Este grupo de personas que ven en la foto seguro que manejaban todas juntas menos información que la que usted o yo hacemos circular por nuestro ordenador en un rato.

La foto es de 1920. Mi padre fue telegrafista y se convirtió en un experto, de hecho un campeón, en el uso del “manipulador Baudot”, un teletipo de cinco teclas predecesor del télex, y como tal representó a España en el campeonato de la Unión Telegráfica Internacional de Como (Italia), en 1927. Es el único campeonato que tenemos en la familia, dominó aparte, así que me perdonarán que aproveche para airearlo.

Oficina de Correos y Telégrafos

Pero la verdadera cuestión que quiero traer a colación es la de las comunicaciones. El telégrafo óptico que Chappe inventa en 1792 sienta las bases organizativas de la telegrafía moderna, con códigos, redes, velocidad de transmisión y un cuerpo profesional dedicado a ello, la telegrafía eléctrica morse empieza hacia 1844 y la telegrafía sin hilos de Marconi inicia su desarrollo en 1895.

La importancia de Baudot, el del teletipo de mi padre, es que fue quien creó un código telegráfico en el que muchos años después se inspiró el código ASCII, American Standard Code for Information Interchange, desarrollado en 1963, el cual sigue siendo hoy la base de las comunicaciones entre ordenadores. Ese mismo año se regulan las posiciones de los satélites geoestacionarios. A partir de ahí empezó a llegar telefonía móvil, Internet y correo electrónico, en una revolución que podemos considerar ya anterior a la actual.

Como se ve, de hito en hito pasaban 50 ó 60 años y daba tiempo de sobra para digerir la nueva tecnología. Hoy se pasan 50 ó 60, más semanas que meses, y la revolución digital y de las comunicaciones está transformando nuestro entorno personal y profesional de tal manera que no es fácil darse cuenta, ni apreciar con suficiente velocidad o profundidad las oportunidades que se nos abren.

Los buscadores, incluyendo los geográficos, liderados por Google, han revolucionado el acceso a la información, facilitándolo de tal modo que han vuelto obsoleta, ya para siempre, la mayor parte de soportes de papel. Lástima de la Britannica que pagué a plazos y que no me cabe en casa, por cierto.

Los blogs y la prensa digital están poniendo en un serio aprieto a la prensa escrita, con consecuencias que yo no sé hoy prever pero que se atisban claras. Lo cierto es que el blog le gana al periódico regular porque ofrece la posibilidad de mantenerse al día con opiniones de personas de diferente pelaje ideológico, sin someterse a una presumible línea editorial y con cierta interactividad si se quiere ejercer. Y la prensa digital tiene grandes ventajas con respecto a la escrita: es instantánea y gratuita.

Pero tal vez el área para mí de consecuencias más imprevisibles es el de las redes sociales. Facebook domina ya casi el 13% del tráfico mundial de Internet, con un crecimiento de casi el 50% en los últimos seis meses. Su sistema de crecimiento viral, interactividad, entorno informal, soporte de imágenes, video o música y comunicación organizada dentro de grupos con intereses comunes le otorga enorme potencial, entre otras cosas para el marketing. Aunque jóvenes y chavales son quienes más deprisa han adoptado el sistema y lo usan de continuo, que no se despisten los mayores, aquí está el futuro.

Descendiendo a la crítica realidad de hoy, lamentablemente no se puede confiar demasiado en la iniciativa pública. Le he echado un vistazo al “Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008 – 2011”, y mi impresión es que se trata de un plan que pretende volar alto, muy alto. No me ha sido difícil descubrir que en sus 210 páginas no se mencionan las palabras “inmobiliario” o “vivienda” ni una sola vez. Tal vez el gobierno, los gobiernos, deberían entender que el efecto multiplicador de ayudas a las pymes en esta dirección, en cuestiones prácticas y baratas, es muy superior a la gran tecnología, y desde luego a lo de arreglar bordillos o limpiar cunetas.

Así que mi modesta recomendación es que las empresas, pymes e inmobiliarias en particular, incluyan las cosas de que hablo en su caja de herramientas comerciales sin esperar ayuda. Que tampoco hace mucha falta si se tiene iniciativa. Por ejemplo, cuando a veces pregunto a un promotor inmobiliario quién o de qué nacionalidad son sus compradores de viviendas, la respuesta suele ser vaga. Cuando les digo que me las ubiquen en Google Earth, la respuesta suele ser que no saben hacerlo. Y cuando les hablo de Facebook me suelen decir que es cosa de niños.

¡Pues vayan pidiendo a sus hijos que les den ideas!

Anuncios