Cuando Warren Buffett compra trenes no son de juguete. A sus 79 años se acaba de gastar unos 25.000 millones, euro arriba euro abajo, en la compra de la compañía ferroviaria BNSF, la Burlington Northern Santa Fe (6.510 locomotoras y 82.555 vagones de carga). Creo que vale la pena reproducir entero un párrafo de su libro The Essays of Warren Buffett, Lessons for Investors and Managers: “…you will see that we favor businesses and industries unlikely to experience major change. The reason for that is simple: making either type of purchase, we are searching for operations that we believe are virtually certain to possess enormous competitive strength ten or twenty years from now. A fast-changing industry environment may offer the chance for huge wins, but it precludes the certainty we seek” (verán que preferimos negocios e industrias que es improbable que cambien mucho. La razón es simple: en cualquiera de esas compras, buscamos operaciones que creemos que casi con certeza poseerán fuerza competitiva dentro de diez o veinte años. Una industria que cambie muy deprisa puede ofrecer la oportunidad de enormes ganancias, pero nos impide tener la certeza que buscamos).

¿Qué será lo que ha visto Warren en BNSF? Pues yo creo que ha visto dos cosas. Mirando veinte años hacia delante, cosa que cuando yo tenga su edad espero ser capaz de hacer, o sea al 2030, sabe que habrán concurrido dos factores:

1. El transporte, de personas y de mercancías, absorberá una mayor proporción del consumo de combustibles fósiles. La EIA –Energy Information Administration- que es la oficina de estadísticas de energía del gobierno americano, estima en su International Energy Outlook 2009 –IEO2009-, que el consumo de energía para el transporte subirá del 51% al 56% de la energía total demandada, y que el 80% del crecimiento de la demanda provendrá del transporte. El crecimiento de los países fuera de la OCDE será el principal responsable.

2. Irremisiblemente las limitaciones en la emisión de CO2 habrán ido ganando fuerza pese a las muchas tensiones y controversias que sin duda iremos presenciando. A menos que se produzca un cambio revolucionario en la producción de energías alternativas que abarate su coste, la limitación de emisiones habrá de producirse más por la vía del ahorro y la eficiencia energética que por la producción alternativa.

Ergo… Los sistemas más eficientes para el mismo servicio, transporte, vivienda o lugar de trabajo por ejemplo, se impondrán necesariamente.

Las muchas comparaciones del consumo de energía de diferentes medios de transporte varían en función de factores como la ocupación media del vehículo o la distancia del viaje, si contamos o no el peso energético de la construcción y mantenimiento de las infraestructuras, etc. Pero en esencia no nos equivocamos si llevamos en la cabeza que el metro es entre 3 y 6 más eficiente que el automóvil, aunque cuando el metro va lleno es mucho más… eficiente. El autobús entre 3 y 10 veces más eficiente que el avión. El tren es entre 2 y 5 veces más que el transporte por carretera. Podríamos seguir. Pero el hecho es que midamos como midamos el transporte público en las ciudades y el transporte ferroviario para mercancías y personas se van a ir imponiendo forzosamente. No sólo por su propia competitividad, sino porque las normativas irán penalizando los medios menos eficientes en energía: automóvil, camión, avión.

Y eso Warren lo ve y sabe que BNSF seguirá siendo un gran negocio en el 2030.

¿Y qué hacemos nosotros aquí? Pues mirar a nuestro alrededor. Europa envejece. La población continental será menor en el 2030 de lo que es hoy. El consumo energético para el movimiento de pasajeros en Europa decrecerá. Donde están los crecimientos es en los países fuera de la OCDE y en el transporte de mercancías, en Asia, África y América Latina. Bueno, y en el de personas en Asia, una de las esperanzas del automóvil con sus modelos de bajo precio.

Por tanto, ahora que tanto hablamos de modelo económico tal vez haríamos bien en mirar a donde se crece y tenemos acceso, África, cuyo negocio en estas cosas se van a comer los chinos, y América Latina, donde se lo seguirán comiendo los americanos. El 70% de nuestras exportaciones van a Europa. Todo eso habrá que cambiarlo.

España ha hecho una gran apuesta y se ha convertido en líder en la producción de energías alternativas. ¿Qué tal si nos convertimos en líderes en eficiencia energética y vendemos algo por ahí fuera?

¡El tren sigue!

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