Madrid T4, ¿bonito, eh?, pero ya está hecho

Me he decidido a dar el salto a “las Américas”, como los toreros y los cantantes que se precien. La verdad es que he tardado, porque mi devenir profesional me había convertido en un “europeíta”, como esos holandeses que viajan siempre con gabardina, sea invierno o verano. Me había acostumbrado, por ejemplo, a ir a París, Londres o Frankfurt con ida y vuelta aérea en el día y el apoyo terrestre de Les cars Air France, la oyster card o Deutsche Bahn. A mi regreso, cuando alguien sabía que acababa de volver de París me solía decir algo como “¡qué bonito! ¿te lo habrás pasado bien, verdad?”. Yo respondía afablemente, escondiendo la mala oyster, como los buenos tenistas.

Pero se ha acabado, me he cambiado de continente. Bueno, sigo yendo a Milán y alguna otra ciudad europea, pero ya no en “rush hour”, y además en Milán el risotto es excelente.

Ahora me estoy especializando en Latinoamérica. El adicto que me quede por ahí habrá pensado que por qué llevo un par de meses callado. Estaba en un avión. En este año me he paseado tres veces por Ciudad de México, tres por Bogotá, una por Santiago de Chile y dos por Lima, con el apoyo terrestre de mis taxistas, Amed, Edison, Nelson y Víctor y su hijo Miguel. Lo cual me ha resultado de lo más refrescante. En México, por ejemplo, me hice adicto a “El Explicador” por la radio del “carro”, mientras el tráfico se movía en parsimoniosa hora punta.

Cuando inicié esta nueva trayectoria me quise informar sobre lo que estaba pasando en las ciudades de Latinoamérica. Así que me fui a París, 66 Avenue d’Iéna, con gabardina, y me entrevisté con uno de los responsables del Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, que amablemente me explicó su programa “Ciudades Emergentes y Sostenibles”. Un proyecto muy interesante sobre el desarrollo de las ciudades medias del continente en base a la sostenibilidad medioambiental y el cambio climático, el desarrollo urbano y la sostenibilidad fiscal y gobernabilidad. Me explicó mi interlocutor que el BID ha comprendido que las grandes ciudades del continente son, más o menos, una “batalla perdida” y que vale la pena concentrar su esfuerzo en las ciudades medias que muestran, por otra parte, un mayor dinamismo. Y es que en Latinoamérica hay algo así como 150 ciudades medianas, de entre 300.000 y 3 ó 4 millones de habitantes, que serán objeto de su atención preferente, desde Santa Ana (El Salvador, 524.000 habitantes), a Trujillo (Perú, 752.000 habitantes) o a Zapopán (México, 1.244.000 habitantes).

Me decía un colega en Lima esta semana, que él cree que en España hay un montón de profesionales medios que en Latinoamérica podrían ganarse la vida bien, porque hay tanto a hacer y hace falta gente preparada. Yo añado que temo que el sector inmobiliario y de la construcción en España se enfrenta a un largo cruce del desierto, valga la frase hecha, y que allende el Atlántico se nos aprecia y hay un montón de gente dispuesta a colaborar si vamos con formación y experiencia, ganas de trabajar y algunas ideas. Y otrosí digo, que en la sostenibilidad hay un campo profesional en rápido crecimiento a nivel global. Así que mi recomendación a los colegas que me dicen aquello de “si te enteras de algo…” es que se dejen de colas del INEM, que agarren la mochila, la mía es marca “Nomad”, y se vayan por allá a echar un vistazo. No creo que pierdan el tiempo.

Aeropuerto de Trujillo... ¿cuándo se quedará pequeño?

Y en noviembre me voy a China. Pero esa es otra historia.

(World Office Forum tendrá lugar en 2012 en Madrid, Barcelona, Milán, Ciudad de México, Bogotá, Lima, Santiago de Chile y Shanghai. ¡Y en cuanto a Varsovia, Estambul, Marsella y Sao Paulo… estamos en ello…!)

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