Hace unos días hablaba con una de mis hermanas, que vive en Port Bou. Desde su terraza frente al mar puede ver el puesto fronterizo, de lo que antes era frontera con Francia, en una carretera que asciende bordeando la costa. Me contaba turbada cómo un incendio forestal había atrapado a una cantidad de personas en sus coches, incapaces de avanzar o retroceder. Envueltos en humo y asustados por la ferocidad del fuego avivado por la tramontana, los veía intentando descender la escarpada ladera hacia el mar. Quiso el infortunio que madre e hija de una familia muriesen al caer sobre las rocas. Una más de las tragedias que el fuego en el monte nos ha traído en este caluroso verano. Pilotos, bomberos, soldados, luchan por dominar fuegos que surgen aquí y allá sin que parezca que seamos capaces más que de pedirles coraje a los que están en primera línea. Algunos se dejan la vida en ello.

¿Y cuál es la pérdida económica? ¿Y cómo medimos el perjuicio medioambiental?

Arde Garajonay, ardió la Caldera de Taburiente, sigue ardiendo mi isla de La Palma. Mientras nos abanicamos, arde Canarias, arde Galicia, arde Castilla, Baleares, se nos quema España.

He mirado la web del MAGRAMA, Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Acaban de incorporar una sección, “nueva”: estadística de incendios forestales. La tabla, MUY BÁSICA, que cubre 11 años, 2002-2012, confirma la gravedad. Aunque el número de siniestros entre el 1 de enero y el 5 de agosto se mantiene relativamente estable, la superficie forestal quemada este año es de 132.300 Ha., frente a 66.887 Ha. de media. El peor año de la serie. Y con 22 incendios de más 500 Ha., todos los equipos disponibles están más que ocupados.

¿Qué más hacer?, con mis disculpas a los expertos:

1) Más mantenimiento preventivo, con sus medios. El MAGRAMA dice tener 28 Brigadas de Prevención y habla de convenios con las comunidades autónomas, pero no dice bien “quién hace qué”. Generalitat Valenciana: el “Plan de Prevención de Incendios Forestales” que muestran, es para 2008… Medios, presupuestos, los folletos que repartieron, todo. Penoso. La prevención está delegada a la empresa pública VAERSA, que ha preparado planes para zonas concretas. Elijo el Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, que le tengo cariño. El plan es genérico y carece de fechas pero por las referencias históricas de incendios que utiliza, de 1994-2003, cabe adivinar su poca actualización. En suma, no dudo que el MAGRAMA hable con VAERSA, pero sí dudo que la prevención se esté realizando con criterios uniformes y sospecho que algunas comunidades van a remolque. Leo que Castilla La Mancha acaba de abonar lo que debía de los planes de prevención de 2009 y 2010, y así.

2) Más coordinación y tecnología. MAGRAMA, comunidades autónomas, diputaciones, ayuntamientos, empresas públicas (Tragsa, Vaersa y otras), empresas privadas (sobre todo Inaer), la Unidad Militar de Emergencias (UME), cada uno con bases operativas distintas, informática y sistemas de comunicación seguro que diversos, medios y criterios dispares, leyes varias, planes reinventando la rueda, no inducen al optimismo.

Y el caso es que cuando te tropiezas con algo como el “Proyecto Prometeo” te entra algo de esperanza. Con Hispasat, el INTA, Indra, Tecnalia, más de media docena de universidades, el Centro de Supercomputación de Castilla y León, el ISDEFE, Telvent-Schneider y liderado por Inaer, principal empresa de medios aéreos para incendios forestales en España, el conjunto de ciencia y experiencia hacen pensar que es algo serio. Pero por ahora no lo cuentan. ¿Funciona esto? Sólo tres comunidades parecen estar en ello. El Magrama ha asistido a un “workshop” inicial, pero ni se sabe si está, ni habla, de este proyecto. Misterio.

3) Más medios de extinción. El Magrama cuenta con diez Brigadas BRIF repartidas por el territorio. Cada brigada consta de 3 equipos, que permitan los relevos, de 17 personas, 2 helicópteros y 5 personas de apoyo. O sea 55 personas. Total 550 personas en las diez brigadas. Algo más de una persona por cada 100.000 Ha. de territorio nacional, en un país con más de cinco millones de parados… Las comunidades autónomas tienen cada una medios, pero es muy difícil evaluar el total contando con los solapamientos, desactualizaciones y explicaciones vagas. La Unidad Militar de Emergencias explica bien lo que hace y parece estar bien organizada pero informa de sus medios a modo de catálogo, sin expresar cantidades. ¿Se justifica que el 92% de las actuaciones de la UME en 2011, 46, sean incendios forestales? El problema se ha de producir cuando coinciden, como es el caso, varios incendios simultáneos.

Finalmente, y hablando de Inaer, la antigua Helicsa, rociadora de tomateras en Alicante en su origen, es el mayor contratista privado de actuaciones aéreas en España, incluyendo entre ellas los incendios forestales. Parece que hasta el 70% de los aviones y helicópteros que se mueven son suyos. Aparte de helicópteros diversos, el “backbone” de su flota de aviones de extinción de incendios son los Canadair CL-215 “Scooper”, relativamente vetustos aunque eficientes y los Air Tractor AT-802, pequeños. El Ejército del Aire utiliza el 215-T y el más moderno Bombardier CL-415 o “Super Scooper”, sucesor del “Scooper”. Nada que objetar. Pero cuando uno ve el video, publicitario y todo, del Evergreen Supertanker, no puede evitar pensar porque no tenemos un par o tres de ellos aparcados permanentemente por aquí. En el aeropuerto de Ciudad Real, por ejemplo. O a La Palma me pueden llevar uno.

Y si es por el dinero… vendemos un par o tres de Eurofighters y asunto resuelto.

Porque todo esto es lo que de verdad nos tiene que preocupar de que arda España. No los sindicatos, Gordillos y otros personajillos con vocación incendiaria.

Bueno, y no sigo, ¡que hace mucho calor!

Ver también: “De Palmero a Gomero”

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