Hace unos años pude escuchar una charla de Antonio Puig, el principal empresario de perfumería en España. Me llamó la atención su afirmación de que “lo que importa para una economía nacional no es tanto tener las fábricas, lo importante es tener las centrales, las sedes empresariales”. Creo que esa afirmación es bastante matizable, pero en el contexto en que lo afirmó es cierta. Se refería a la perfumería en Francia y a cómo París, la metrópoli, había arrebatado a la Costa Azul la industria del perfume, al atraer a las sedes de esos negocios haciendo que dejasen allí únicamente las plantaciones de rosas. O sea que se habían llevado a París los empleos white collar y dejado en el sur los blue collar. O tal vez debería decir green collar.

Las estadísticas del paro en España empiezan a reflejar, cosa esperable, que las víctimas más numerosas son las personas con menos estudios, los blue collar. Ahí tenemos un problema serio, porque precisamente buena parte de la inmigración que hemos recibido, sobre todo la africana y latinoamericana, son de ese grupo y en consecuencia es de temer que el impacto laboral de la quiebra de nuestro modelo económico sea casi una catástrofe.

¿Qué hacer? Y sobre todo, ¿qué hacer en el corto plazo? Bueno, en el corto plazo, yo creo que simplemente ponerse una palangana en la cabeza mientras dura el pedrisco, no se me ocurre otra cosa. Pero si podemos hacerlo mientras aguantamos el ruido, una de las cosas a pensar sería jugar a metrópoli (no al Monopoly, que ya nos hemos quedado sin dinero). De metrópoli de las buenas, a crear riqueza fuera y de rebote dentro.

Son, somos, los white collar, los que tenemos que tomar la iniciativa. Madrid a solas, o Madrid-Barcelona como tándem si consiguen resolver su conflicto bipolar, conforman un potente atractor de actividad relacional. Y somos los white collar los que tenemos que tomar las iniciativas para atraer aquí a empresas extranjeras, que se lo pasen bien y que se relacionen con la miríada de empresas medianas de que dispone España, que hasta ahora no han mirado hacia fuera y que tienen que empezar a hacerlo. De ahí es de donde salen los negocios que en este momento hacen falta. Forma parte del proceso de internacionalización.

Contamos con la ventaja única de que nuestras dos mayores entidades financieras, BBVA y Banco Santander, tienen las mayores redes bancarias en toda Latinoamérica. Ahora que las dos entidades se llevan tan bien, tal vez quedaría como un excelente ejercicio de relaciones públicas si fundasen al alimón una especie de “fundación para la internacionalización de la empresa española”, que sería una muestra de que cuando se está en crisis la gente trabajamos juntos para el bien común.

Como ayer leí que se había muerto John Updike, me puse a bucear un poco sobre Sao Paulo, donde tiene lugar buena parte de su novela “Brasil”. Lo que llaman el “Complejo Metropolitano Extendido” de Sao Paulo tiene 29 millones de habitantes… ¿cuánto negocio hay ahí para empresas españolas? Brasil tiene unos 180 millones de habitantes. Y aunque no se vea directamente como un negocio, en el 2005 se aprobó que todos los estudiantes del país adoptasen el español como segundo idioma, para lo que se estimaba harían falta 200.000 maestros. No sé cuántos maestros españoles hay en Brasil, ni sé cuántos maestros hay en el paro en España, ni sé cuánto gana un maestro en Brasil ni si con eso come, etc., pero bueno, digo yo que será mejor que la cola del INEM. Y que no tiene que suponer irse a vivir a Brasil para siempre.

Y a propósito de maestros, los cinco millones de extranjeros que tenemos en España y que ya he dicho que no creo que quieran irse, al menos tienen una gran ventaja: son jóvenes, cosa que muchos del resto de los españoles no podemos decir. La edad media de los emigrantes es hoy de 34 años. No deberían ser un caso perdido para un gran esfuerzo educativo, las escuelas de noche están vacías y seguro que muchos van a querer aprender cosas y así mejorar su “empleabilidad”, término éste que está empezando a ponerse rápidamente de moda.

White collar helps blue collar helps white collar…, ¡estamos en emergencia!

Ya habrán adivinado que me gusta terminar siempre que puedo con una sonrisa, así que aquí va el un clip de la película “Brazil”, que no tiene nada que ver con lo que hablamos, pero que seguro ayuda a los que se sienten apretados…

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