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People fleeing the unrest in Tunisia transfer onto the Italian Navy's amphibious transport dock MM San Marco, off the southern Italian island of LampedusaSupongo que por el título se imaginarán que voy a hablar de castillos. Frío, frío. Sólo es la primera piedra de estas líneas. He estado pensado en todo esto de las vallas y barreras, muros y construcciones varias que limitan el movimiento o la libertad, que la Humanidad se ha ocupado en erigir desde hace algún millar de años. Se trata de separar a una gente de otra, de que no escapen los que están dentro de un recinto o no entren aquellos a quienes, dentro o fuera, se considera hostiles, peligrosos o molestos. Desde la Gran Muralla, que los chinos se tiraron dos mil años construyendo y ampliando, a las murallas de numerosas ciudades romanas, los muros y fosos de los castillos feudales, la Línea Maginot, el Muro de Berlín, el que separa las dos Coreas, la Geder HaHafrada de Israel –“Separation Wall” que sus oponentes llaman “Apartheid Wall”-, la “U.S. Mexico Border Fence” o nuestras vallas, que a ratos parecen de atletismo, de Ceuta y Melilla. Pasando por las alambradas de campos de concentración, campamentos de refugiados y centros de internamiento varios, y perdonen que meta todo en el mismo saco. En suma, un conjunto que refleja en buena parte la historia oscura del hombre, en el que como mínimo a un lado, y a veces en ambos, se extiende la miseria, el sufrimiento, la incomprensión o el odio.

Si unimos los puntos de lo que sucede en el sur de Europa, deberíamos entender cómo vivimos una situación que se complica por momentos. El “Amanecer Dorado” de Grecia representa el peligro del extremismo racista que “defiende”, violentamente, sus ideales excluyentes. Cientos de inmigrantes asaltan, con la energía de la desesperación, las vallas de Ceuta y Melilla. Y esta semana la remata el naufragio, uno más, de Lampedusa, donde la cuenta trágica de fallecidos dicen que superará las trescientas personas. Diez veces más que cuantos murieron en el “Costa Concordia”. Le hace a uno pensar en cómo medimos los afortunados las dimensiones de las tragedias según las víctimas sean de un lado u otro de la valla.

Con África “disfrutamos” de alguna vallita, que haremos un poquito más alta, o le pondremos más alambre de espino, a ver si así no consiguen saltarla y, sobre todo, de un foso: el Mar Mediterráneo. Europa ha adoptado la táctica del señor feudal: defendamos el foso. Incruenta de obra, con bocadillo, coca-cola y pasaje de vuelta, pero sin atacar en serio el fondo del problema. No me atrevo a decir que no hay que hacer lo que se está haciendo, pero me parece que al final, igual que cuando se acabó el feudalismo, un foso no basta.

La expectativa es que África más que doble su población hasta el 2050. De los algo más de 1.000 millones actuales a 2.400 millones, frente a los 500 millones que a duras penas se mantendrán en Europa. De los 20 países con mayor natalidad del mundo, 17 están en África y en todos ellos los nacimientos superan los cincos hijos por mujer en edad fértil, más del triple la tasa europea. La salud y la esperanza de vida en esos países, además, aumentan. Afortunadamente. Pero no puedo evitar que la actual pirámide de población de África me imponga respeto. En el otro extremo de la española. De nuestro “¿qué hacer con tanto viejo?» a su “¿qué hacer con tanto joven? Más de 250 millones de africanos son menores de 20 años.

Yo creo que Europa se va a tener que remangar. Entender que las patrulleras, y el radar marino, y los centros de internamiento son una cataplasma momentánea. Que va a haber que irse allí y ayudar en la educación, en las infraestructuras, en el buen gobierno. La explotación europea de la época colonial para dominar los mercados de materias primas debe ser sustituida por otra presencia pacífica, lo que es un mecanismo de autodefensa, caridad aparte, que la Unión Europea debería activar sin tardanza. La única solución es que el continente prospere más deprisa de lo que aumenta su población -y de paso que ésta no crezca de forma tan desaforada-. Lo que para Europa es más relevante a medio plazo que los rescates financieros varios que se han acometido.

Y España, que ha perdido su condición de líder en tantas cosas y que tiene una historia africana más limpia que varios otros países europeos, bien podría tomar la iniciativa. Que además es más que probable que algo saldríamos ganando.

Antofagasta a BoliviaHe leído estos días sobre el trabajo del profesor Oded Galor, israelí que enseña en Estados Unidos. Junto con Quamrul Ashraf, nacido en Bangladesh y también profesor en Estados Unidos, han publicado el estudio “The Out of Africa Hypothesis, Human Genetic Diversity and Comparative Economic Development”. Galor es el creador de la llamada Teoría Unificada del Crecimiento, que trata de explicar la evolución de la Economía desde la Prehistoria. Lo interesante del tema, sin duda no exento de controversia, es que establece una relación entre diversidad genética y riqueza a nivel nacional. Mantiene que los países en los extremos de la diversidad genética, por muy alta –cita a Etiopía- o muy baja –Bolivia-, sufren un menor crecimiento. Cito del artículo, para la polémica, una explicación: “Demasiada diversidad genética produce tensiones sociales y falta de cooperación pero, si nuestros genes son muy parecidos a los de nuestros vecinos, corremos el riesgo de parecernos tanto entre todos que acabemos formando una sociedad en la que todos piensan igual y no hay innovación…. América Latina, que tiene los mayores niveles de homogeneidad genética, debería adoptar una estrategia doble. Por una parte, fomentar la educación, al igual que en África, y orientarla hacia el fomento de la creatividad. Por otra, favorecer la inmigración y los intercambios de población con otros territorios para fomentar la heterogeneidad genética. La cuestión es alcanzar un nivel de diversidad óptimo”.

Menciono esto, sin querer entrar mucho en ese debate, para dejar constancia de algo que sí me parece una realidad: la baja relación social y comercial de varios países de América Latina entre ellos mismos. Cosa que yo creo que tiene mucho que ver con las pobres infraestructuras de transporte.

Porque yo realmente de lo que iba a escribir hoy era de trenes. Cuando este verano me he planteado una escapada desde Bogotá a algún lugar turístico de Colombia, Armenia en la Zona Cafetera era mi primer objetivo, me he tropezado con que me tenía que volver a montar en un avión, de lo que ya estoy un poco harto. No me recomiendan la carretera. Y no hay tren. Me encantaría esto último, porque soy un poco “geek” de los trenes. Pero no hay. O hay muy pocos. Culpa de la orografía, dicen.

Para situarme he consultado las estadísticas de la Union International des Chemins de Fer. Los cinco países del occidente de América del Sur –Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile- reúnen en total, para una superficie conjunta de 4.564.000 km2, líneas de ferrocarril en uso por 13.413 kilómetros –de los que el 44% están en Chile-. La Unión Europea de veintiocho países, por comparación, con 4.423.000 km2 de territorio, suma 244.740 kilómetros. O sea que para casi igual extensión, esa parte de América Latina tiene el 5,5% de ferrocarril operativo que esa otra parte, casi toda, de Europa. Si se repasa la historia, la arqueología ferroviaria diría, país a país con la excepción de Chile, se siente la decadencia y la dejadez. Salvo líneas concretas diseñadas para llevar a puertos marítimos la producción minera –carbón, concentrado de cobre, nitratos, ulexita-, el ferrocarril de pasajeros ha quedado limitado casi exclusivamente a trenes turísticos o a algunos tramos de pasajeros supervivientes, con velocidades operativas que no exceden de los 40 Km/h. En el caso de Ecuador los trenes de turismo circulan a 5 ó 6 Km/h –Quito a Machachi, 40 Kms en 8 horas, Quito a Guayaquil, el “Tren Crucero”, 430 Kms en cuatro días-. Le tiene que gustar a uno mucho el tren.

Es cierto que la orografía de la zona es difícil, pero también lo es que hace ciento cincuenta años la industria ferroviaria fue capaz de desarrollar líneas exitosas en varios de estos países. El ferrocarril de Antofagasta a Bolivia ha sobrevivido desde su inauguración en 1873 y ha sido capaz de transportar más de dos millones de toneladas anuales en una red de 1.625 Kms. que asciende hasta los 4.815 metros de altura. Si se fue capaz de construir estas cosas en el siglo XIX, ¿qué no se podrá hoy?

Ha dicho Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, que resulta menos costoso traer un contenedor desde China al puerto de Buenaventura que luego llevarlo desde Buenaventura a Bogotá. Que las comunicaciones efectivas son clave para el desarrollo no creo que sea algo para lo que haga falta mirar a la prehistoria. Colombia dice necesitarlo, Perú tiene la vocación, Bolivia lo necesita, el tren debe volver.

Lo de la Alianza del Pacífico es un acuerdo ilusionante. Aunque Ecuador y Bolivia no sean todavía parte de ella, la Alianza debería liderar el que se sienten las bases del desarrollo ferroviario coordinado de la región. Una planificación conjunta, al modo del Trans European Rail Freight Network o la unificación de sistemas de seguridad en Europa, sería ideal. Lejos está, supongo, la cofinanciación. Y atención se debería prestar al problema, que España sufre hoy, de los distintos estándares de ancho de vía. Parecería lógico, aunque el coste será superior, invertir en un ancho común para el largo plazo. Ventaja, no pequeña: parten de muy abajo. Toda la nueva ingeniería está a su orden.

A ver si esta vez se consigue. Y que no tengan que ser sólo los chinos los que vengan a resolverlo. Que ya me gustaría ir a Armenia a tomarme un cafecito. O subir a La Nariz del Diablo.

PatinadoraOtra vez dándole vueltas a lo del largo plazo, que no es cosa muy sexy, pero en la que creo que vale la pena invertir. No por mí, que supongo que ya no andaré por aquí -iba a decir espero-, sino por la familia que voy a dejar atrás y su futuro bienestar. Ya casi más los nietos que los hijos. Bueno y por los demás también, disculpen.

Entre la mucha paja que avientan de seguido los medios de comunicación, aparecen de vez en cuando cosas que de verdad ocupan la mente. Estos días me ha preocupado de nuevo, más que ocupado, lo de cómo se está poniendo boca abajo nuestra pirámide de población, que ya ni es pirámide “ni es ná”, como diría Gila. La “maldición de la pirámide” casi podría añadir. La previsión de que en 2050 haya en España casi 17 millones de personas de más de 65 años (16.651.000 para ser exactos, según las Naciones Unidas), y de ellos más de 6 millones de más de 80 años, no puede sino inquietar y obligar a que nos preguntemos cómo se va a mantener esta nave a flote.

¿Se imaginan la playa? Algo así como el negativo de las patinadoras en la de Santa Mónica. Que estuve allí y se me ha quedado la imagen. Pero aquí con andadores.

Y bueno, luego he leído un artículo interesante del profesor César García, que enseña en la Central Washington University (“¿Miente la Universidad de Shanghai?”), sobre la necesidad de establecer competencia entre centros de enseñanza y rivalidad docente, como medios de mejorar el nivel de nuestra educación. Que por cierto para ver quién era este señor me he metido en la web de su universidad y he encontrado las calificaciones que le dan sus alumnos y cuánto gana, en dólares, y en proporción al resto de profesores y empleados de esa universidad. A eso le llamo yo transparencia. Transparencia de la que aquí carecemos.

Cito estas dos cosas, demografía y educación, porque sospecho que por esta última viene la casi única solución a las dificultades de esa futura España senil. O al menos la principal. Lo de la demografía no sé cuánto remedio tiene. Sólo se puede arreglar si la cultura del niño único o la parejita se rompe y las parejas empiezan de nuevo a tener tres o cuatro hijos. Complicado, al menos en esta década. ¿Más inmigración? Posible, pero habría que ordenarla y también difícil mientras no digiramos buena parte de la cola del INEM. El crecimiento económico ayuda pero no basta, porque el desequilibrio demográfico avanza de forma inexorable y acabará ganando la partida. El recorte de las pensiones, actuales o futuras, tampoco. Un parche, que sólo resuelve, intenta resolver, la parte del problema que afecta a las finanzas públicas que es, entre paréntesis, la única de que se habla. Porque la parte esencial del problema no es financiera, es económica y social. Y ahí yo sólo veo la solución de tomar grandes medidas en el terreno educativo, cultivando la excelencia e intentando crear una nueva generación mejor preparada que las actuales en lo económico y en lo cultural. Y en lo moral, que es fibra que tenemos bastante deshilachada. Y una cosa deberíamos tener claro: el principal medio para generar calidad es el estímulo, en dos formas, premio a los resultados y presión para que se consigan. Con los alumnos y con los profesores. De todo ello andamos cortos.

Sólo las nuevas generaciones, con preparación y empeño, pueden detener la progresión de esta ecuación maldita donde, si no hacemos algo, las bondades de nuestra salud y longevidad van a acabar consumiéndonos.

Lo siguiente es quién se ocupa de poner esto en marcha… Pues el gobierno, claro, dirán. Ah! That’s the question! Porque hay tanta mediocridad, cortoplacismo y egoísmo (“of the people, for the bureaucrats, by the bureaucrats”, Milton Friedman) en la clase política, que es difícil pensar que vaya a suceder. ¿Ustedes lo creen? Los muchos gobiernos que nos rigen se ocupan de lo accesorio y rebosan de palabrería inane. Me desayuno, ¡hoy domingo! con Pere Navarro que opina sobre la cadera del Rey. Me estropean el almuerzo Rubalcaba, Cospedal, el Cándido Méndez, Soraya Rodríguez, el Toxo, el Artur Mas, y más, y más, todos los días, todos los días. Y los medios ¡venga micrófonos! como si estuviéramos todos ansiosos por escuchar sus opiniones. Y así vamos, al tran tran, a ver si la cosa se arregla sola, el mes que viene salen otras cuantas personas del paro y nuestro equipo gana la Liga. Así que el Sr Rajoy debería dejar el tran tran para el mus. Para mí, si se dedicara sólo a rescatar el largo plazo, de nuestro país que no sólo de nuestras finanzas, y a vencer al nacionalismo, ya me bastaría para considerarle un buen presidente. Y hasta estaría dispuesto a esperarme a ese largo plazo, contra la opinión de Keynes.

Y otro día escribo sobre Friedman.

PsicosisMi tío Ruperto se levantaba casi al alba y bajaba al patio trasero a lavarse. Rompía el hielo que cubría un barreño y se remojaba todo él de cintura para arriba con aquella agua helada. Era la primera etapa de la rutina higiénica de este vasco fuerte, que incluía una aspirina con bicarbonato todos los días. Con la cuadrilla de la que fue capataz, se ocupó de alzar a brazo, allá por 1922, las cuadrigas de veinticinco toneladas que coronan la antigua sede del Banco de Bilbao en la calle Alcalá de Madrid. Se fumó todos los puros que pudo y disfrutó la familia, la buena comida, el vino de solera, el coñac y los toros. Siempre le tuve por un hombre saludable y de buen ánimo, que murió a los noventa años con la cabeza en perfectas condiciones, en un final que no me importaría emular.

Cuando lo del agua fría tenía yo catorce años y la verdad es que siempre me ha quedado la impresión de que aquello del agua fría debe ser saludable. Seguro. Lo que pasa es que la gente nos acomodamos velozmente a la vida muelle y yo creo que la ducha templadita es la opción de todo el que puede.

Ahora nos acaban de dar una buena ducha fría. Ya escribí sobre lo mismo en 2009 y ahora nos vuelven a duchar. Y además esta vez creíamos que el agua saldría calentita, con lo que la impresión ha sido todavía peor. Pero no nos apuremos: ¡el agua fría es salud!

De entrada nos vamos a poder ocupar de las cosas que de verdad importan. Que en el caso de Madrid no es construir más estadios o velódromos, sino traer tecnología, crear empresas, organizarnos y hacer las cosas bien, apoyar la cultura, mejorar nuestra enseñanza y aumentar la materia gris. Y abandonar el triunfalismo cuando tenemos tan serios problemas. Y hasta fomentar el deporte, de otra manera, invirtiendo en el mismo en colegios y universidades, en lugar de, o además de, fomentar exclusivamente el deporte de “alto rendimiento”. Así que bien.

Yo espero no volver a ver que Madrid se presenta de nuevo. Déjenlo estar. Pero esta experiencia nos debería servir para aprender que en la representación internacional y en cuestiones políticas, y la del COI sin duda lo es, hacen falta “pesos pesados”. No sé cómo el Sr. Alejandro Blanco, que me perdone, cuando hace ocho años le nombraron presidente del Comité Olímpico Español, no tuvo la vergüenza torera de aprender inglés bien o muy bien. ¿Cómo ha hecho “lobbying” este señor? ¿O por qué lo pusieron si no hablaba inglés bien? ¿O por qué no lo quitaron la vez anterior? No sé. Como no sé cuánto cargo se hacen los altos cargos y cargas que viajan a estas cosas de cuán en ridículo nos ponen a todos los españoles cuando utilizan un idioma universal de forma tan chapucera. No listen the ask. 

Les da igual. No creo que les podamos cambiar.

Así que, por lo menos los demás, ya saben, ¡agua fría y mañana a trabajar!

Me voy a la ducha.

van-1996-06-gMe he paseado bastantes veces por América Latina en estos dos años pasados. Desde Salvador Bahía a Santiago de Chile, de Sao Paulo a Ciudad de México, a Bogotá, Medellín, Barranquilla, Lima, Caracas. No me ha sido difícil empezar a sentirme un poco en casa. Pero no quita que como visitante de arraigo europeo me sigan llamando la atención ciertas cosas. De las que más, la gran cantidad de gente que vive del comercio callejero, vendiendo lo que pueden, comida lo que más, pero hay de todo. Desde mandos de televisión a ropa, cordones de los zapatos, minutos de telefonía móvil. Collares y baratijas junto a zumos de fruta, “carnitas” o pan de bono, café y donuts, galleticas o enchiladas. El soporte más habitual de muchos de estos puestos es un carrito de supermercado “customizado” con o sin toldilla, una esquina lo más estratégica posible y un par de sillitas de plástico. A veces un “bicicarro” o un anciano Renault 4L adaptado. Yo confieso que siempre me ha atraído lo de comer en la calle, ya sea un “raspado” con sirope, un helado o una cachapa. Pero mis colegas locales me apartan sistemáticamente de todo lo que sea comer en sitios de escasa confianza higiénica, así que en poco puedo beneficiar a toda esa gente. Pero ahí están, sobreviviendo.

De este lado está todo mucho más pulcro y organizado. Demasiado organizado, empiezo a pensar. Hace unos días leía de un emprendedor que quería montar unos puestos de comida rápida basados en un automóvil “Smart” modificado. Y que no le era posible porque los ayuntamientos a los que había acudido no permiten la venta ambulante. Y me hizo pensar. Me hizo pensar en que, tal vez, cabría regular el arranque de micro-negocios, que diesen servicio adicional a la población y sacasen a gente de la fila del paro. Porque sospecho que cuando alguien como el emprendedor que cito se decide a iniciar la batalla, se le ponen delante una cantidad de requisitos que a mucha gente la paran antes de empezar. Hay que ser realmente “smart” para resolver todos los papeleos. Porque no todo en lo de emprender es cosa de tener crédito. De hecho, mejor sin crédito.

Lo de que para vender al público se deba tener un local es, hoy en día, un freno serio al comercio. Con la caída del consumo que sufrimos, a ver quién es el guapo que adivina cuánta gente va a pasar por delante de su local y cuánta va a entrar y cuánta comprar. Y mientras tanto andas cargado de gastos fijos, alquiler incluido. Difícil que la gente se meta. En cambio si puedo deambular, como los de la camioneta de Frears, ya me buscaré yo los clientes donde estén. Habría que hacerlo fácil. Si me lo ponen fácil, igual me jubilo y me dedico a venderle cerveza fría a los guiris en la playa de Benidorm. Ahora… si tengo que montar un chiringuito con freidora y declaraciones de IVA incluidas, me lo tengo que pensar…

Ahora en serio, lo de la economía informal, en América Latina, es un problema. La OIT estima que hay 93 millones de personas trabajando de manera informal en el continente. Lo de la higiene es una faceta, pero la falta de seguridad, el trabajo infantil, la falta de protección social, son las cuestiones verdaderamente importantes a resolver. Pero todos los gobiernos tienen un problema semejante, si sacan de la economía informal -aquella constituida por todas aquellas actividades económicas que, sin ser criminales, tampoco están totalmente registradas, reguladas y fiscalizadas por el estado en los mismos espacios en que otras actividades similares si lo están-, a toda esa gente, pues se arriesgan a incrementar la miseria, o la delincuencia en el peor de los casos.

En cambio en España, con más de cinco millones de parados, se trata de flexibilizar, de abrir caminos, formales pero sencillitos, para que la gente se busque la vida. Porque con grandes superficies y la gran distribución, y tiendas y bares cerrando a millares, va a haber que repensarse lo del pequeño comercio.

Y a ver si entre España y América Latina encontramos el justo medio.

Ln InfographicMe confieso, si no adicto, sí firme creyente en la revolución que están suponiendo, y sobre todo van a suponer, las redes sociales. Y no descubro nada si señalo a LinkedIn como una herramienta fundamental para el desarrollo de los negocios. Si no de todos, sí de muchos. Uno, el mío. Por eso miro.

Una de las cosas que LinkedIn te permite es conocer cómo piensan tus clientes o asociados potenciales o cuáles son las inquietudes de las zonas o países en los que tienes interés como empresario. Te permite conocer a las personas, te relaciones o no con ellas directamente, a través de los grupos a los que pertenecen. Y si son activos en compartir comentarios u opiniones, te permite además saber cómo razonan. Base esencial para la construcción de la empatía. Base esencial a su vez para fomentar los negocios.

Yo controlo un par de “grupos de grupos”. O sea una especie de ecosistemas de intereses profesionales:

• Uno, sobre los edificios de oficinas, sus mercados y las profesiones que sobre ello orbitan (World Office Forum, llamémosle Grupo A), con vocación internacional. En este grupo mi objetivo es que “España pese poco” y que los participantes sean de cuantos más países mejor. Unos setenta países están ahí representados.

• Otro, sobre los activos adjudicados, los inmuebles en manos de entidades financieras (Gestión de Activos Adjudicados, llamémosle Grupo B), de alcance sobre todo español. En este caso buscamos que inmobiliarios de todas las regiones, o comunidades autónomas en España, participen y discutan.

Sigo ambos “ecosistemas” con minuciosidad, a diario. LinkedIn te permite saber bastante bien cómo avanzas en tus objetivos. Y hace tiempo que me pregunto: ¿y qué pasa con Barcelona?

No será que me llevo mal con los catalanes, que no lo es. Tengo amigos y aliados catalanes. Mis cuatro hermanos eran catalanes. De las dos hermanas que me quedan una vive en Cataluña y la otra tiene casa allí. Me gusta Barcelona. Arranqué Barcelona Meeting Point. Me gusta el suquet… No, yo no soy, no creo.

Pero juzguen:

• Grupo A (1.826 miembros): Madrid, 22%. Barcelona, 7%.
• Grupo B (1.393 miembros): Madrid, 48%. Barcelona, 9%.

No creo que estos porcentajes se correspondan con el peso económico relativo de Madrid y Barcelona. Me ha picado la curiosidad (lo del “¿seré yo?”). Así que me he metido a bucear en otros grupos populares de los sectores que conozco:

• España Inmobiliaria (3.131 miembros): Madrid, 31%. Barcelona, 12%.
• Real Estate Press (1.904 miembros): Madrid, 46%. Barcelona, 12%.
• ICEX España Exportaciones e Inversiones (13.845 miembros): Madrid, 27%. Barcelona 12%.
• Eficiencia Energética de la Edificación (9.398 miembros): Madrid 27%. Barcelona, 14%.

O sea no soy yo. ¿Será entonces que a los catalanes no les gusta LinkedIn?

A ver. Tienen los catalanes buenas ingenierías, en mi opinión. ¿Qué dicen los grupos de LinkedIn al respecto? Esto:

• TIC Catalunya (6.026 miembros): Madrid 2%, Barcelona, 81%.
• Enginyers/es Industrials de Catalunya (3.495 miembros): Madrid, 4%. Barcelona, 78%.
• Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya (962 miembros): Madrid, 3%. Barcelona, 67%.

Pues no, no es LinkedIn. ¿Y qué pasa con otros grupos en LinkedIn de ingeniería españoles?:

• Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (6.612 miembros): Madrid, 30%. Barcelona, 12%.
• Ingenieros e Ingenieros Técnicos en Informática de España (7.709 miembros): Madrid, 53%. Barcelona, 5%.
• Ingenieros por el Mundo (7.047 miembros): Madrid, 21%. Barcelona, 9%.

Y:

• Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Valencia (496 miembros): Valencia, 56%. Madrid, 7%. Murcia, 6%. Barcelona, 0,2%.

No les canso más. A mí me queda claro que los profesionales catalanes, o una buena parte de ellos al menos, se están auto-excluyendo del devenir económico español. Probablemente en la creencia de que mirando hacia dentro les va a ir mejor. O tal vez, bueno casi seguro, influidos por razones culturales o políticas en las que el idioma tiene bastante que ver. Y que al resto de los españoles la «ny» los frena. Claramente “ñ vs. ny”. Para mí un “ingeniero de caminos” y un “enginyer de camins” es lo mismo. Y las oportunidades profesionales son válidas ya se originen en Madrid o en Barcelona. O en Estambul o Astana. Lamentablemente muchos no lo entienden así. O sí que lo entienden, pero se comportan como si no.

Como colofón, me he metido a estudiar los proyectos de una empresa de ingeniería y arquitectura, catalana, mediana. Una buena ingeniería, con capacidad para hacer proyectos fuera de Cataluña y fuera de España. Muestra en su web algo más de 240 proyectos. De ellos, 220 se han desarrollado en Cataluña, 17 –que yo vea- en el resto de España y 6 fuera de España. Estratégicamente, con todo respeto, yo creo que están equivocados. Tener hoy más de un 90% de tu negocio en un territorio de la dimensión de Cataluña, es un grave riesgo.

Mirar hacia fuera y trabajar juntos son claves de nuestra salida de la crisis. Si LinkedIn efectivamente representa a nuestro tejido empresarial, tenemos un problema que trasciende de lo político. Los catalanes y todos los españoles. En el peor momento.

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Great-Quotes-023Esta semana una concentración de manifestantes, dicen que unos mil, ha pretendido atacar el Congreso de los Diputados en Madrid. No lo han conseguido porque una concentración de policías anti-disturbios, dicen que unos mil cuatrocientos, se lo ha impedido.

Luego he oído que la Excma. Sra. Delegada del Gobierno en Madrid, decía que mejor no protestar ahí, que es un llamado a la violencia y algo así como que los manifestantes no han recibido el apoyo de la ciudadanía. Que normal. Y antes había oído repetidamente que pretender subvertir la legalidad a base de adoquinazos no es correcto y que sus señorías los Excmos. Sres. Diputados son los representantes de la Soberanía Popular. Y que si a alguien no le gusta cómo está la cosa, lo que tiene que hacer es votar a otros en 2015. Que normal, que sólo se trata de esperar unos añitos. No les falta razón, pero…

213ea7c400e1También esta semana me he enterado, como todos los españoles ya sospechábamos, de que más de seis millones de compatriotas están sin trabajo. Y de que casi justo dos millones de familias tienen a todos sus miembros en paro. Y de que casi tenemos tantos jubilados y desempleados como cotizantes.

O sea: auténtica emergencia nacional.

Y también leo hoy que algunos altos cargos de una empresa inmobiliaria privada pero en realidad casi pública, han cobrado más de treinta mil euros por trabajar durante el mes de diciembre de 2012. Y aunque la noticia lo añade como especulación, parece que su remuneración será doce veces eso durante 2013. Y en mi cerebro rumiante, aunque no sea lo mismo, ello se ha sumado, sin querer, al latrocinio que tantos responsables de cajas de ahorro han cometido en estos años. Y no me consta que ni estén en la cárcel ni hayan devuelto la pasta.

Así que mis pilares intelectuales sobre el comportamiento racional de las personas se empiezan a tambalear. ¿Va a resultar que tiene razón el del adoquín?

Y también esta semana, una más, se consolida mi convicción de que el Gobierno ha perdido la iniciativa y no está atacando los verdaderos problemas de nuestra Economía y nuestra Sociedad. Que es como si hubieran puesto de general de la división al cabo furriel. Y pido perdón a los cabos furrieles.

Y empiezo a pensar si de verdad la solución está en esperar casi tres años a remover a unos para poner a otros, que no me arriendo yo mismo la ganancia.

Me ha hecho pensar, no sé por qué, será lo de generales y cabos, en Eisenhower. Dicen los americanos que fue uno de sus mejores presidentes. Frugal en lo personal, durante la II Guerra Mundial, decisivo como comandante en jefe de las Fuerzas Aliadas. Antes del desembarco de Normandía, se negaba a comer nada distinto a sus soldados. Comía rancho. Y luego cuando fue presidente del país, lo fue frugalmente con las cuentas del estado y fue uno de los primeros en mucho tiempo, Clinton fue el siguiente, en dejarlas en positivo. Lo que no le impidió construir la mayor red de autopistas del país.

Estamos en una situación muy complicada. Los españoles sumidos en una mezcla de desesperanza, irritación y malhumor. ¿Se pueden segregar estos sentimientos? Yo personalmente me excluyo de la desesperanza: creo que si hacemos las cosas correctas y el Gobierno apoya o no estorba, saldremos de ésta. Tampoco estoy especialmente malhumorado: mi familia es mi cobijo. Pero sí estoy irritado. Lo estoy porque no comprendo cómo gente inteligente, que llevan las riendas de nuestra Economía y nuestra Política, no se dan cuenta de que el trato desigual, la obscenidad de retribuir trabajos sin riesgo, en Política o en Economía, al nivel que se hace, cuando miles y miles de personas no pueden pagar la hipoteca o el colegio de sus chicos, son un quebrantamiento de nuestra fibra moral. Y de que el resto de la gente se da cuenta.

¡Reflexionen! Muchos de mis compatriotas no están irritados. Están cabreados de verdad. La mayoría no lanzan adoquines, afortunadamente. Pero aciertos de Política Económica aparte, que falta hacen, alguien en las alturas tiene que trabajar en serio en que reconstruyamos dicha fibra moral, en predicar con el ejemplo, en mostrar solidaridad auténtica con los que sufren, en hacer que todos rememos al unísono. ¿Qué hay que comer rancho? Comemos rancho. TODOS. Porque empiezo a temer que por algún lado puede saltar una chispa. Que nos lleve a la ruina sin fondo.

P.S.1: escribo esto mientras tengo a medias el libro «The Black Swan», de Nassim Nicholas Taleb, sobre el «anticonocimiento»: «To summarize in this (personal) essay, I stick my neck out, that our world is dominated by the extreme, the unknown, and the very improbable (improbable according to our current knowledge) and all the while we spend our time engaged in small talk, focusing on the known and the repeated. This implies the need to use the extreme event as a starting point and not treat it as an exception to be pushed under the rug. I also make the bolder (and more annoying) claim that in spite of our progress and the growth in knowledge, or perhaps because of such progress and growth, the future will be increasingly less predictable, while both human nature and social «science» seem to conspire to hide the idea from us.»)

P.S.2: No conozco lo suficiente la biografía política de Eisenhower como para solidarizarme íntegramente con su trabajo. Pero sí lo hago totalmente con algunas de sus frases de muestra:

– El mundo pertenece a los optimistas; los pesimistas son meros espectadores.
– El pesimismo nunca ganó ninguna batalla.
– Los planes son inútiles, pero la planificación lo es todo.
– El sargento es el ejército.
– Sólo la fuerza puede cooperar, la debilidad sólo puede mendigar.
– Un intelectual es un hombre que tiene más palabras para decir de lo que en realidad sabe.
– El mundo cambia, y las ideas que alguna vez fueron buenas no son siempre buenas.

Y…

Un pueblo que valora sus privilegios por encima de sus principios, perderá ambos.

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Remolcador ValiñaHace unos días desayunaba con “La 2”. Pasaban un programa que se llama “Aquí hay trabajo”. Podía añadir que debe ser el único sitio de España, si quisiese ser ácido. Dejémoslo. No dudo de la buena intención del programa, pero le falta imaginación y es un punto deprimente. Mostraban un “taller ocupacional” en no sé qué sitio de Andalucía, con un grupo de hombres y mujeres aprendiendo a poner ladrillos, construir una arqueta y cosas parecidas. Albañilería básica. Alguno de los alumnos contaba su atribulada historia: que había sido peón en la construcción, que luego puso un bar que le fue mal, que había estado unos meses de camarero y que ahora llevaba año y medio sin trabajo. Y así varios. ¿Más albañiles?

El mayor problema que tiene España, seguro, es el de tres o cuatro millones de personas de muy difícil “empleabilidad”, por usar un “palabro” que no sé si la RAE tiene aprobado. Luego lo miro, porque estoy en un avión y no tengo el diccionario aquí a mano (no está, que ya he aterrizado…). Desde que allá mediados los noventa empezaron la construcción y el turismo, sobre todo, a tirar de la economía española, el mundo ha dado unos miles de vueltas y la sociedad española y sus gobiernos sucesivos han sido, hemos sido, incapaces de entender cuánto cambiaba en el entorno global, gota a gota, vuelta a vuelta. En los últimos tres lustros hemos pasado de la realidad, a secas, al espejismo y de vuelta a la realidad, esta vez cruda. A ver cómo conseguimos ahora volver a la realidad a secas.

En ello andaba yo en el otoño de 1960, cuando con mis padres aterricé en La Mancha. Bueno, en realidad llegamos en tren. De hierro. De regreso de la emigración buscó mi familia el apoyo de la familia hasta saber a dónde íbamos a parar. Así que acabé en un instituto de bachillerato “laboral” que llevaba una comunidad de frailes en Manzanares. Allí, mezclado con cosas esenciales, como saber dónde está El Bierzo, empecé a manejar la lima y el garlopín. Se me ha quedado la idea de que aquellas clases de mecánica y carpintería no eran mala cosa.

Bueno, lo de mecánica no es más que un eufemismo, porque en realidad a lo único que me enseñaron es a limar. Fue toda la mecánica que aprendí en los meses que pasé en aquel colegio. Llegabas a clase y te daban un dibujito de una pieza sencilla, un trozo de hierro y una lima. Y a limar. No se imaginan lo difícil que es dejar plano y a medida un trozo de hierro. Plano que cuando lo apoyes en una superficie plana de verdad, hagan contacto al 100%. Y a la medida de lo que te piden, que también aprendí a utilizar un calibrador. De eso trata la cultura del hierro, que lo que en carpintería se arregla con unos buenos martillazos o en albañilería con un poco más de yeso, y más mazazos, con el hierro no es tan sencillo.

Pues por ahí es por dónde yo creo hay que atacar. Tenemos que insistir con el hierro. Menos ladrillo, menos madera y más hierro. ¿Qué exportamos? Coches…. hierro. Trenes… hierro. Acabo de leer que Arcelor con otro puñado de empresas han desarrollado en Asturias un nuevo modelo de raíles para trenes de alta velocidad, ¡bien! … hierro. Hemos perdido casi toda la construcción naval, pero todavía somos capaces de construir y vender barcos, ¡hasta portaviones!, si nos ponemos. O petroleros para Pemex. ¿Y qué exportan alemanes, ingleses, italianos, suecos, americanos, japoneses, coreanos?… mucho hierro.

En España la cultura del hierro está por el norte. Vascos y navarros sobre todo. Asturianos, aunque no han evolucionado lo suficiente, me temo. Y no hablo sólo de coches, que ya sé que también se fabrican en Aragón, en Castilla León, en Galicia o en Cataluña. Hablo de Cultura del Hierro. Hablo de enseñar a los jóvenes y a los obreros de la construcción en paro, a pensar con precisión de hierro, a un caldo de cultivo hacia más metalurgia en nuestra producción. A un reciclaje de nuestra economía, en cuanto a trabajadores manuales, que se ocupe menos de formar albañiles, camareros o cuidadores de ancianos. Mira uno los cursos del INEM y sus aledaños, incluyendo academias y sindicatos, y no parecen haberse enterado de que por ahí pasa la “empleabilidad” de esos millones de trabajadores que están en la lista del paro. ¿Y qué piensa la ministra? ¿Que es una apuesta? Pues es posible, pero más vale el “¿Qué Apostamos?” que el “Ahora Caigo”…

Detrás de los diferenciales de desempleo entre regiones algo hay de esto.

Por cierto, si enseñan a limar, controlen bien quién se apunta a los cursos, porque en algunos sitios el manejo de una lima es más que útil… Y ya imaginan de quién hablo.

Good Morning VietnamCasi nunca me levanto de buena uva. Debe ser el metabolismo. Así que una de mis primeras rutinas es poner Radio Clásica en la Grundig, a ver si mejoro. La música es una de mis debilidades, así que tengo la radio atornillada a la mesita de noche, para que no me la muevan y, en lo posible, no me quiten las sintonías, debilidad de mis nietos. En mi despacho tengo una “Model One” de Tivoli Audio, diseñada por Henry Kloss, que suena muy bien y que es otro imán para los pequeños. No me importa, bueno no mucho, que los niños la toquen, pero sí que Radio Clásica ponga a primera hora música sacra, o medieval, o sacra medieval, tras copiosas explicaciones doctas sobre el mérito de las cantigas. Es algo así como si en el Concierto de Año Nuevo, el director de turno diera una charla de 10 minutos antes de cada pieza y luego se arrancase con una marcha fúnebre en lugar del Danubio Azul. Total, que quito la radio para no empeorar las cosas.

Me voy a la cocina a desayunar y pongo la televisión: entrevista a Cándido Méndez… ¡Para animar! Me lleva ventaja porque él no se ha tenido que afeitar. Tras un zapping sobre corrupciones varias y unos minutos de “así se hace”, al final quito también la tele. Por ahora lo mejor desde el amanecer ha sido aprender cómo se fabrica una tabla de windsurf. Magro bagaje para encarar una jornada de trabajo en tiempos revueltos. Salvo que tengas una tienda de deportes náuticos, claro.

Y no digamos los días que viajo temprano y pongo la televisión a las 5:30 am: teletienda y “fusión sonora». O sea que o compras unos calcetines de presión, o una máquina de hacer abdominales o escuchas a tres chicos tocando viola, violín y contrabajo. Por lo menos te empuja a salir de casa, a ver si en el metro del alba está la cosa más divertida.

Así que me he quedado rumiando con el último sorbo del café con leche: ¡pero si lo que nos hace falta es ánimo! El comité de sabios de RTVE debería pensar, si es que a esas horas están despiertos, en los miles, los millones, de personas que encaran el día equipados con música sacra, Cándido Méndez, abdominales flácidos –voy a ver eso de la máquina qué tal va…- y un contrabajo. ¡Que hagan un pacto de estado, hasta con Catalunya Radio, para mejorar el humor matutino de los españoles! Les sugiero la siguiente poción balsámica:

1. Más copla. Carlos Cano, por ejemplo, con “La Murga de los Currelantes” o “Cántame un Pasadoble”. Hasta Emilio El Moro o Manolo Escobar. Entre las clásicas hay cosas adecuadas a nuestra realidad actual, como la “Torre de Arena” de Marifé de Triana –para los inmobiliarios- o “Mejor te vas” de Rocío Jurado –para los políticos-. Aunque ésta hay riesgo de que se la aprenda Rubalcaba y luego nos machaque en los telediarios. Sé que a muchos jóvenes esto de volver a la copla les parecerá un poco retro, pero en tiempos difíciles mejor recurrir a lo nuestro. En lugar del “Swiss Yodeling” como hacen nuestros honorables. ¿A que da risa…, lo de «honorables»?

2. Cha-cha-chá. Gabinete Caligari por ejemplo. El cha-cha-chá es ideal para el metro si se pone por megafonía. Excepto en los andenes, claro. Estoy deseando que llegue el “No Pants Day” y disfrutemos del “Cha-cha-chá del vagón”. La Samba también nos puede valer. El problema es encontrar un sambódromo apropiado. Porque los aeropuertos vacíos quedan lejos.

3. Rock ‘n’ Roll. El “Rock de la Cárcel” se puede poner en ayuntamientos, juzgados (Plaza de Castilla, Palma, Audiencia Nacional) o Congreso de los Diputados y que se vayan animando los presuntos implicados. Aunque pocos rockeros veo yo por ahí.

4. Un poco de mambo. El de West Side Story lo deberían tener los antidisturbios como entrenamiento básico para las manifestaciones, pero yo me inclino por el “Mambo número 5”. Pérez Prado es ideal para el trayecto de metro a oficina en los días lluviosos y fríos.

5. Música vallenata y rancheras. ¡Pidamos ayuda a nuestros amigos de América Latina! ¡Metámonos directamente en las telenovelas, en lugar de ser meros espectadores! Menos calentarnos el coco en política y corrupción y más romance. ¿Se han fijado en que España apenas canta? Y de paso nos podemos traer merengues, guarachas y bachata, al gusto.

6. Y en la música clásica, restituyamos de urgencia “Clásicos Populares”, a ver si conseguimos barrer el rollo pseudo-culto de RNE. Más Mozart, más Beethoven, más Schubert, los de siempre, que aunque a los señores de la radio les parezcan muy tocados, son desde luego más recomendables a las siete de la mañana que unas cantigas del siglo XIV.

Si nos tomamos esto en serio, o mejor dicho si somos menos serios, si sonreímos, amamos, cantamos y bailamos más, estoy convencido de que nos irá mejor. El ánimo, el puro ánimo, el buen rollo, el quitarle un punto de negrura a tanta mala cosa que nos asedia, seguro que es saludable. Y hasta productivo.

¡Ale… que mañana es lunes!

Y por cierto, ¡me dejaba la Rumba Flamenca…! Aquí va «Inspiration» de los Gipsy Kings:

Pero como esta semana he estado en Italia y hay que redoblar el esfuerzo, no me resisto a dejarles también a Sofía Loren y Vittorio de Sica en el «Mambo Italiano», ¡no veo mejor manera de empezar la semana!

Jack LaLanne

Jack LaLanne

En noviembre de 1981 tuvo lugar en Londres la elección de Miss Mundo. Unos años antes, el grupo Murjani había adquirido los derechos para fabricar los “Gloria Vanderbilt Jeans” y tuvieron la idea de aprovechar la presencia de las chicas para organizar un desfile, con todas ellas enfundadas en esa prenda. Entre otras, claro. Prendas, quiero decir, no ideas. Y mejor idea aún fue lo de invitar a sus banqueros al desfile y a un almuerzo, compartido con las concursantes. Y con sus guardaespaldas, o guardatodo. A mí me tocó entre Miss Colombia (que quedó 2ª) y Miss Brasil (4ª). Fue una ocasión única para ver de cerca algunas obras maestras de nuestra madre naturaleza, porque la verdad es que la juventud es en algunos casos esplendorosa.

Ya no me acordaba de cómo eran aquellas chicas hasta que les he vuelto a echar una mirada furtiva para esta nota. Igual que he podido ver estos días un reportaje en que un fotógrafo ha tenido la mala ocurrencia de mostrarnos el hoy de una cantidad de chicas Playboy históricas. Se podía haber ahorrado el trabajo, porque habrá destrozado un montón de buenos recuerdos. ¡Qué ganas de fastidiar!

No es sólo una frase hecha lo de que “la edad no perdona”. A los hombres, por supuesto, tampoco. Cuando paso por el aeropuerto de Alicante y observo las colas de turistas, que en invierno son una mayoría de mi edad hacia arriba, pienso en la ruina en que mucha gente se va convirtiendo. No toda, pero sí mucha. Porque una de las paradojas de nuestro mundo de hoy, es que cada vez vivimos más y cada vez estamos peor de salud. Me ha hecho pensar en el trasfondo económico y en cómo vamos a tratar estas dos cuestiones en España: más años de vida significan más gasto en pensiones, menos salud, más en medicamentos.

Hace poco en un avión, en uno de esos viajes en que se lee uno hasta la cartulina de qué hacer en caso de amerizaje, me cayó en la mano un artículo sobre la empresa Baxter, en el Wall Street Journal. Baxter, por si no lo saben, y ojalá que no, es un líder mundial en productos para hemodiálisis. Acaban de comprar Gambro, una empresa sueca, también de diálisis, por US$ 4.000 millones. En palabras de Robert Parkinson, CEO de Baxter: We’re seeing the incident rate of end-stage renal disease in emerging markets start to accelerate as a result of lifestyle choice, sedentary lifestyle, diet and so on. Baxter estima que la población necesitada de diálisis a nivel mundial seguirá creciendo a un ritmo sostenido de entre el 5% y el 6% anual.

Y si hablamos de diabetes, las perspectivas no pueden ser más negras. La diabetes mellitus o tipo 2 se extiende como una auténtica epidemia mundial, a la que España no es ajena. En 2011 se completó en nuestro país el estudio conocido como «Di@bet.es», que ha determinado que en España hay 5,3 millones de diabéticos tipo 2. Tres millones que lo saben y 2,3 millones que lo ignoran. La relación causal con la obesidad está establecida. Y de ésta con el sedentarismo, también. Y de la diabetes con el Alzheimer… en ello andan.

Con respecto a la OCDE (2010), estamos en España por encima de la media en gasto sanitario (18,6% de gasto total frente a 16,6% de la OCDE), tabaquismo (26,2% vs. 21,1%, mujeres sobre todo), consumo de alcohol (11,4 l. vs. 9,4 l.), obesidad (16% vs. 15%, hombres sobre todo). Y al mismo tiempo tenemos la segunda mayor esperanza de vida a los 65 años –nos supera Japón-. O sea que vivimos mucho y necesitamos cada vez más parches. Yo creo que éstas son cuestiones para que trabajemos como individuos, más que echando la culpa al gobierno. Porque sea la sanidad pública o privada, lo que de verdad interesa es usarla lo menos posible. Y ya que “no tenemos más remedio” que vivir más, hagámoslo mejor. ¡Y de paso ayudemos con el déficit público!

Según la OCDE «me toca» morirme en navidad del 2030. Por si no se equivocan, ya tengo quien me inspire en mis propósitos de Año Nuevo:

1) Jack LaLanne: if it tastes good, spit it out (“si sabe bien, escúpelo”), refiriéndose a sal, grasa y azúcar como tres de los enemigos de la salud. LaLanne, que falleció el año pasado a los 96 años, en su estilo muy americano, fue un admirable promotor de la buena alimentación y el ejercicio.
2) Y… Eleuterio Sánchez, “el Lute”: camina… o revienta…

¡Y a ver si consigo felicitarles el 2031!

Pilín León, Miss World 1981

Pilín León, Miss World 1981

P.S. Sobre las “misses”: Venezuela tiene el “record Guinness” de premios en concursos de belleza. En 1981, dos venezolanas fueron coronadas Miss Mundo y Miss Universo. Pilín León e Irene Sáez respectivamente. La primera es hoy periodista, escribe en El Heraldo de Barranquilla -el mismo de Gabriel García Márquez- y es opositora de Hugo Chávez. Irene Sáez fue alcaldesa de Chacao (Caracas) y gobernadora del estado de Nueva Esparta (Venezuela). Se la consideró como posible candidata a la presidencia de Venezuela con el apoyo del partido COPEI frente a Hugo Chávez. Lo que viene a confirmar que belleza e inteligencia juntas sí que son posibles…

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