo con Pixar- por “Toy Story” (1995) y siguiendo por “Monsters” (2001), “Buscando a Nemo” (2003), “Los Increíbles” (2004), “Cars” (2006), “Ratatouille” (2007) o “Up” (2009) entre otras muchas, incluyendo la segunda y tercera de “Toy Story”. Una nueva forma de concebir el negocio del entretenimiento, que ha cambiado drásticamente el concepto tradicional del cine del siglo XX. “Toy Story-3” ha rebasado ya los mil millones de dólares en taquilla.

El progreso de la informática, y la reducción de costes que supone para producir una película o una serie de dibujos, y las ganancias posibles, han expandido enormemente esta forma de producción en los últimos treinta años. Hasta límites, yo creo, en que la imaginación o el talento son insuficientes y a menudo han sido sustituidos por la extravagancia y el marketing. El dominio es de Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Corea del Sur -aunque hay algunas firmas españolas- lo que, además, nos transmite bastantes estereotipos que nos son ajenos. Detrás de los grandes, Pixar, Disney o Dreamworks, entre las hasta 240 productoras que leo están en activo, hay de todo. Pincho al azar sobre un enlace: Satelight. Japonesa, es filial de un grupo de salas del juego que se conoce en Japón como “pachinko”. Ha producido en los últimos 13 años una media de tres series de televisión cada año y toda una línea derivada de video-juegos, la otra gran industria sobre la que no me voy a extender por no alargarme. Pincho sobre una serie, otra vez al azar: “Bodacious Space Pirates” o “Miniskirt Space Pirates”, adaptada también como “comic” “manga”. ¿El argumento?: pues no me queda papel para explayarme, pero háganse idea de que puede ser tan interesante o educativo como una máquina tragaperras. ¿Y adictivo?

Estas cosas nos llegan cada vez más y se meten en la cabeza de los pequeños mientras estamos ocupados en otras cosas. Me inquieto cuando le pasamos a los chicos el mando a distancia y nos desentendemos por horas. La solución, seguramente más “costosa” para los padres que para los abuelos, es ser más selectivo en lo que ven los niños y, sobre todo, entregarles más de nuestro tiempo y compartirlo en actividades y lecturas, jugando, dibujando o imaginando en común. El espacio que los padres no ocupen, lo ocuparán insidiosamente historias y personajes que están mejor ignorados.

Y a propósito de dibujos, les dejo con mi descubrimiento de este verano, “Masha and The Bear”, del estudio ruso Animaccord. ¡Estoy enganchado, incluso en ruso! (los 300.000.000 de visionados en YouTube no son casuales…)

Escuela IrakTampoco es que seamos amigos de hace tanto tiempo. No llegará a tres años, así que nuestra amistad no tiene las raíces de una larga relación o de peripecias que en algunos casos explican el afecto. Y tampoco es que sepamos tanto el uno del otro, pero no importa. Simplemente me he sentido bien en su compañía, cuando en nuestra charla he ido percibiendo su carácter, su sensibilidad y su humor soterrado –me sabrá perdonar cuando lea esto…-. Como a tantos otros trabajadores del inmobiliario español, la crisis le ha echado “fuera”. Primero a Bagdad y luego a Basora, empujado por el Estado Islámico. Nada menos. De vez en cuando me envía una de sus “crónicas mesopotámicas”, visiones estoicas de una realidad a pie de calle iraquí que iluminan mi ignorancia total. Ignorancia que sospecho que sufrimos la mayoría de los españoles, que no tenemos ni idea de lo que piensa el personal pedestre de aquellas latitudes.

Casi al mismo tiempo que leía una crónica de mi amigo, hacía lo mismo con un artículo firmado por Arturo Pérez-Reverte: “Es la guerra santa, idiotas”. Me dejó inquieto: Roma aplaudiendo a los bárbaros, Europa negociando con el Islam. “Somos idiotas, es la guerra”. Tentador y aterrador: nunca llegaremos a entendernos, el odio no se puede suprimir. A un paso de sólo se puede suprimir al que odia.

Pero leo las crónicas de mi amigo y me doy cuenta de que la gente no se pasa el día odiando. Los trabajadores de por allí, turcos, iraquíes, indios o paquistaníes, todos ellos musulmanes, quieren ganar un jornal en paz. La gente, la gente del mundo, la inmensa mayoría yo creo, se pasa el día intentando sobrevivir, comer, educar a los niños, tener agua para beber.

Y sí, estoy de acuerdo con Pérez-Reverte en que la democracia y la libertad occidentales no son “exportables en frío” porque en esos países serán re-interpretadas o capadas por religiosos fundamentalistas. Y sí, he leído que cincuenta yihadistas o así, que están haciendo barbaridades en Irak, han salido de España. Que cuando te enteras, por cierto, de que el odio de los extremistas sunitas por los yasidíes parece tener su base en un presunto asesinato del siglo VII (de Husayn b.’Ali –venerado por los sunitas- por Yazid ibn Muawiya –segundo califa de los Omeyas, en el origen de los yasidíes-), no tienes más que pensar que hacen falta políticas de muy, muy, largo plazo. Y el terrorismo yihadista es execrable y el extremismo se cultiva o se consiente, seguramente, en algunas mezquitas. Y no entendemos, o repudiamos, parte de la cultura o tradiciones islámicas, sobre todo en las relaciones entre hombres y mujeres o en el predominio de la religión sobre la sociedad civil.

Pero… en el 2030 se prevé que haya en el mundo 2.200 millones de musulmanes. En España hay cerca de dos millones. Los planteamientos bélicos no me parecen a mí realistas. Ni por una parte ni por la otra. ¿Empatía? ¿Cómo? Pues cuando mi amigo de Irak consigue que un coche destartalado, conducido por un policía iraquí fuera de servicio, le lleve al aeropuerto, él consigue transporte y el policía iraquí unos dinares. Y a mi amigo, mientras espera ese coche, le ofrecen unos guardias un trozo de bollo y té. Y todos, mi amigo y el resto, son parte de la gente de a pie, que trabajan cada día juntos. Y mi amigo no entra en las creencias del policía o si su mujer lleva hiyab. Tal vez lo del velo deba esperar. Extender esa convivencia es un objetivo que, poniéndose, llevará decenas de años conseguir. En guerra, no se conseguirá nunca.

P.S. Cuando he utilizado lo de “estoicas” como adjetivo para calificar las visiones de mi amigo sobre Irak, he querido saber si estaba empleando bien el término. Parece que sí, en superficial, pero en más profundidad he ganado un par de explicaciones sobre los estoicos dignas de reflexión:

• “Proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud”.

• “Dividieron la filosofía en tres partes: la lógica (teoría del conocimiento y de la ciencia), la física (ciencia sobre el mundo y sobre las cosas) y la ética (ciencia de la conducta). Todas ellas se refieren a aspectos de una misma realidad: el universo en su conjunto y el conocimiento sobre él. Este puede ser explicado y comprendido globalmente porque es una estructura organizada racionalmente de la que el hombre mismo es parte integrante, siendo la faceta más importante la ética”.

¿De verdad puede Occidente, y España en particular, presumir de ser el líder en esta visión del mundo? ¿No será la democracia coartada de otras carencias de nuestra sociedad? ¿No deberíamos empezar por re-examinar nuestros valores?

Coincido con Monsieur Ibrahim, con quien les dejo aquí.

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 281 seguidores

¿QUIERES DEJAR UN COMENTARIO?

Sólo tienes que clicar en el título de artículo sobre el que tengas algo que decir.

PINCHA “FOLLOW THIS BLOG” Y TE MANTENDREMOS AL DÍA

Actualizaciones de Twitter

Blog Stats

  • 93,459 hits

Directorio de Blogs

directorio de blogs

Technorati

Add to Technorati Favorites

Wikio

Google

Yahoo

Statcounter

wordpress stats

BUSCA ENTRADAS POR FECHA

septiembre 2016
L M X J V S D
« Jun    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930