Le digo que se fíe...

La confianza, como la empatía, es un factor clave de las relaciones humanas. Ganarse la confianza de alguien suele ser un proceso largo que depende de las dos partes. Hay gente que inspira confianza y gente que no. Y hay gente que la entrega con más facilidad que otros, que es confiada o desconfiada por naturaleza. La información transparente favorece la confianza, pero no hay que esperar que el efecto sea inmediato. Simplemente hay que jugar a la integridad y al largo plazo y al final, con suerte, se consigue. Perder la confianza de otros es mucho más fácil, basta un traspiés, una imprudencia, incluso un error sin intención para perder lo que tanto ha costado ganar. No vale reclamar, el daño está hecho. Regrese a la casilla número 1.

Hoy he leído sobre la campaña esta del Real Estate Road Show, del Ministerio de Fomento. Están yendo el Sr. Blanco y la Sra. Corredor a decirle a los extranjeros que se fíen, que está todo previsto para que no les engañen.

Que no les engañemos, piensan ellos. Yo creo que es inútil, que no nos creen y además que se está haciendo mal. Que hasta puede ser contraproducente.

Do it yourself...

Para empezar, el documento “Safely Purchasing a House in Spain” no es nada sexy. Es algo así como si BMW en lugar de preguntarte eso de “¿Te gusta conducir?” mientras te enseña una bonita carretera campestre, te tratase de vender un coche con: “cómo no tener un accidente al conducir por una carretera de montaña”. Y que además añadiese: “antes de salir de excursión, métase debajo del coche, busque la bomba de freno y verifique usted que el latiguillo que suministra el líquido está en condiciones”. Y te lo dijese en un manual escrito en alemán. El documento ministerial, perdonen, sigue siendo “infumable” para un comprador medio británico. Y lo de “y no se preocupe porque si se le rompe está asegurado, etc.”, es inútil.

¿Qué hacer entonces? Pues yo creo que primero mejorar lo mejorable. El documento de Fomento alude al Registro Mercantil, al Registro de la Propiedad y al notario. Los registros tienen su información en inglés, francés y alemán [salvo sus honorarios, que sólo están en español, ¡ay la confianza…!], pero el contenido de su web es manifiestamente mejorable. Les sugiero se miren la del registro de la propiedad británico. En cambio los notarios, pieza clave de nuestros sistema transaccional inmobiliario, no informan más que en español [o catalán, gallego, euskera y valenciano en su caso]. ¿Habrán pensando los notarios de la Comunidad Valenciana o de Andalucía (o de Canarias, Baleares, Cataluña, Murcia, todos, ya puestos) lo bueno que sería que esos compradores extranjeros que buscamos se enterasen de qué hacen los notarios, en su idioma?

Pero lo que creo que más que mejorar, hay que cambiar, es el propio sistema basado en “investiga tú y fíate del notario”. No se puede descargar sobre un comprador que no habla nuestro idioma toda esa retahila de consejos por más fundados que puedan ser. Porque además ese “check list” ya lleva mucho tiempo en vigor, pese a lo cual los engaños, pocos o muchos, se han producido. O sea que nuestro sistema superseguro, notarial, registral, ha fallado. Y yo, comprador extranjero, no tengo razón para pensar que no vuelva a fallar de nuevo, conmigo.

La tradición anglosajona [yo compré casas en el Reino Unido en 1978 y 1983], se basa en el “Conveyancing”. Son abogados los que representan a comprador y vendedor, y en el caso de que haya un crédito hipotecario por medio, otros abogados más. Y son los abogados, los que aclaran toda esa lista que el ministerio gentilmente detalla, en los “searches” en que se basa el “exchange of contracts”, y se aseguran de que todo está bien y no te engañan. Y cuando todo está bien es TU abogado, que entiende porque se dedica a ello, el que marca una fecha para el “completion” y tú vas y firmas casi sin mirar. Delante de un notario si hace falta. No sé por qué Fomento no se sienta con los Colegios de Abogados, que estarían encantados, y establecen un sistema por el cual toda esa lista de piezas que se pueden romper, desde la bomba de frenos a la dirección, la comprueba el mecánico de un servicio oficial, digo mi abogado, no yo metiéndome debajo del coche.

Y los extranjeros ya vendrán cuando quieran, porque les seguirá gustando el sol, la paella, y las cervercitas frías mirando al mar. Conduciendo ellos.

P.S. Por cierto, ese manual de “Hágalo usted mismo” que el Ministerio de Fomento resume en 5 páginas, para la Law Society británica es el “Conveyancing Handbook” de 1.264 páginas.

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