Palabras, palabras. La frase no es de aquí, ya lo deducen. Es de George H. W. Bush (el padre) en su campaña presidencial de 1988. Ganó y, naturalmente, mintió. Acabó subiendo los impuestos para reducir el déficit, en buena parte por la presión del partido demócrata que controlaba Congreso y Senado. Pero ya había ganado las elecciones. Luego Clinton aprovechó su falta de credibilidad para ganarle en las elecciones siguientes. Y Clinton no hizo causa de la rebaja de impuestos, sino de la disciplina fiscal. Con su impulso a la educación y el saneamiento de las cuentas nacionales (se marchó dejando un superávit fiscal de más de 500.000 millones de dólares), Clinton ha sido sin duda uno de los buenos presidentes de aquél país.

Las elecciones se ganan con palabras, pero las ideas claras y la disciplina son los grandes valores de un gobernante. Yo llevo unos días irritado por la talla de quienes representan al gobierno o al PSOE hablándonos de Economía. Me parece una falta de respeto a la ciudadanía que sea la número tres del partido quien nos ilustre sobre si la UE tiene o no razón en su predicción sobre el no crecimiento de España, las razones de la subida de impuestos o nos diga que nos podemos comparar con Francia y Estados Unidos en cómo vamos a salir de la crisis. Palabras, palabras. Interesarían más algunos números, hechos y compromisos. ¿Por qué no habla y explica, y se moja, la Ministra de Economía, que es quién debe y cuando deba, en un tema de tanto calibre?

El Sr. Obama (el del acontecimiento histórico, ya saben), también tiene sus problemas presupuestarios en USA. Serios. Su empeño en impulsar una reforma sanitaria que parece justa y que ya Clinton por cierto intentó sacar adelante sin éxito, es muy costoso. Las energías renovables son igualmente costosas, al menos en el corto plazo, aunque el país claramente tenga que enfrentar la reducción de su factura petrolera. Si va a conseguir financiar todo ello sin tocar según él a los contribuyentes con rentas inferiores a 250.000 dólares es una buena incógnita. Aunque ya me daría yo con un canto en los dientes en lo de los $ 250.000 que “casi” seguro no me pilla…

Christina Romer ha sido hasta ahora profesora de Economía en Berkeley y Obama la ha nombrado hace unos meses directora del Council of Economic Advisers, un puesto anteriormente detentado por Alan Greenspan o Ben Bernanke, por ejemplo. Tiene rango de ministro así que se puede decir que es una de las principales personas que le “sopla al oído” sobre Economía a Obama. La Sra. Romer ha escrito (junto a su marido que también es economista, así que la autoría del trabajo es Romer and Romer) un sesudo estudio sobre la relación entre fiscalidad y crecimiento desde la crisis de 1929, llegando entre otras conclusiones a que los incrementos de impuestos se deben:

• A la intención de contrarrestar otras influencias sobre la economía
• A tener que pagar por el incremento de los gastos del gobierno
• A intentar reducir un déficit fiscal heredado o
• A intentar promover el crecimiento a largo plazo

Con todas las limitaciones que los científicos suelen añadir a este tipo de estudios, los Sres. Romer concluyen:

1. Que una subida de impuestos tiene efectos de gran escala: un incremento exógeno de impuesto del 1% del PIB rebaja el mismo entre un 2% y un 3%. En España estamos hablando de una subida del 1,5%, así que hagan números.
2. El principal efecto de las rebajas fiscales en el Presupuesto del Estado es inducir subsiguientemente nuevas subidas en los impuestos. No sé si les suena esto en relación con lo de los 400 euros y otras rebajillas.

Por ello la Sra. Rosen aboga claramente por aislar las causas por las que se propone una subida de impuestos y afirma que la subida de impuestos tiene un efecto negativo sobre el PIB por su fuerte impacto sobre la inversión y lo que los inversores piensan sobre la temporalidad de la medida.

El que se pretenda proteger a las clases más desfavorecidas está muy bien, pero no es suficiente. Resulta crucial que el Gobierno, con su Presidente y su Vice-Presidenta Económica a la cabeza, sean capaces de darnos confianza en que pueden dominar la situación con ideas y controlar el gasto con disciplina.

Y sobre cómo resuelven los americanos su problema, Obama verá. Me quedo 100% con su frase: …At the same time, we also must restore fiscal discipline, making sure that we invest in what works and do not waste taxpayer dollars on programs that do not work or are duplicative.

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