La verdad es que lee uno la prensa cada día y la tentación es caer más del lado de la depresión que de la esperanza. Hemos pasado de gestionar la abundancia a administrar la escasez. De golpe. Más duro cuando se tenía la sensación de que la cosa parecía ir tan bien. Por eso quiero recomendar, casi como terapia, la película Karakter. Todo es oscuro y siniestro, y el padre que le hace la vida imposible al chico nos hace darnos buena cuenta de lo que es pasarlo mal de verdad.

Pero por oscuro que esté el panorama, tenemos que reforzar nuestras defensas, y cuando se toman iniciativas en nombre del bien común, ello sólo se puede hacer con un sólido soporte: La Justicia, que no es el dar o repartir cosas a la humanidad, sino el saber decidir a quien le pertenecen esas cosas por derecho. La Justicia es ética, equidad y honradez. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo.

Me preocupa, por tanto, cómo y quién se pretende que encaje la pérdida que genere la puesta al día de los valores de suelos e inmuebles, que figuran en diferentes balances empresariales a precios que nadie parece estar dispuesto a pagar.

Es razonable que las empresas promotoras intenten descargar inmuebles en la banca, porque perciben que estos valen menos que la hipoteca que los grava. Y lo es que la banca los intente recolocar en el mercado, con algo de descuento y ayuda del tiempo. Lo que no sé si me creo es que eso vaya a funcionar tan fácilmente, pero mi preocupación no va por ahí.

Mi preocupación va porque creo que el sistema financiero puede estar detrayendo recursos de las operaciones de riesgo medido, de mercado, para financiar operaciones en las que tiene un interés propio. Alguien podrá decir que así lo ha hecho siempre y creo que ello podría resistir un juicio ético si la banca actuara de forma autónoma, pero puede no hacerlo cuando se requieren ayudas públicas. Se me ocurren varias preguntas:

a. ¿Puede una entidad financiera hacer compatible el adquirir un inmueble por el valor de su hipoteca, digamos al 80% de la tasación del inmueble, y ejecutar otro crédito hipotecario en que el crédito representa el 70% de la misma? ¿Quién asegura que el segundo deudor está protegido contra el interés particular de la entidad en beneficiar al primero por razones ajenas al puro riesgo? (Keynes: If you owe your bank a hundred pounds, you have a problem. But if you owe a million, it has)

b. A igualdad de ponderación del riesgo, ¿puede una entidad negar un crédito hipotecario de, digamos, el 80% de la tasación de un inmueble para una transacción entre particulares, y aprobar otro crédito por el 80% o 100% cuando de lo que se trata es de financiar la venta de un inmueble de la propia entidad?

c. En un entorno de liquidez escasa, ¿puede una entidad prorrogar créditos vencidos, por ejemplo sobre suelos con valor actual potencialmente inferior al propio crédito, simplemente para no hacer frente a las provisiones que requeriría la propia ejecución?

d. ¿Se están supervisando estas “minucias”?  

De Karakter saqué en limpio que es posible formarse una personalidad constructiva y triunfar en un ambiente hostil y que al final de la oscuridad, si trabajamos, hay luz. Y esto es algo que creo que debemos intentar trasmitir a nuestros chicos en los ratos que la Play Station lo permita.

Pero para poder estar seguros de que al final resolveremos nuestros problemas, los de toda la sociedad, todos tenemos que respetar y hacer respetar el Contrato Social, que incluye a la Justicia como pilar básico. Las pérdidas latentes, cuando se vayan materializando, las deben soportar quienes asumieron el riesgo empresarial, no otros.

 

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