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Hace unos meses estuve viendo el concierto homenaje a Plácido Domingo por su setenta cumpleaños. No sé cuántos millones de aplausos habrá recibido este hombre. Cincuenta años cantando en escenarios por el mundo entero y metiéndose en la piel de personajes tan dramáticos como Otelo parece que deberían haberle endurecido el corazón frente a cualquier halago. Que podría permitirse mirar al mundo desde un pedestal.
Pues no es así, Lee el resto de esta entrada »
Tardé treinta y tantos años en arrepentirme de mi ignorancia. Los varios dermatólogos, y dermatólogas, a los que he acudido, al tiempo que me rebanaban trocitos de piel de mi espalda o cuero (no) cabelludo, me hacían la misma pregunta con reiteración: ¿usted tomó mucho el sol de joven, verdad? Lee el resto de esta entrada »
…”Era pues, sin lugar a dudas, una planta silvestre con su pequeña flor de un suave color azul malva, de hojas frágiles y zarcillos finos y tiernos. La solitaria enredadera y su verde y somero follaje, que desbordaba de un vaso antiguo cuya laca roja se había oscurecido con el tiempo, le inspiraba un sentimiento delicioso de suave frescor… La vieja doméstica sabía demostrar que era capaz de tomar iniciativas tan felices como la indicada. El vaso que había escogido para colocar la planta era una pieza antigua y llevaba una firma de artista casi borrada por los años. Sobre su estuche podía leerse el nombre Sôtan; y si esta indicación era auténtica, podía atribuirse al vaso una edad de tres siglos por lo menos… esas campanillas matinales armonizarían perfectamente con la taza de té del desayuno. Una florecita tan efímera que no dura ni el breve espacio de una mañana, se hallaba colocada, por contraste, en un vaso que había pasado piadosamente de mano en mano durante tres siglos”. Yasunari Kawabata: Una Grulla en la Taza de Té.
El 22 de mayo de 1960 estaba yo en el Colegio Los Rosales de Caracas, en mi primer grado de bachiller. Al día siguiente nos metieron a todos los colegiales en autobuses y nos llevaron a un gran almacén a ayudar a ordenar ropas y paquetes con destino a Chile. Ayuda para “El Gran Terremoto de Chile” o Terremoto de Valdivia, de 9,5º en la escala de Richter. El mayor conocido, incluido éste de ahora. El consiguiente tsunami alcanzó las islas Hawai y al propio Japón e inspiró la creación de la primera red de alerta de tsunamis.
Los chilenos también protagonizaron su particular epopeya: «el Riñihuazo”, al conseguir eliminar el bloqueo que el terremoto había causado en el desagüe del lago Riñihue y hacer que el agua fluyese hacia el mar por el río San Pedro con relativa mansedumbre. Si se hubiese liberado de golpe, con seguridad habría destruido la ciudad de Valdivia y matado a muchos de sus habitantes, más que el propio terremoto. Resulta curioso y gratificante leer sobre el trabajo conjunto y contra reloj de los soldados chilenos con trabajadores de empresas privadas (la española Endesa entre ellas) y percibir la semejanza con la situación actual en las centrales nucleares de Japón.
No sé casi nada de cómo son de verdad los japoneses, apenas conozco a algunos y no tengo amigos de esa nacionalidad, lo que me hace difícil entenderles bien. Pero percibo, como creo que piensa la mayoría, que son gente organizada, concienzuda, trabajadora y con un alto sentido del deber. En otro caso no hubieran conseguido, en los años trascurridos desde la destrucción de la II Guerra Mundial, que Japón fuese lo que es hoy. Del desastre de Fukushima aprenderán, como espero que aprendamos todos. Y como en Chile y su lago Riñihue, ojalá que dentro de cincuenta años mis hijos y nietos lean sobre la “Epopeya de Fukushima” y sobre cómo el esfuerzo y sacrificio de unos hombres triunfó sobre la dificultad y peligro al que se enfrentan.
A mis desconocidos amigos japoneses, les deseo que superen la adversidad y puedan recordar a sus seres queridos en paz.
Somos una florecita tan efímera que no dura ni el breve espacio de una mañana.
Hasta los 5 ó 6 años los Reyes Magos me tuvieron enredado con su historia y me la creí de forma casi desinteresada. Allá por 1952 me trajeron una pequeña carreta del oeste de madera con cubierta de lona y sus caballitos de tiro –también de madera, no crean-. En la carreta, unos saquitos llenos de monedas, no me acuerdo pero supongo que perras chicas. O sea que me tocó Melchor. No sé qué habría hecho con el incienso. Y mucho menos con la mirra, que no sabía, ni sé muy bien lo que es. De las perras chicas hice buen uso, dando vueltas en un tiovivo de la feria y comiendo papelón.
Bonitos recuerdos y la verdad es que me gustaría seguir creyendo. Y a ver si de paso conseguía algunos saquitos de esos, aunque fuesen de monedas y no de billetes. Pero he estado echando números y no me salen las cuentas, porque allá por 1952 éramos unos 2.600 millones de personas en este mundo y hoy somos unos 4.000 millones más. O sea que cada minuto, ¡cada minuto!, nacen algo más de 150 niños en el planeta Tierra. Y a mí que no me digan que estos señores con unos camellos son capaces de repartir juguetes a todos. Así que por algún lado hay truco: o los Reyes Magos son más de tres, cosa que por cierto la Biblia no acaba de aclarar, o tienen ayuda de más gente que no son reyes ni nada y nos tienen a todos engañados amparándose en la oscuridad de la noche. En fin, dejémoslo estar por esta vez, pero algún día habrá que aclarar quién está enterrado en Colonia…
A lo que voy, realmente, es a lo de los 4.000 millones de personas más. O sea unos 7.000 millones hoy y subiendo. Y toda esa gente tiene, tenemos, que comer. Unos 1.000 millones de los de hoy no lo hacen de forma suficiente. Y según el índice FFPI –FAO Food Price Index- los alimentos han subido de precio alrededor del 70% desde el año 2000 al 2008, lo que empuja a cada vez más gente a la miseria nutricional (de lo que los disturbios de Argel de ayer mismo o los robos de grano en Méjico son síntoma).
La creciente demanda de alimentos por el incremento de población y por la producción de bio-combustibles está causando un conjunto de acciones del que hablamos poco, pero que tiene consecuencias trascendentales y difícilmente reversibles, “the last land grab”: fondos de países con gran capacidad financiera están comprando masivamente terrenos en países pobres para convertir espacio que hoy está ocupado mayoritariamente por bosques o selva, en suelo cultivable. Los compradores, por orden de importancia (2008): Corea del Sur, China, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Japón. Los destinos de su inversión, también por orden: Indonesia (donde los saudíes habían comprado hasta 2008, 16.000 km2), Madagascar (los coreanos del sur, 13.000 km2), Filipinas (los chinos, 12.400 km2), Sudán (coreanos, EAU y saudíes, 10.800 km2), Laos o Brasil.
Debería parecer que todo esto es al fin y al cabo una cosa buena. Poner tierra en producción agrícola para tener alimentos suficientes para un mundo en expansión. Pero la escala y naturaleza de la operación es ciertamente inquietante e indeseable por varios motivos, tal como denuncian las ONG´s Grain y RRI –Rights and Resources Initiative-:
1. No existe prácticamente control sobre lo que está sucediendo y las inversiones se realizan en países con sistemas democráticos inexistentes o poco establecidos. Y por tanto susceptibles de prácticas corruptas a costa de los más débiles. Ni siquiera el Banco Mundial en su reciente informe sobre la materia, acaba de arrojar suficiente luz sobre lo que sucede, más allá de que el proceso se acelera: la cifra que se maneja de terrenos adquiridos en países “pobres” por países “ricos” alcanza en 2010 los 46 millones de Ha., 460.000 km2, casi la superficie total de España.
2. La aplicación de criterios de producción extensiva de cultivos de alta demanda (como la soja o el aceite de palma para bio-combustibles) se hace a costa de una deforestación acelerada y rotura de sistemas ecológicos milenarios, con daño no únicamente a fauna y flora, sino a las propias comunidades indígenas que bien podrían recibir más perjuicio económico que beneficio de este proceso. Da la impresión de que vuelven “Las Uvas de la Ira” y no en vano se habla ya de la “colonización del siglo XXI”.Ignoro si en España tenemos postura en este tema, pero me atrevo a pensar que algo podríamos hacer, y que fuese bueno para esos 150 nuevos niños por minuto. Y de los Reyes Magos vamos a fiarnos lo justo…, no vaya a ser que vengan ¡A la Conquista del Oeste!
Nació el niño. Nació prematuro, chiquitín. Creyeron imposible que sobreviviese. Pero el vínculo madre-hijo tiene raíces fuertes, que se hunden en la oscuridad de la prehistoria, cuando sólo había estrellas. Millones de años de evolución animal y un código genético refinado para preservar la especie. Y un médico allá en Colombia observó a la Naturaleza y entendió que todo el calor no es igual. Hay calor de estufa y calor de madre. Y ciñeron al peque a su madre, noche y día: madre-canguro. Y el chiquitín vivió. Está bien. Algunos bebés tienen suerte.
Murió la mujer. Tenía 46 años y era ucraniana. Dormía en la calle, fuera de la estación de Milán, bajo las estrellas heladas. Pasé por ahí la noche antes y me fui arrebujado a mi hotel lo aprisa que pude. La ucraniana sin techo y sin nombre ya no era chica, ni niña, ni bebé. Algún día en los sesenta, una mamá la trajo al mundo y seguramente quiso para ella lo mejor y la protegió mientras pudo con su calor. Luego se torcieron las cosas, nadie sabe cuándo ni cómo porque la historia no registra a estas personas. Que mueren sin calor. Que no tienen suerte.
La Navidad es bonita, incluso si le quitamos el olor a perfume, a buena comida y bebida, a juguetes nuevos. Sirve para acordarnos de todas las personas a las que queremos mucho o algo, para expresar buenos deseos, ya sea con calor humano o electrónico. Un buen momento para agradecer a las mamás que estemos aquí, porque sin ellas y su instinto, su voluntad, no hay “Nativitá” exitosa.
Y también un buen momento para pensar que tan bonita como La Nativitá, o más bonita que La Nativitá, es “La Pietá”. Y es por eso que los afortunados que estamos, yo escribiendo y vosotros leyendo esto, deberíamos celebrar las dos cosas. Busquemos en los demás el niño chiquitín que llevan dentro y ayudémosle con nuestro calor. Y compartamos nuestra buena suerte con los que no la tienen.
¡Feliz Navidad!
Realidad 1: Estadística del DIRCE, el Directorio Central de Empresas, serie 1999-2010. Sólo tienen que estudiarse la primera columna de la izquierda (datos al 1/1/2010) y compararla con la tercera (datos al 1/1/2008), pero les avanzo:
1. En España había al 1/1/2010, 1.417.258 empresas con empleados. De ellas, 1.354.176, el 95,55% tenían entre 1 y 9 empleados.
2. Entre esas empresas, con menos de 10 empleados, el DIRCE distingue tres grupos y esto es lo que ha sucedido en ese par de años:
a. Empresas con 1 ó 2 empleados. Han desaparecido 65.706 (-6,85%).
b. Empresas con 3 a 5 empleados. Han desaparecido 27.693 (-8,01%).
c. Empresas con 6 a 9 empleados. Han desaparecido 17.444 (-10,87%).
d. O sea que en total han desaparecido 110.843 pymes, el 7,54% de las que teníamos al 1/1/2008, 153 al día.
3. En otros grupos, el destrozo es todavía mayor en proporción: entre las empresas de 10 a 19 asalariados han desaparecido el 19,91%, el 15,37% entre las de 50 a 99, el 25,21% entre las de 200 a 499. Y así sucesivamente en todos los grupos. Terrorífico.
Realidad 2: las empresas más grandes no son la solución. Muestras:
1. El año hasta 30/9/2010 Telefónica ha tenido un número medio de empleados de 126.591. Un 1% más que un año antes. O sea que habrá creado unos 1.266 empleos, pero aunque no facilita el dato, al estar el 67% de su negocio fuera de España, debemos sospechar que como máximo habrá creado unos 400 empleos aquí. Seguramente menos.
2. A la misma fecha el Banco Santander, que ha crecido globalmente de 170.156 a 176.471 empleados (+3,7%), ha descendido en España de 33.658 a 33.536, -0,4%. O sea que el último año no ha creado empleo sino reducido su plantilla en España.
3. El BBVA ha pasado globalmente de 104.723 a 105.265 empleados, +0,52%. No veo en su informe el desglose de esta cifra, pero sospecho su situación semejante a la del Santander.
4. El Corte Inglés dice tener “estable” su plantilla de 101.550 empleados.
Y supongo que si sigo analizando me encontraré con más casos semejantes. Las grandes empresas, sobre todo las multinacionales, tienden a reducir plantilla en los mercados estancados y ampliarlas en los crecientes. Hoy leo que Bayer reduce 4.500 empleos a nivel global pero amplía 2.000 en los países emergentes. Y las empresas domésticas, de las que El Corte Inglés puede ser ejemplo, a lo más que llegan es a no reducir, desde luego no a ampliar.
En resumen, las empresas pequeñas y medianas desaparecen a ritmo vertiginoso, y en consecuencia se destruye empleo, y las grandes no lo crean -algo sobre lo que por cierto habría que reflexionar-.
Realidad 3: TVE y sobre todo las televisiones autonómicas han costado al bolsillo público en 2009, 2.134 millones de euros. Unos 355.068 millones de pesetas. Prácticamente mil millones de pesetas al día, duro arriba, duro abajo. Todo para sostener 8.000 empleos (que nos cuestan 250.000 euros al año cada uno) y tener cada partido su “speaker’s corner” particular –a mil millones de pesetas diarios-.
1+2+3 = Gobierno y Oposición se tienen que poner de acuerdo y empezar por hacer dos cosas. Repito: hacer –no decir-.
a. “Cut the bleeding”, hay que parar la hemorragia de derroche de país rico. Lo de la televisión es sólo un ejemplo, hay muchos más gastos superfluos en una economía de guerra como la que estamos. En el caso de las televisiones autonómicas, hay que hacer no un apagón analógico, sino un apagón-apagón, inmediato y no temporal, definitivo, no hagan caso al diccionario. Y esos espectros o como se llame, que los vendan.
b. Redireccionar ese ahorro, con urgencia, al fomento en la creación de empresas. No a proteger el desempleo: a que se creen empresas. Seguro que mil millones de pesetas diarios dan para hacer cosas: avales, capital riesgo, viveros, reducir burocracia, seguridad social, impuestos, ya se nos ocurrirán cosas.
De momento, los mil millones de mañana, o bueno, los del lunes, llámenme y yo me ocupo de invertirlos en una idea productiva. Que vale, confieso me ha inspirado el reciente cambio ministerial.
Así pues, será interesante averiguar cuál es nuestro particular “Schwerpunkt”, el foco, el centro de gravedad que hay que combatir en esta crisis. Me ayuda el estudio “The Benefits of Fiscal Consolidation in Unchartered Waters”, que publicó precisamente ayer el Banco Central Europeo, co-firmado por su economista jefe, Jürgen Stark. El estudio versa sobre el grave problema del sobre-endeudamiento de las economías europeas (junto a otras occidentales). Diagnóstico sobre España: teníamos en 2009 una deuda total del 279% del PIB (140% las empresas, 86% las familias, 53% el estado). Desde 1999 nuestro endeudamiento ha crecido un 75%, frente al 29% de la Eurozona. Lee el resto de esta entrada »
















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