Cuando llegué a Inglaterra en 1977 el director de mi nueva oficina no supo qué hacer conmigo. Venía yo trasladado desde Alfafar-Benetúser a la City of London. ¡Casi ná! No se habían enterado de mi traslado y no tenían sitio para mí en el organigrama. Les dije que si de algo medio entendía yo era de conceder créditos, pero de eso no había necesidad, así que recurrieron al parcheo, eso que ahora está tan de moda.

Head of Foreign Exchange Settlements fue el puesto que me asignaron. Yo naturalmente no tenía ni idea de lo que iba aquello. Y además apenas hablaba inglés. Me pusieron de jefecillo de un grupo de 8 ó 10 compañeros cuya misión era confirmar los deals de compra-venta de divisas entre bancos, un negocio grande que hasta entonces yo no sabía ni que existía. “Compramos 10 millones de dólares spot contra marcos alemanes”, “vendemos 50 millones de pesetas contra libras esterlinas, forward 6 meses”, y así montones de boletas cada día. Todo aquel negocio, mayormente especulativo, lo realizaban los dealers y mi departamento se ocupaba de controlar que nos ingresaban los dólares en Nueva York a tiempo, pagar los marcos alemanes al banco correspondiente en Frankfurt, pagar a su vencimiento las pesetas en Madrid, comprobar que nos ingresaban las libras, etc. Telex arriba y telex abajo.

El Foreign Exchange, o la especulación con las divisas si queremos llamarlo de otro modo, se desarrolla en la trastienda de la banca y ha generado pingües beneficios y algún que otro disgusto gordo, como el que hace años estuvo a punto de hacer caer al Standard Chartered Bank. Ahora, en la intra-Europa al menos, habrá venido a menos ese negocio con la desaparición de muchas divisas europeas y su sustitución por el Euro. Nuestra nueva moneda ha hecho desaparecer el riesgo de cambio y ya no hay oportunidad de especular en eso. Es una consecuencia del Euro entre otras muchas, no todas buenas:

Ha generado inflación, más acusada en los pequeños gastos por el efecto redondeo (el café, el pan, muchos alimentos, la cervecita, los periódicos), cosas todas ellas que ya hemos dicho impactan sobre el turismo, por ejemplo. Y sobre todo ha facilitado que nos endeudemos con liquidez superabundante al no ver nuestros financiadores problema en prestar a un país de la Zona Euro que de una manera u otra sería rescatado por la Unión Europea en caso necesario.

Pero tal vez el efecto más nocivo para España, ahora, ha sido que nos ha quitado la política monetaria (tipo de cambio y tipo de interés) de nuestro control e impide que la utilicemos para corregir nuestros propios desequilibrios nacionales. Y estamos en un momento en que me temo que nos va a hacer falta. Porque en algún momento habrá que enfrentar la cuestión de nuestra balanza de pagos de forma radical. La gravedad del problema se resume en pocas palabras: En 2008 (http://stats.oecd.org) España ha tenido un déficit de 152.655 millones de dólares. La Eurozona en su conjunto de 136.833. Es decir que TODO el déficit de la Eurozona, 16 países en total, y algo más, es nuestro. Tenemos más del triple de déficit que el Reino Unido, más del doble que Francia y más o menos el doble que Italia. Alemania, Holanda y Suecia son exportadores netos.

Todo lo anterior puede no parecer relevante, pero tiene una importancia capital en cuanto a política monetaria. Si excluida España la Eurozona es una exportadora neta, el Banco Central Europeo se puede permitir un Euro fuerte, con las ventajas que ello conlleva de abaratar las importaciones, la energía en particular.

En cambio para España, una importadora neta, el Euro fuerte, para el turismo y para exportaciones de baja tecnología no hace sino dificultarle las cosas, porque más pronto que tarde habrá que darle la vuelta a la balanza de pagos.

Hablamos de cambio de modelo, hablamos de I+D+i, aumento de la productividad, todo está muy bien pero va a llevar tiempo y ganas. Y queremos seguir viviendo bien. Pues o arreglamos los fundamentales de nuestra economía o va a haber que plantearse si nos podemos permitir esto del Euro.

Mi peseta! ¡Mi peseta! ¡¿Qué le pasó a mi peseta?! ¡Que ahora vale tres reales! ¡Yo me güervo majareta, por la gloria de mi pare! (de “Mi Peseta”, por Juanito Valderrama y Dolores Abril)

Y los rusos con el rublo ahí andan con sus devaluaciones…

Los rusos iniciaron la devaluación controlada del rublo en noviembre 2008

Los rusos iniciaron la devaluación controlada del rublo en noviembre 2008

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