[Marzo-Mayo 2010] China Road, Rob Gifford [2007, 314p] Gifford ha vivido y trabajado veinte años en China. Entre 1999 y 2005 fue corresponsal de la cadena de radio americana NPR -National Public Radio- y en esa época recogió el material para este libro, que plasma sin solución de continuidad su viaje a lo largo de la “Ruta 312”, casi cinco mil kilómetros entre Shanghai y Korgaz, la ciudad fronteriza con Kazakistán en el noroeste de China. Para los ignorantes como yo de la realidad de ese enorme país de dimensión continental, el libro resulta casi esencial. Gifford retrata con soltura la realidad social y política y unas magnitudes sobre las que no es fácil hacerse a la idea. La visión de China como una sociedad monolítica es seriamente cuestionada, al tiempo que afloran los problemas de falta de identidad cultural de buena parte de la población por los muchos años de represión maoísta y comunista. La fragilidad del equilibrio entre pujanza económica y falta de democracia en que vive el país resulta inquietante, junto con los problemas de su propio crecimiento, como la falta de agua, la ingente demanda de petróleo y materias primas o el deterioro mediombiental. Cita Gifford los principios de Sun Yat-sen, el artífice de la Revolución de 1912: el primero, conseguir el respeto internacional, el segundo, alimentar a su población y el tercero, dar derechos políticos a la sociedad. De esos principios, cien años después, los dos primeros parecen razonablemente cumplidos mientras llega a millones la nueva realidad de la moderate prosperity. El tercero es aún una incógnita que la cabecera actual del Partido Comunista no parece capaz o dispuesta a resolver. La llegada de la quinta generación de líderes, que deberá salir del 18º Congreso del CCP en 2012, será clave. La trascendencia para el mundo entero de la situación de China, un país con tanta población como Europa y toda América, norte y sur, juntas, obliga a mantenerse informado. Para ello este libro resulta un excelente y entretenido instrumento.