Por lo menos el que tomé en México era Irizar... ¡Bien!

De emergentes, no se asusten. Acabo de volver de México DF, así que vengo con inspiración emergente. Cada día nos despertamos con sucesos en el mundo que te hacen repensar la cosa de la internacionalización. Que si una bomba en el aeropuerto de Moscú, que si los disturbios en Túnez o Egipto, con pueblos que empiezan a hartarse de sus dictaduras de turno. Que si desastres naturales varios, pasando por los desgraciados y sempiternos conflictos de países dominados por enfrentamientos religiosos, étnicos o relacionados con la droga, llámense Afganistán, Irak o Pakistán. Y no me olvido de las guerras entre narcotraficantes, que los propios mexicanos detestan.

Pero problemas o no, la gente del planeta lucha por comer todos los días, educar a sus hijos, tener un futuro mejor. Ver funcionar a una ciudad de más de veinte millones de habitantes te reafirma.

Hace diez años, Jim O’Neill, hoy presidente de Goldman Sachs Asset Management, acuñó el acrónimo BRIC para referirse a Brasil, Rusia, India y China, países de alta población y crecimiento y una cierta
estabilidad. Se estima que para el 2020 estos cuatro países, con Rusia relativamente descolgada, representarán algo así como la mitad del PIB mundial, con un crecimiento anual conjunto del 4,9% en los próximos diez años. En 2005 O’Neill amplió su lista a los “Next Eleven” –N11-, (Indonesia, Vietnam, Bangladesh, Pakistán, Filipinas, Corea del Sur, Irán, Egipto, México, Turquía y Nigeria).

Ahora la Economist Intelligence Unit –EIU- plantea un nuevo grupo: los CIVETS (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Sudáfrica). Razones para bendecirlos como futuros destinos de inversión: economías relativamente estables (relativamente, véase la súbita crisis de Egipto estos días), crecimiento poblacional y crecimiento económico conjunto estimado del 4,5% anual para los próximos veinte años.

Clasificaciones cerradas y solapamientos entre ellas, parece claro que cualquier empresa que quiera establecer una estrategia de internacionalización no puede dejar de mirar a varios de estos países. Si tomamos BRIC + N11 + CIVETS nos quedan 17 países:

a. Dos en Europa: Rusia y Turquía (total 215 millones de habitantes).
b. Tres en África: Egipto, Nigeria y Sudáfrica (total 280 millones de habitantes).
c. Tres en Latinoamérica: México, Colombia, Brasil (total 350 millones de habitantes).
d. Nueve en Asia: Irán, India, Pakistán, Bangladesh, China, Corea del Sur, Filipinas, Indonesia y Vietnam (total 3.350 millones –de los que China + India, 2.500 millones aproximadamente).

Cuando se analiza nuestro comercio exterior (estadística ICEX a noviembre 2010) con este grupo de futuro, la verdad es que se le cae a uno el alma a los pies. Le vendemos a 4.200 millones de personas poco más de la mitad (54%) de lo que le vendemos a Francia (65 millones de habitantes). Les compramos el doble de lo que le compramos a Francia (204%). De los 17 países sólo en uno tenemos balanza comercial a nuestro favor (Turquía, 115%). Otras no se parecen en nada a una balanza. El dominio es total de quienes nos venden y la cobertura ínfima (Nigeria, 6%; Irán, 15%; Bangladesh, 9%; China, 14%; Indonesia, 13%, Vietnam, 15%).

Un puñado de empresas ha entendido el mensaje. BBVA acaba de decirnos que el 40% de sus resultados provienen de México. Santander, Telefónica, Repsol, las grandes constructoras, ingenierías y otras varias multinacionales con las que por fortuna contamos están haciendo su trabajo. Y seguro que algunas otras empresas medianas. Pero está claro que no basta, sobre todo porque la mayoría de las grandes no son en sí exportadoras, sino multinacionales españolas afincadas en otros países.

Ya le podemos dar vueltas a la ordenación de las cajas, a la indemnización por despido, a lo que piensa Cándido, a si vota Batasuna, a los pinganillos del Senado y trampas en solitario varias. La empresa media tiene que agarrar la mochila y marcharse de excursión, aunque sea en autobús. Y traerse pedidos.

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