Sube la vivienda. No se asusten o no se ilusionen, depende de qué lado estén: no es aquí. Es en China. De vez en cuando le echo un vistazo al China Daily, ventajas de Internet. Le ayuda a uno a ganar en perspectiva. Aunque hay frases que son iguales en chino, en inglés o en español: “francamente, no me puedo permitir casarme si eso significa que me tengo que comprar un apartamento” (Soaring house prices, headache for single chinese, China Daily, 12-1-2010). Utilizan un índice por allí, que es los meses de ingreso para poder pagar un metro cuadrado de vivienda. En Beijing, 7 meses. O sea que en 10 años, dedicando toda su renta, tiene uno un apartamento de unos 15 metros cuadrados. O como diría Gila, “tiene cocinita, para freír huevos, uno”.

Los chinos han aterrizado en el capitalismo y tendrán que adaptarse, también a este problema. El gobierno chino está tomando medidas que incluyen limitar el crédito a los inversores especulativos y facilitárselo a los primeros compradores, pero ya veremos el caso que la banca de por allí le quiere hacer. Lo que sí parece cierto es que chinos y chinas andan estresados con el tema. O nos casamos sin casa, o sea nos hacemos un naked marriage, que así le llaman, y tenemos estrés porque no la tenemos, o nos compramos una casa usando los ahorros de los padres, nos hipotecamos con precios caros y nos estresamos igual, y además estresamos a padres y suegros. No me lo estoy inventando, los comentarios no son de aquí, son de Harbin, en Heilonjiang, la capital de China nororiental.

Ahora que aquí tenemos atascada la cosa pensamos que el problema es el precio de la vivienda y si la que hay baja el 10%, el 20% o lo que sea más. Pues no, el problema de verdad gordo es facilitar la emancipación más temprana de los jóvenes, para lo que necesitan vivienda, como los chinos. Y no sé si esas viviendas son las que hay u otras, pero para ello necesitan que sean asequibles y trabajo. Y el trabajo debería ser consecuencia de la mejora en la educación y el aprendizaje de la iniciativa. Y si el gobierno le añade defensa de la familia y protección e incentivos a la paternidad/maternidad, la consecuencia será que aumentemos nuestra tasa de fecundidad nacional, haciendo eso que los jóvenes saben hacer tan bien, si mal no recuerdo.

En cuanto a la vivienda, urbanismo, sistemas de financiación, arquitectura –habrá que promover y aceptar el uso de viviendas más pequeñas y más eficientes-, sistemas constructivos, incentivos fiscales, regulación del alquiler, merecen un repaso a fondo que conduzca a este fin específico como primera prioridad.

Hoy he leído un par de cifras sobre el horizonte de población mundial de 2050. Estados Unidos, crecerá de 310 a 420 millones. China, de 1.327 a 1.472 millones. La Europa de los 27 se mantendrá estable en el entorno de los 500 millones, con la consecuencia de que la proporción de mayores de 65 años sobre personas en edad de trabajar (old age dependency ratio) crecerá considerablemente hasta situarse en el entorno del 53,5% -en España casi el 60%- frente al 25,4% de hoy (Eurostats, Statistics in Focus, 72/2008).

Alrededor de este conglomerado de cuestiones, las más serias con que se enfrenta España, yo concentraría, sin dispersión, los esfuerzos de cara a la presidencia de la Unión Europea, a sabiendas de que estamos trabajando para el largo plazo, que es para lo que yo opino está una presidencia de turno como la que detenta España. Para el “tran tran” y resolver los problemas del corto plazo ya está la organización regular de la propia Unión Europea.

¡Hay que llenar los cuartos de los niños!

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