Hace poco he terminado “El Emperador”, en que Kapuscinski cuenta su historia de Haile Selassie, que fuera emperador de Etiopía. Uno de los grandes valores de Kapuscinski como reportero fue el saber buscar los testimonios de la gente del pueblo para derivar de ellos la situación general de un país. En “El Emperador” recoge los comentarios del “porta-cojines” de Selassie, cuya ocupación durante más de treinta años fue la de viajar en su compañía (y la de numerosos y lujosos cojines de variados tamaños) y procurar que a Selassie, que era de corta estatura, nunca le quedaran los pies colgando cuando se sentaba en un sillón frente a otro mandatario mundial. El que se pudiera presentar esa ridícula situación era un alto riesgo para la imagen imperial y por tanto el interlocutor de Kapuscinski siempre tuvo un puesto seguro y de gran responsabilidad.

Se trata de un iluminador retrato de los padecimientos políticos de África, que en buena parte están detrás de su penuria casi general. En su otro libro “El Mundo de Hoy”, no he podido resistir leer lo primero su parte relativa a ese continente, que yo creo que Kapuscinski fue una de las personas que mejor lo conoció.

África tiene hoy más o menos 850 millones de habitantes –hay quien dice simplemente 1.000 millones- y tres países destacan por su peso poblacional: Egipto, Nigeria y Etiopía. Entre los tres suman unos 300 millones (¿85+140+75?). Etiopía ha crecido de unos 25 millones de habitantes en 1980 a unos 75 millones hoy, con una media de hijos por mujer de entre 5 y 6. O sea una bomba demográfica y por tanto de consumo latente.

Pero… regreso a Kapuscinski, el problema para todo el que quiere venderle algo a África es simple: los africanos no tienen dinero. O tienen muy poco. Y sólo los chinos parece que serán capaces de producir a los precios que los africanos pueden pagar. Incluso a los productores locales, como es el caso de los artesanos egipcios que fabrican las lamparitas fanus, ahora que estamos en el Ramadán, les es imposible competir con los chinos en esas aparentes menudencias.

Y eso es algo que en España tenemos que meter a la fuerza en la ecuación, mientras nuestros sindicatos discuten sobre si deben participar en las decisiones sobre infraestructuras o el ministro de Trabajo le echa la culpa de la crisis a los bancos. Nuestro problema no es sólo que importamos cosas que nos cuesta producir a precios competitivos (desde ajos a zapatos pasando por otros miles de productos), sino que nos cuesta cada vez más exportar productos manufacturados. La única forma de resolver nuestro problema con el empleo es complementar el consumo doméstico con la exportación de manufacturas.

España tiene el índice exportaciones/P.I.B. más bajo de la Unión Europea de los 25, 15% frente al 27% de media (2005). Cito las conclusiones del estudio “La Variedad y la Calidad de las Exportaciones Españolas” de Cuadras Morató y Puig Gabau de la Universidad Pompeu Fabra, que publica Información Comercial Española en diciembre de 2008: “…puede afirmarse, en primer lugar, que la economía española exporta una menor variedad de productos (margen extensivo) que otros países europeos comparables. En segundo lugar, se demuestra que el valor de los productos efectivamente exportados es menor comparado con los precios de exportación de países europeos similares (margen intensivo). Finalmente, también se comprueba que el precio (valor unitario) de los productos exportados es menor comparado con los precios de exportación de países europeos similares (margen cualitativo)“.

En suma, de nuevo, exportamos pocas cosas y de poco precio si nos comparamos con nuestros inmediatos competidores europeos. Y si pensamos que los tigres asiáticos (China, Indonesia, Corea del Sur y Singapur), exportadores extensivos e intensivos, han tenido un crecimiento de su PIB conjunto en el segundo trimestre de 2009 del 10% (The Economist agosto 2009) mientras la economía española se hunde en un -4,2%, nos daremos cuenta de la urgencia de la cuestión.

Tal vez se debería pensar en ayudar a resolver esto en lugar de en tantos parques y bordillos.

y... Made in China

y... Made in China

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