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Desde 2006 andan España e Italia en un enfrentamiento dialéctico sobre qué puesto ocupa cada una en la clasificación estadística del PIB per cápita ajustado. Lo último que sé es que España tenía en 2009 una renta per cápita del 103% de la media de los 27 países de la UE. Italia del 102%. Magra diferencia. Irrelevante discurso. Me parece más interesante charlar sobre la mozzarella y el manchego.

He estado un par de días por Milán buscando habichuelas. Los italianos están preocupados y con razón. El país de Ferrari y Armani pierde peso en el contexto económico mundial y muestra problemas sociales internos, algunos graves como los disturbios de Roma de estos días, evidentes incluso para el visitante ocasional. Me coincide la estancia con la presentación del 44º Informe Censis -Centro Studi Investimenti Sociali-, un análisis anual sobre la situación económica y social del país. El de este año constata la pérdida de una década en su economía: entre 2000 y 2009 su PIB ha crecido un 1,4% en total, mientras la población del país ha crecido el 6% y la ocupada el 8,3%. O sea que hay mucho trabajo que no produce nada con respecto a hace 10 años. Según Roberto Colannino, presidente de Piaggio y de Alitalia, el “Rinascimento” del sistema emprendedor italiano se inició en 1945 y acabó el año 2000, y “hay que habituarse a pensar que otros países pueden ser mejores que nosotros. Basta con observar no sólo al área BRIC –Brasil, Rusia, India, China- sino también a Sudáfrica, Colombia, Nigeria, Irán, Egipto o Pakistán, que son las nuevas fronteras del desarrollo económico”.

Italia es un socio comercial importante de España, nuestro tercero o cuarto cliente. Algunas de nuestras exportaciones son en ramos comunes (cerámica, mobiliario, mármol, zapatos, máquina herramienta, productos hortofrutícolas, aceite, vino) y tal vez ello hace que la miremos más como un competidor que como un aliado potencial.

Para dos países que suman 106 millones de población, la colaboración, o percepción de la misma, a nivel de empresa media es escasa. La inversión italiana en España supuso en 2009 el 3,3% del total de las inversiones extranjeras, unos M€ 400 más o menos sobre M€ 11.700 en total, una notable subida sobre el 0,9% de 2008 (frente al 80,4% entre Reino Unido, Alemania y Francia). O sea unos M€ 300 sobre M€ 28.900. Todo poca cosa. Los italianos, empresarialmente, no miran mucho hacia España. E Italia no es de los países más abiertos en cuanto a inversión extranjera. Desde 1988 hasta 2009, España ha recibido consistentemente más inversión extranjera –Foreign Direct Investment o FDI- que Italia, salvo en 2006 –el año que BNP Paribas adquiere Banca Nazionale del Lavoro tras el fracaso de BBVA en el intento- y 2009, en que el FDI en España se derrumba.

Pese a ello, pienso que Italia y España deberían buscar más puntos de encuentro para la colaboración empresarial, porque:

1. Italia tiene un modelo económico semejante a España en ciertos aspectos, pero con una base industrial y tecnológica y una vocación exportadora que podría servir de aportación en joint-ventures entre ambos países (ferrocarriles, energía, maquinaria, automoción, alimentación). España tiene empresas fuertes en construcción, tecnología de comunicaciones, energías renovables y buena ingeniería financiera. El mercado latinoamericano bien podría ser una plataforma de colaboración.

2. Francia y Alemania están actuando como un eje de poder sin contrapeso en el sur de Europa. La “brevet européene”, para la que se proponen únicamente tres idiomas –inglés, alemán, francés- con exclusión del español y el italiano, es una muestra más de cómo el poder económico centro europeo se va imponiendo políticamente sobre la periferia desunida.

Los regímenes políticos tanto de Italia como de España pasan por malos momentos. El presidente Berlusconi acaba de ganar una moción de confianza por pocos pelos y la reputación de Italia como país y gobierno corruptos (67º del mundo, inmediatamente detrás de Ruanda –España el 30- según Transparency International), no ayuda. En España la confianza -sin moción-, propia y ajena, anda por los suelos sobre cómo vamos a salir de las dificultades.

Pues tal vez las empresas debamos empezar a explorar: no qué nos separa, sino qué intereses en común tenemos con esta gente para enfrentarnos juntos a los crecientes retos de la aldea global.

Dovremo lavorare tutti di più, ad avere una produttività non così bassa rispetto ai partner europei, dovremo rinunciare a qualche week end e happy hour. Non sarà una passeggiata” (Roberto Colaninno). Creo que se le entiende todo.

Y además a veces los adelantamientos acaban mal.

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No es sólo el cinturón lo que hay que apretar...

Llevo unas semanas pensando que no vale la pena opinar sobre casi nada. Que el curso de los acontecimientos es inexorable y los individuos tenemos poco que hacer. No puedo evitar recordar, salvando las distancias en tiempo y dramatismo, a los británicos que habitaban el sureste de Inglaterra cuando los alemanes les lanzaron unos miles de bombas autopropulsadas V-1 durante la II Guerra Mundial. Esas bombas, con su característico petardeo, aterrorizaban con su silencio, porque era señal de que su motor cohete se había detenido y la bomba empezaba a caer. Sólo cabía refugiarse lo mejor posible y rezar para que no te cayese encima. En España parece también que el sentimiento general es que el motor se parará cuando toque, que no podemos hacer nada y que lo mejor que podemos esperar es que la bomba no nos caiga a nosotros sino al vecino.

Pero ha sido el catarro y me he repuesto. Sí se pueden hacer cosas. Y nuestro presidente ha anunciado que mañana -ya hoy- vamos a recibir una dosis de apretones para ayudar a defendernos del malvado enemigo –o enemiga- especulador que nos está bombardeando con su desconfianza y maledicencia.

Parece que el gobierno tiene ya claro qué hacer, que no vale refugiarse y rezar –el que rece- y que la solución es apretar. Estoy bastante de acuerdo, pero en cambio no tengo nada claro que hayan empezado los apretones por el lado correcto. Como mínimo, por decencia ideológica, si toman medidas que suponen sufrimiento a los que menos pueden –cosa que es un clamor general-, deberían haberles antepuesto otras. Y no me voy a referir a los coches oficiales o los 38.000 teléfonos móviles corporativos de la Junta de Andalucía.

Lo que me preocupa es el rol de lo que se ha dado en llamar “el G-37”, un seleccionado puñado de nuestras mayores empresas que se reunió el sábado con el presidente. Nadie sabe con exactitud lo que se dijo, pero estoy casi seguro de que se habló de la solvencia de España, de su reputación -la de España, no sé si se tocaría la del presidente- o del crédito exterior. Preocupaciones lógicas de los empresarios y comunes con el resto del país. No tengo tan claro que se tocara la prioridad UNO: la creación de empleo. Y qué están haciendo sobre ello las grandes empresas.

A raíz de la reunión me pasé el fin de semana buceando en sus páginas web, y en particular en sus memorias de Responsabilidad Social Corporativa –RSC- o Empresarial –RSE- para analizar su plantilla en España. La mayoría son sociedades cotizadas, así que la información es bastante completa -con alguna notoria excepción-, aunque no uniforme. Se me pueden haber escapado cosas, pero he aquí lo que concluyo:

1. Las 31 compañías que dan datos de plantilla media en 2008 y 2009, empleaban 1.602.151 trabajadores en 2008 y 1.590.636 en 2009 (-1%). O sea que, colectivamente, no crearon ningún empleo a nivel global. Prácticamente todas mantuvieron o redujeron o aumentaron muy ligeramente su plantilla, salvo El Corte Inglés (-7.149 personas) y BBVA (-7.520). Veremos en 2010.

2. Pocas dan datos sobre su plantilla en España. Sólo 12 explicitan su evolución, y entre ellas sólo Abengoa, FCC y Grifols (+10%, ¡campeón!) crecen. Popular, Sabadell, Santander y BBVA reducen. Inditex reduce. Mapfre reduce. Telefónica reduce.

3. Para las grandes en empleo, España tiene un peso marginal: 20% en Banco Santander, 27% BBVA, 39% Ferrovial, 20% en Telefónica. Da la sensación de que España es “un país más”.

4. Cuando lees un poco a fondo las memorias de RSC, y algunas –Ferrovial, Gamesa- son muy buenas, te encuentras con un montón de intenciones y seguro que muchas realidades positivas para sus empleados y para una sociedad ideal: conciliación, formación, prevención del acoso, de la siniestralidad, ayuda a empleados discapacitados, flexibilidad y teletrabajo, formación sobre Derechos Humanos, conducción verde, igualdad de oportunidades –por género, generacional, etnia o discapacidad-, evaluación del desempeño, gestión de talento… you name it!

Pero… no se dice nada, vuelvo a ello, sobre lo que es el mayor problema: la creación, o mantenimiento al menos, del empleo. Lo que yo creo que es, en estos momentos, La Mayor Responsabilidad Social Corporativa. Acepto que lo importante para una sociedad próspera es tener empresas que ganen dinero. Sin embargo, con una crisis de confianza en el futuro como la que esta España encogida y rezando sufre, con un 43% de desempleo juvenil, las grandes empresas y sus accionistas tienen una grave responsabilidad: poner en marcha la creación de empleo para gente preparada, que hayla. Y que además de ganar dinero como grandes empresas, actúen como motores de confianza y grandes viveros de profesionales.

Y si hace falta que luego los manden a Brasil.

Por lo menos era barato...

Me ha pillado parte del debate del pleno desempleo en el coche y no he podido sino escuchar algunas de las ideas que se siguen manoseando sin resultado. Mi inclinación, en lo que supongo que coincido con una mayoría de españoles, es a no creerme ya nada de lo que se dice. Sólo me creeré lo que vea, la realidad, no las intenciones.

Realidad 1: Estadística del DIRCE, el Directorio Central de Empresas, serie 1999-2010. Sólo tienen que estudiarse la primera columna de la izquierda (datos al 1/1/2010) y compararla con la tercera (datos al 1/1/2008), pero les avanzo:

1. En España había al 1/1/2010, 1.417.258 empresas con empleados. De ellas, 1.354.176, el 95,55% tenían entre 1 y 9 empleados.

2. Entre esas empresas, con menos de 10 empleados, el DIRCE distingue tres grupos y esto es lo que ha sucedido en ese par de años:

a. Empresas con 1 ó 2 empleados. Han desaparecido 65.706 (-6,85%).
b. Empresas con 3 a 5 empleados. Han desaparecido 27.693 (-8,01%).
c. Empresas con 6 a 9 empleados. Han desaparecido 17.444 (-10,87%).
d. O sea que en total han desaparecido 110.843 pymes, el 7,54% de las que teníamos al 1/1/2008, 153 al día.
3. En otros grupos, el destrozo es todavía mayor en proporción: entre las empresas de 10 a 19 asalariados han desaparecido el 19,91%, el 15,37% entre las de 50 a 99, el 25,21% entre las de 200 a 499. Y así sucesivamente en todos los grupos. Terrorífico.

Realidad 2: las empresas más grandes no son la solución. Muestras:

1. El año hasta 30/9/2010 Telefónica ha tenido un número medio de empleados de 126.591. Un 1% más que un año antes. O sea que habrá creado unos 1.266 empleos, pero aunque no facilita el dato, al estar el 67% de su negocio fuera de España, debemos sospechar que como máximo habrá creado unos 400 empleos aquí. Seguramente menos.
2. A la misma fecha el Banco Santander, que ha crecido globalmente de 170.156 a 176.471 empleados (+3,7%), ha descendido en España de 33.658 a 33.536, -0,4%. O sea que el último año no ha creado empleo sino reducido su plantilla en España.
3. El BBVA ha pasado globalmente de 104.723 a 105.265 empleados, +0,52%. No veo en su informe el desglose de esta cifra, pero sospecho su situación semejante a la del Santander.
4. El Corte Inglés dice tener “estable” su plantilla de 101.550 empleados.

Y supongo que si sigo analizando me encontraré con más casos semejantes. Las grandes empresas, sobre todo las multinacionales, tienden a reducir plantilla en los mercados estancados y ampliarlas en los crecientes. Hoy leo que Bayer reduce 4.500 empleos a nivel global pero amplía 2.000 en los países emergentes. Y las empresas domésticas, de las que El Corte Inglés puede ser ejemplo, a lo más que llegan es a no reducir, desde luego no a ampliar.

En resumen, las empresas pequeñas y medianas desaparecen a ritmo vertiginoso, y en consecuencia se destruye empleo, y las grandes no lo crean -algo sobre lo que por cierto habría que reflexionar-.

Realidad 3: TVE y sobre todo las televisiones autonómicas han costado al bolsillo público en 2009, 2.134 millones de euros. Unos 355.068 millones de pesetas. Prácticamente mil millones de pesetas al día, duro arriba, duro abajo. Todo para sostener 8.000 empleos (que nos cuestan 250.000 euros al año cada uno) y tener cada partido su “speaker’s corner” particular –a mil millones de pesetas diarios-.

1+2+3 = Gobierno y Oposición se tienen que poner de acuerdo y empezar por hacer dos cosas. Repito: hacer –no decir-.

a. “Cut the bleeding”, hay que parar la hemorragia de derroche de país rico. Lo de la televisión es sólo un ejemplo, hay muchos más gastos superfluos en una economía de guerra como la que estamos. En el caso de las televisiones autonómicas, hay que hacer no un apagón analógico, sino un apagón-apagón, inmediato y no temporal, definitivo, no hagan caso al diccionario. Y esos espectros o como se llame, que los vendan.

b. Redireccionar ese ahorro, con urgencia, al fomento en la creación de empresas. No a proteger el desempleo: a que se creen empresas. Seguro que mil millones de pesetas diarios dan para hacer cosas: avales, capital riesgo, viveros, reducir burocracia, seguridad social, impuestos, ya se nos ocurrirán cosas.

De momento, los mil millones de mañana, o bueno, los del lunes, llámenme y yo me ocupo de invertirlos en una idea productiva. Que vale, confieso me ha inspirado el reciente cambio ministerial.

Aviocar Casa C-212. Casi 500 entregados, un éxito exportador español

Eine Operation ohne Schwerpunkt is wie ein Mann ohne Charakter -Una operación -militar- sin un foco de esfuerzo es como un hombre sin carácter-. La frase es de Hindenburg, aunque quien había desarrollado esta estrategia militar había sido Carl von Clausewitz en su obra “Vom Kriege” de 1832. En pocas palabras: de lo que se trata en las guerras es de concentrar el esfuerzo del ataque sobre el punto clave del enemigo, en lugar de dispersarse en varios frentes. Dicen que olvidarse de este principio fue una causa principal de que Hitler perdiese la II Guerra Mundial.

Así pues, será interesante averiguar cuál es nuestro particular “Schwerpunkt”, el foco, el centro de gravedad que hay que combatir en esta crisis. Me ayuda el estudio “The Benefits of Fiscal Consolidation in Unchartered Waters”, que publicó precisamente ayer el Banco Central Europeo, co-firmado por su economista jefe, Jürgen Stark. El estudio versa sobre el grave problema del sobre-endeudamiento de las economías europeas (junto a otras occidentales). Diagnóstico sobre España: teníamos en 2009 una deuda total del 279% del PIB (140% las empresas, 86% las familias, 53% el estado). Desde 1999 nuestro endeudamiento ha crecido un 75%, frente al 29% de la Eurozona. Lee el resto de esta entrada »

Sin screening...

A principios los años 70 se liberalizó la apertura de oficinas del sistema bancario, que hasta entonces el Banco de España había restringido, atándola estrechamente a la solvencia de cada entidad. Así que en esa década se pasó de algo más de 4.000 oficinas de bancos y cajas a 13.000 en 1.980. O sea que se abrieron más de 8.000 en diez años, unas dos al día. Dos son las que a mí me tocó inaugurar.

Aterricé en Xátiva en 1973, con 26 años, casado, con dos hijos y mi Seat 850. La verdad es que de Economía, el Sistema Bancario o cualquier cosa que se acercase a una visión un poco amplia del país tenía poca idea. Lo único que había medio aprendido en los cuatro años que llevaba en el Banco de Bilbao era a intentar distinguir entre a quién prestarle dinero y a quién no. Razonar el por qué conceder un crédito o renovarlo tiene una cierta dosis de inventiva y mucho de saber administrar la confianza, mezcla de lógica e intuición. Lee el resto de esta entrada »

El mayor disgusto que me llevé durante la mili fue cuando en una clase de gimnasia me robaron las botas. O mejor dicho, me las cambiaron. Las dejé en el vestuario mientras me hacían saltar el potro y cosas así y cuando regresé a vestirme un desaprensivo me había “mangado” mis lustrosas botas de instrucción Segarra, made in Vall’Uxó y me había dejado en su lugar otras, sucias y hechas polvo. Me gustaban mis botas. Eran de un cuero agradecido al betún, que todos los cueros lo son, pero unos más que otros.

Han pasado unos cuantos años y de los zapatos me sigue gustando la comodidad, que sean estancos y que agradezcan el betún. Todo cosas un poco demodées. En cambio confieso que desde el punto de vista de la moda no presto gran atención.

Pero, habiendo pasado en Alicante media vida, me siento con cierta obligación de mirar al sector del calzado y sus padecimientos. Leo en la prensa que la alemana Puma, que lleva 30 años en Elche, se marcha: 160 desempleados más. Hace unos meses Adidas cerró su filial Reebok. En cambio, paso unas páginas y en el mismo periódico me encuentro con la historia del Vale do Rio dos Sinos, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. São Leopoldo, que es la capital de esa región, es una pequeña ciudad, fundada por emigrantes alemanes en el siglo XIX, comparable a Elche (210.000 habitantes frente a los 230.000 de Elche). Al igual que Elche, São Leopoldo es un clúster del calzado, con más de 2.000 empresas en dos docenas de poblaciones del valle que fabrican más de un billón de pares de zapatos al año (España fabrica 106 millones -2008-). Si yo fuera industrial zapatero, me daría una vuelta por allí a ver qué hacen estos chicos brasileños, que me parece que es algo más que jugar al fútbol, como demuestra la web de su Universidad de Unisinos.

Porque lo del descenso de la industria del calzado en España es algo que habrá que parar con algo más que autobombo. Si mira uno la web de “Fashion from Spain” piensa, por el tono, que todo va bien. La balanza “zapatera” -2009- no está mal, con exportaciones de € 1.696 millones frente a importaciones de € 1.785 millones, cobertura 95%. Pero si se profundiza en la cifras se percibe el declive: el valor de nuestras exportaciones en 2009 ha sido un 21% inferior al de 2002; en 2008 desaparecieron 240 empresas (-11%, en un año) y 2.000 empleos, el precio por par exportado está estancado en el entorno de 17 euros. En Europa, la situación es parecida (-13% de empleo entre 2004 y 2006, últimas cifras de Eurostat pero seguro que la tendencia sigue). Europa consume unos 3 billones de zapatos por año -6 por habitante de media-, de los que el 84% se importa de fuera de la UE. De ese 84% (2.509 millones de pares), el 92,7% viene de China, Vietnam, Indonesia, India, Brasil y Túnez. En España, entre lo que importamos, 326 millones de pares, hay un 73% de China, a ¡€ 2,59 el par! Imposible competir. Así que las importaciones van a seguir y la clave está en aumentar, no disminuir, nuestra exportación a base, sobre todo, de subir el precio por par.

¿Cómo hacerlo? Pues entre las empresas que parece que van a más están gente como Camper, que lo hace a base de innovación (“Concebir la innovación como un saber hacer, como el espíritu de la marca, como una tradición”) y distribución activa a través de tiendas propias en 70 países y 3.800 puntos de venta en el mundo. Y bueno, también se salva mi paisano Manolo Blahnik porque vende zapatos de 800 euros en sus 26 tiendas acreditadas en Japón, por ejemplo. Pero es el total del sector el que necesita innovar si quiere sobrevivir, leer mucho más a la demanda, desarrollar marketing propio, trabajar sus cadenas de producción y distribución. La etapa de Puma y Rebook se acabó, ya no podemos pretender ser los fabricantes de las marcas mundiales, ahora las marcas tienen que ser nuestras. Se trata de innovar de verdad. Me vale la cita de Sala-i-Martin:

“Innovation is the name of the game. However, innovation is sometimes confused with research and development in high-tech sector. Innovation is needed in every sector, it usually occurs in small steps, and is generally not pushed by publicly funded R&D but by participants in the production process, namely employees, and by close supplier-customer discussions. Innovation requires societies that not only have new ideas but implement them, and this requires the right kind of education system encouraging critical thinking and creativity, particularly at university level” (European Union 2nd High level conference on Industrial Competitiveness. “The role of policy and markets in difficult times: What have we learnt, where do we go?”. 26 April 2010, Brussels)

Hacen falta más Fluxás y más Blahniks. Porque si no, nos puede pasar como a Chaplin.

* “Walk in Progress” es una denominación comercial de tiendas Camper.

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¡Hagan juego!

Airbus le ha vendido 32 aviones A-380 a Emirates Airline por $ 11.500 millones (hoy € 9.630 millones). Aparte del tamaño de la apuesta del señor Ajmed Bin Said Al-Maktoum al equipar a esa compañía aérea con nada menos que 90 A-380’s, detrás de esta noticia hay una razón de peso: 1 € = $ 1,20. Airbus vende sus aviones mejor hoy que hace tres meses, porque siendo sus costes esencialmente en euros, un euro más débil le permite bajar precios en dólares en su competencia con Boeing o, simplemente, ganar más dinero.

Pero es discutible si un euro débil es una buena noticia o no. Alemania exportó en 2009 por valor de $ 1.170.000 millones contra importaciones por $ 931.000 millones. Superávit $ 239.000 millones (cobertura 125% aprox.). Para ella debería ser una buena noticia: los mismos dólares de superávit le generan más euros para la economía nacional. España exportó por $ 217.000 millones e importó por $ 293.000 millones, déficit $ 77.000 millones (cobertura 75% aprox.). Para España es lo contrario: los mismos dólares de déficit nos cuestan más euros a la economía nacional.

No es tan sencillo porque mucho comercio es intra-comunitario –compramos y vendemos en euros- y la “economía nacional” de cada país es una amalgama de industrias y empresas, a muchas de las cuales un euro débil perjudica, incluso aunque el país en su conjunto se beneficie. Y en España, aunque nuestra economía nacional sufra, seguro que muchas empresas se estarán alegrando por un euro más flojo porque les será más fácil exportar. No me atrevo yo a manifestarme sobre si estamos por encima o por debajo del nivel ideal del euro para Europa.

Pero sí que me atrevo a tomar postura en un par de temas relacionados con ese nivel:

1. El déficit estructural de nuestra balanza comercial.
2. La dependencia exterior de nuestra producción de energía.

Sobre lo primero, la labor por delante es ingente y la más importante de todas a cuantas nos enfrentamos. A 2005 (una distribución un poco antigua pero nos da la idea), el 72% de nuestras exportaciones iban a la Unión Europea, el 4% a Estados Unidos, el 5% a Latinoamérica (a Brasil el 0,7%), al Norte de África el 3%, a Japón poco más del 1%, a China algo menos del 1%… Así que ahora que la Unión Europea anda también con sus recortes particulares, resulta no sólo importante, sino también urgente, abrir nuevos mercados. ¿Cómo si no vamos a poder pagar esa deuda externa que se nos ha amontonado de € 1,6 billones? Es por ello que me choca tanto que precisamente una de las organizaciones más recortadas presupuestariamente sea el Instituto de Comercio Exterior –ICEX-, que es quien tendría que marcar las pautas y establecer estrategias para atacar esta cuestión. Dejar el presupuesto de ese organismo en € 163 millones como se pretende (el 0,01% de nuestra deuda externa) no parece lo más apropiado. Algo así como “ya que estamos en guerra… vamos a ahorrar en munición”.

En cuanto a la producción de energía, y no sólo porque nos vayan a subir la luz por enésima vez, sigue siendo la gran asignatura para reducir nuestra factura importadora, a más de otras consideraciones geopolíticas. En 2008, nuestra mezcla productiva de energía era: 72,3% petróleo y gas, comprados en $ cada vez más caros; 9,8% carbón, sucio; 10,8 nuclear (en Francia es el 80%), no se fían; 1,4% hidráulica, vale, pero poquita; 4% biomasa y biocarburantes y 2,1% solar y eólica, caras a corto plazo. El debate verdadero es como hincarle el diente al petróleo y al gas. Hoy leía una entrevista a lady Judge, una señora que se las ha arreglado para estudiar arte y derecho en la universidad y acabar de consejera de la Agencia de Energía Atómica del Reino Unido. Viene a decir esto mismo, Europa se tiene que liberar de la dependencia del gas, en el caso de Centro-Europa del gas ruso. Y naturalmente defiende a la energía nuclear, que es la única sostenible en nuestro horizonte tecnológico actual, por las crecientes restricciones que las doctrinas conservacionistas nos irán imponiendo sobre las emisiones de CO2.

Entre sueldos de funcionarios, votaciones de estatutos y demás peleas sobre el reparto de la tarta menguante, me gustaría ver un impulso firme a estos temas, que nos ayude a conseguir que un euro débil no sea una mala noticia. ¡Hay que rebajar esos dos 72%’s! Que igual con ello conseguimos más tarta. ¿Largo plazo? Seguro, pero es que como no haya más tarta… ¡vamos a acabar a tartazos, digo tortazos!

No sé lo que opinarán los chicos del Club Bilderberg:

Lo siento, pero no encuentro una foto más apropiada que ésta de Playtex...

Confieso que me estoy metiendo en un charco de considerables dimensiones al atreverme a hablar de moda. Porque, si pudiera, mi indumentaria permanente serían unos pantalones y una camiseta viejos, unas alpargatas y un sombrero de paja. Y por ello debería bordear este charco y mantener seco mi calzado y el respeto por mí mismo, basado en procurar no opinar sobre aquello que no entiendo.

Pero el viernes pasado me topé en el periódico con dos pequeñas noticias contiguas. La una, el cierre de la planta de DB Apparel -fabricante de Playtex- en Mataró, con la triste consecuencia de que 93 personas se vayan al desempleo, “debido a las adversas condiciones de mercado”. La otra, que la cadena de moda Desigual facturó en 2009 un 85% más que el año anterior, hasta alcanzar los 300 millones de euros. ¿Condiciones adversas o condiciones favorables, en qué quedamos?

Pues en lo que parece que quedamos es en que en la fabricación de determinado tipo de cosas en Europa, entre ellas la ropa interior, ya sea Playtex para ellas o Abanderado para ellos, competir con los países de Extremo Oriente es muy complicado. Las empresas que no sólo se defienden, sino que triunfan, son aquellas que han convertido su negocio en una mezcla de análisis de mercado, diseño, controles de calidad y coste, comunicación, marketing, logística y distribución a través de redes extensas.

Desigual, a la que cita el segundo corto, sigue esos pasos. Me ha intrigado que su expansión se dirija sobre todo a Francia y Alemania. Si me dedicase a la cosa esta de la moda me metería a hacer un estudio en profundidad del sector, hablaría del salón The Brandery y del Bread & Butter y las nuevas tendencias para la tribu urbana. Hasta podría llegar a opinar sobre si son más trendy unos vaqueros viejos rotos o unos vaqueros nuevos rotos que parecen viejos. Pero lo que de verdad me interesa es la estrategia global, y para eso, y que me perdonen Mango, Primark y el resto, hay que estudiar a Inditex y a Hennes & Mauritz. Que como además son sociedades cotizadas cuentan bastante de lo suyo.

Fascinante contemplar la batalla de los dos colosos:

• Inditex. Ventas en 2009: € 11.084 millones (+9%). Beneficio neto: € 1.314 millones (+5%). Margen neto 11,85%. 4607 tiendas en 74 países, 92.301 empleados (+3,6%). 1.186 proveedores.
• Hennes & Mauritz. Ventas en 2009: € 10.314 millones (+14%). Beneficio neto: € 1,666 millones (+7%). Margen neto 16,15%. 1988 tiendas en 35 países, 53.476 empleados (+0%). 700 proveedores.

El personal de fabricación en Inditex supone el 1,3% del empleo. Pista sobre la producción local: los grandes renuncian a ella.

Tres grandes diferencias de estrategia:

1. Inditex basa su crecimiento en conceptos diferenciales para sus varios clientes objetivo (Zara, Pull and Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home, Uterqüe). H&M va a marca única.
2. Inditex es mucho más expansionista, 74 países en 22 años desde su salida de España (Oporto en 1988), H&M, 35 países desde su salida de Escandinavia (Londres en 1975). Aunque parece que se desperezan, que el nuevo CEO de 35 años algo anda tocando.
3. Inditex tiene vocación global y cuota baja en numerosos países, frente a H&M que concentra sus ventas en algunos países clave. Alemania supone el 25% de sus ventas y su negocio es esencialmente europeo. Tiene en ese país 362 tiendas, frente a 71 de Inditex. El segundo mercado, Francia. Ya empiezo a saber por qué Desigual ha elegido Alemania y Francia. Conste, ya lo he dicho, que de esto no entiendo, pero mírense la web de Desigual y tal vez piensen como yo que esa gente pueda dar guerra a H&M en Alemania.

En lo que ambas empresas coinciden es en que algo más del 80% de sus empleados son mujeres. Buena cosa.

Por ahora esa diferencia de estrategia se traduce en los últimos 5 años en: Inditex, ventas + 64,4%, H&M + 65,5%. Beneficio, Inditex +63,6%, H&M +77,2%. Diferencias cortas, pero parece que los suecos sacan una cierta ventaja. A medio y largo plazo, se verá.

En fin, ojalá el cuerpo a cuerpo entre los grandes siga, y ojalá los más pequeños tengan éxito en aventuras internacionales como ésta de la moda urbana y de los nuevos negocios basados en la distribución y la inteligencia en lugar de los telares de lanzadera. Hubiera sido deseable que todo sobreviviese, pero el mundo es otro. The Brandery, por ejemplo, acoge un encuentro internacional de blogueros sobre moda. Al que por cierto no me han invitado.

¿Y el resto de sectores productivos?. Pues ya saben: ¡aplíquense el cuento!

Bueno, y ahora voy a lo difícil: intentar explicar a mi esposa porque llevo tanto rato aquí en el ordenador mirando chicas en ropa interior…

No busque esto...

Disculpen que me apoye en el auto-plagio al arrancar, como ya he hecho otra vez, con el personaje de Kevin Costner en la película “The War”. En 1970, regresa de Vietnam, se re-encuentra con sus dos hijos y sin nada de dinero necesita una casa en la que reconstruir su vida con su familia. Después de muchas tribulaciones consigue comprar una en la subasta de un banco, por un precio irrisorio, una auténtica ganga. Aunque queda claro que lo que compra no es precisamente la mansión de “Dallas”, sino una vieja casita necesitada de muchas reparaciones.

En España, no hace falta un Vietnam, hay mucha gente que querría conseguir lo mismo: una ganga. El GRAN debate inmobiliario de hoy día es el de la bajada de los precios de la vivienda, en el que, naturalmente, hay dos bandos enfrentados en una guerra sorda: el de los que quieren vender y el de los que quieren comprar. Lee el resto de esta entrada »

Simpático, pero historia

Al poco de llegar a Inglaterra en 1977 me tuve que examinar para poder conducir. Yo ya tenía carnet desde 1965 pero la ley allí establecía que, si ibas a residir en el país, a los seis meses de estancia debías remplazarlo por uno indígena. No tenía mucho sentido, porque lo probable es que la bofetada te la pegases precisamente en esos primeros meses, al entrar en el primer roundabout con eso del lado cambiado. Pero como soy un chico disciplinado me apunté a una academia. Me vino a recoger un tal señor Taffarelli, con un Morris 1100 que tenía el eje del volante mirando al centro del coche y la palanca de cambios a la zurda, claro. Le dije con suficiencia que yo llevaba doce años conduciendo y tenía miles de kilómetros en mis neumáticos. Me pidió que condujese alrededor de la manzana. Cuando nos detuvimos le pregunté: ¿qué tal, eh? ¿a que lo hago todo bien? Me contestó algo así como “tutto sbagliato”: ¡lo hace usted todo mal!

Bueno, la cuestión es que tomé doce clases, me examiné, me suspendieron, me volví a examinar y finalmente aprobé. Mi mujer, que estaba en el mismo caso que yo, aprobó a la primera, lo que en casa me ha servido de recordatorio intermitente de la pobre base de la arrogancia masculina en eso de conducir.

Todo esto va a cuento de que de los varios exámenes de conducir con que me enfrenté el siglo pasado se me han quedado un par de cosas grabadas, aparte de lo de no soltar el embrague de golpe. Una es la de mirar siempre bastante por delante. En parte es instintivo pero es bueno ejercitarse en ello. La otra es lo de la visión periférica. Todos la tenemos, pero conviene tener un cierto método en su uso, que es por lo que me suspendieron los ingleses. Los examinadores son maniáticos con los retrovisores y les tienes que demostrar que miras, antes, durante y después de la maniobra. No vale aquello de, “sí cariño, ya lo había visto”.

Cosas que serían de utilidad para el debate este económico que tenemos ahora. Lee el resto de esta entrada »

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